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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Ciudadanos contra el esfuerzo

12 de marzo de 2015

Sorprendía esta semana  Ignacio Aguado, el candidato del partido Ciudadanos a presidir la Comunidad de Madrid con su anuncio de volver a imponer, como quiere el socialdemócrata Montoro, los impuestos de Sucesiones y Donaciones.  Una barbaridad que hace que los liberales no podamos votar en Madrid a dicha formación. Por lo que tiene de declaración ideológica de fondo. Y lo anuncia el candidato de una región que, a base de bajar unos impuestos y suprimir otros, liberalizar horarios y,  en definitiva, devolver a los ciudadanos la responsabilidad que les corresponde y el colectivismo tiende a secuestrar, se ha colocado a la cabeza de la nación, siendo también de las más solidarias con el resto. Estoy en estado de shock. 

Verán, pocos impuestos son tan injustos y contrarios a la naturaleza humana como los de sucesiones y donaciones. Unos impuestos de escasa capacidad recaudatoria,  pero letales para la meritocracia y el esfuerzo, tan denostados por los socialistas de todos los partidos. La finalidad de los mismos, abolir los derechos de herencia, en el fondo un ataque a las familias, a golpe de impuestos. Trabajar para el Estado. Los perjudicados a la hora de la verdad, los de siempre: las clases medias. Al fin y a la postre, sin clases medias el resentimiento antiliberal crece y el socialismo triunfa. 

La consecuencia es prohibir de facto a la clase media acumular  patrimonio que poder dejar a sus hijos, que es el motivo por el que los padres se matan a trabajar, si los progresivos y confiscatorios tramos del impuesto del Estado Policial, el IRPF, no lo remedian. Con ello, no hace falta explicarlo, se acelera el empobrecimiento de la sociedad. Que los impuestos bajos atraen inversión de empresas y particulares, y así favorecen el crecimiento económico como Madrid ha demostrado, no es a estas alturas un secreto para nadie, salvo para Errejón que no se entera de nada.

Por eso, cuando el gobierno de la Comunidad de Madrid, en un gesto que fue una declaración de principios, derogó dichos impuestos, consolidó en cierta forma su aura de gobierno dispuesto a dejar de intervenir en todos los ámbitos de la vida privada de las personas. Un gesto muy bien asumido por las clases medias liberales, que, a diferencia de lo que ocurre en otras Comunidades Autónomas como es el caso de Cataluña, aquí son numerosas en la capital, como bien sabe Esperanza Aguirre. Quien ya ha anunciado que ella bajará todos los impuestos. 

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