«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Periodista y guionista. Fue presidente del Club de los Viernes, es colaborador en distintos medios de TV y radio y ha publicado artículos en Vozpópuli, La Nueva España y El Semanal Digital, entre otros.

Cinco días para matar

18 de octubre de 2026

Necesitó un tiempo, como cuando tu pareja te comenta la misma idea y sabes que las grietas que han ido apareciendo en la relación pueden tornarse en fracturas. Sánchez se cogió cinco días cuando el periodismo de investigación hizo su trabajo y empezó a publicar las noticias relacionadas con su entorno familiar, es decir, los chanchullos de esposa y hermano, después de haber ido publicando un goteo de las corruptelas de su entorno laboral.

De Begoña Gómez, con diligencias abiertas antes de los cinco días de retiro espiritual, era bastante notorio que la empresa familiar se dedicaba a los negocios del mercadeo de la carne, prostitución más o menos encubierta, a través de tres saunas y al menos un burdel. Un feminismo al estilo de Ábalos. Si usted no lo entiende, seguramente es porque forma parte del fascio heteropatriarcal.

Aquellos cinco días para montar las cloacas y negociar con sicarios provocaron un gran estremecimiento en el lado correcto de la historia, que siempre se inclina del lado de la PSOE, su mastodóntico aparato de agitprop y toda la jauría online que hace activismo al extremo de la extrema izquierda. Las juntaletras de Prisa publicaban con el dedito levantado y gravemente heridas, defendiendo a su presidente, mientras Almodóvar rompía en lágrimas, como los modernos y los cursis saliendo de la película de Los Javis. Menudo dramón para «el mundo de la cultura». Pedro I El Mártir.

Y además de la tragedia sentimental y el impacto que causó en la modélica progresía el anuncio de aquellos cinco días, Silvia Intxaurrondo, la más notoria comisaria informativa del entramado audiovisual al servicio de la banda, justificó su abultadísimo sueldo público y encabezó un manifiesto «contra el golpismo judicial y mediático» que sigue poniendo los pelos de punta, y que ha quedado como constancia del oprobio periodístico, sin que a sus firmantes se les haya caído la cara de vergüenza, porque desconocen lo que es eso.

Nunca se vio de forma tan nítida, tan pavorosa, al poder político y al llamado «cuarto poder» operar tan de la mano para cometer y ocultar fechorías. Unos delinquían y otros no sólo lo cubrían: acusaban a los que denunciaban esos delitos. Menudo giro. Son gentuza. Y ahí siguen la mayoría, enganchados al dinero público en medios estatales o en medios subvencionados, y sentados en sus puestos, cuando deberían estar echados sobre la litera de una celda.

Sánchez buscaba una especie de emoción pública obligatoria, que los ciudadanos sintieran empatía por el pobre mandatario acorralado, perseguido por las huestes nazis simplemente por ser progresista, buena persona y por querer lo mejor para su país, como la Amnistía, que la concedió por el bien de España. Agotado por tamaño acorralamiento, se retiraba a descansar y a contar nubes mientras dejaba a cargo del relato de telediario a sus patéticas ratas de cloaca socialista.

En las jornadas de asueto que se tomó para acabar con las amenazas a su red de corrupción, se acordó contactar con el clan narco de los Rochos con el encargo de eliminar a la juez Beatriz Biedma. La idea era que le dieran plomo, al parecer. Pero estamos hablando de la PSOE, de la coalición de progreso y del partido barra corazón. Soy feminista porque soy socialista. Es decir, no son animales ni chusma propensa a la violencia. Se trataría, pues, de un par de tiros antifascistas. Sería un plomo desde una perspectiva de género. Plomo y ploma. Un plomo ecosostenible, biodegradable, y luego con esquela a cuatro columnas en la sección de Obituarios de El País.

En el marco mental precocinado por el Gobierno, toda la estupidez patria biempensante decía, absolutamente convencida de ello, que aquello era intolerable, lo de perseguir a ‘Pdr’ por unos recortes de prensa, tabloides digitales de la ultraderecha, y que ya estaba bien, pues sólo había un linchamiento por ser alto y guapo y socio de ETA, y que Begoña Gómez y David Sánchez eran tan inocentes y puros como el Día de la Madre.

Así llevamos años, con la merma subida en una atalaya de supremacía moral construida de paja, baldragas en una constante pelea contra la realidad y reivindicando su propia obcecación; mientras los que denunciamos desde nuestra pequeña parcela al Gobierno más corrupto que han visto varias generaciones, tenemos que dar mil explicaciones (algunos ya no, claro, que los aguanten en su casa) y justificarnos para que entiendan estos seres subracionales que no por exponer a la organización criminal que parasita las instituciones y que contrata a narcos para eliminar jueces somos fans acérrimos del pintor austriaco.

Eso también indica la rápida podredumbre de la sociedad y cómo han envilecido todo. Que mientras la banda de las cuatro letras prepara darle bala a una juez, encima muchos tenemos que contenernos cada día y tomarlo con resignado humor, rodeados como estamos de tanto deforestado intelectual, por no llamar bobos de los cojones a los prosélitos del sanchismo. Todo sea por la paz. La paz de los cementerios.

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