«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Todos somos cataluces

10 de febrero de 2015

“Me siento muy andaluz cuando estoy en Cataluña y muy catalán cuando estoy en Andalucía. Es donde sirvo más. Decirles a ambos lo contrario de lo que cada uno piensa, igual sirve para que se acerquen”. Esta fue la respuesta que ofreció José Manuel Lara Bosch, presidente del Grupo Planeta, en una entrevista ofrecida al Diario de Sevilla en 2012.

Hace una semana conocíamos la noticia de su muerte tras luchar tres años contra un cáncer de páncreas. Nos dejaba, de forma prematura a los 68 años, un hombre exitoso y relevante de la industria editorial española. Así lo constatan las múltiples declaraciones de representantes del mundo de la cultura, la política y la empresa que expresaron sus condolencias

Palabras como editor gigantesco, compromiso con la democracia, respeto profundo o gran español, fueron algunas de las utilizadas para despedirlo. Pero nosotros destacaríamos sobre todo una: cataluz. Un término que él utilizaba para definirse a sí mismo y que venía a explicar su condición de catalán, pero ligado a Andalucía. Siempre español.

No es nuestra intención hacerles un relato de su biografía pues creemos que mucho se ha escrito y dicho de José Manuel Lara durante esta semana. Lo suficiente como para entender cómo llegó a convertirse en una pieza clave en la difusión de la cultura de nuestro país y de la libertad de expresión.

Nosotros, más allá de ver esa faceta, hoy queremos hacer hincapié en su visión de nuestro país pues si algo hay que destacar de Lara era su capacidad de decir lo que pensaba en cada momento. De hecho, fue uno de los pocos empresarios catalanes que manifestó públicamente su rechazo a la independencia de Cataluña.

“Soy catalán, pero también soy español”, aseguró en la presentación de los Premios Planeta en 2012, para años más tarde anunciar que una hipotética segregación de Cataluña le obligaría a llevarse su grupo editorial a otro lugar. E incluso llegó a firmar un documento, como presidente del Círculo de Economía en 2007, donde pedía más autocrítica a la sociedad catalana en vez de culpar de todo a Madrid.

Lara era y se sentía profundamente español, y lo decía sin cortapisas pero con normalidad. Llamó al nacionalismo catalán al orden con declaraciones como: «En Cataluña no creo que haya más de un 15 o un 25 por ciento de gente que se sienta únicamente catalana, y en torno a 5 o 15 por ciento sólo española. Pero un 60 o un 80 por ciento se sienten ambas cosas. Éste no es caldo de cultivo para el independentismo”.

Una frase que demuestra lo que nosotros siempre hemos defendido. Los nacionalismos, siempre excluyentes y alejados de la realidad, carecen de ideario alguno en el que se recoja su fundamento jurídico ni sustento real. Se limitan a empuñar propaganda que ninguno necesitamos, meros esquemas intelectuales que pretenden decidir cuándo existe la libertad, o cuándo está mermada, como si fuera algo mesurable.

No necesitamos teorías vacías sobre la libertad, basta con asomarse a la sociedad y escuchar a la gente para conocer sus verdaderas inquietudes, que no pasan por separatismo alguno, sino por la conservación de sus proyectos vitales. Por tanto, es bueno recordar que todas las necesidades de esta sociedad en la que vivimos siempre han encontrado soluciones globales, sean nacionales o europeas, incluso de índole mundial, pero jamás han sido nacionalistas. 

Nosotros al igual que el tristemente fallecido Lara estamos convencidos, y así lo hemos dicho por activa y por pasiva, de que juntos valemos más que separados, y no es útil la confrontación, sino el consenso y el trabajo común, respetando la pluralidad de nuestro país, y entendiendo que la riqueza de España está en sus componentes. 

Por eso en un contexto como en el que nos ha tocado vivir, en el que algunos quieren aprovechar las debilidades que trae la crisis y lo mal que lo está pasando mucha gente, debemos estar más unidos que nunca y hacer una de las cosas que mejor hacía José Manuel Lara: defender la pluralidad.

Este es un gran país y la Marca España es una garantía a nivel mundial. Sintámonos orgullosos. Nosotros hoy también somos cataluz, españoles y europeos. 

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