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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Comunicación: contenido y soporte

22 de junio de 2015

El Partido Popular ha puesto en marcha un viejo recurso para intentar justificar su falta de resultados en las urnas. Es una disculpa pobre en cuanto a que obvia y margina el verdadero problema de fondo, aunque efectivamente se haya producido tal falta de comunicación, y que esa falta haya sido uno de los factores que más han contribuido a ese fracaso electoral. Las razones son muchas y variadas pero aquí me voy a centrar exclusivamente en el fenómeno comunicación y lo voy a hacer siguiendo un solo ejemplo para resaltar lo que para mí es significativamente algo más que un fallo de comunicación.

Es verdad que se han rescatado a una serie de instituciones financieras, pero:

1.- No han sido los bancos privados y sus accionistas los culpables de una gestión catastrófica sino las cajas de ahorros, entidades públicas gestionadas por los políticos de todos los partidos que han pasado por el poder,  los sindicatos y las  patronales corporativas. Por tanto demonizar a “la banca” es una falacia atroz propiciada por el discurso patrocinado por la izquierda demagógica tanto moderada como radical. Proponer una vuelta a los bancos públicos es volver al círculo infernal de la corrupción política. Esto no ha sido aprovechado por el gobierno ni por los medios de opinión del sistema financiero y político conservador del país, y si ha sido aprovechado por la izquierda para erosionar la credibilidad y justicia del gobierno.

2.- El rescate que nos vino de Europa no fue “para salvar a los banqueros” como predican falaz y continuamente sino para proteger los ahorros de los depositantes modestos que tenían sus ahorros en dichas instituciones. Si como en el pasado se hubieran dejado quebrar a las Cajas, sus depositantes hubieran perdido la camisa ya que no había suficiente dinero en el fondo de garantía   como para indemnizar esa ruina. Por lo tanto nada más lejos de librar a los “accionistas” ya que dichas entidades carecían de ellos, fue a los clientes a quienes ese rescate les salvo de la ruina, con el dinero europeo. ¿Por qué no se le dijo al país quienes fueron los beneficiados de esos rescates y se sigue aguantando machaconamente esa mentira repetida de que fueron los bancos los beneficiados? Es lógico y eso hubiera despertado simpatías entre la nación y no antipatías jaleadas por la izquierda.

3.- ¿Por qué ni gobierno ni instituciones financieras criticadas ferozmente por parte de la izquierda nacional instrumentaron una campaña para informar al país de la verdadera naturaleza del problema y quienes era los verdaderos beneficiados, los perjudicados y los culpables? ¿Prudencia, miedo, complejos…?

Esto en cuanto al mensaje o contenido, pero en cuanto al vehículo para hacer llegar esas opiniones al público:

4.- Ningún mensaje bueno, malo o excelente llega a nadie sin un soporte, es como querer hablar de un cuadro sin lienzo ni bastidor. Un sistema de información pública objetiva, debe ser utilizado para informar, y si es privado, de una u otra manera, la realidad nos muestra que se apoya y favorece las tesis de las ideologías básicas que lo sustentan, con sus objetivos medios y fines. Es obvio que los informadores materiales en los medios a su vez participan de una ideología y de un punto de vista que influyen en el mensaje. Ignorar este hecho es incomprensible. El 80 % de los medios en España, sustentados por la propia publicidad, tanto institucional como comercial, están en manos de la izquierda algunos incluso de la más radical y revolucionaria.

5.- El que cada partido o ideología se financie libremente a la hora de enviar su mensaje es lógico. Lo que no es lógico es que un gobierno y unos grupos económicos de poder apoyen directa e indirectamente a aquellos medios que les tiran a degüello. Lo lógico sería que estos grupos no financiaran a sus enemigos y a su vez crearan los medios de comunicación, privados no públicos, para neutralizar la desinformación difundida por aquellos que quieren en última instancia reventar al propio gobierno y al sistema parlamentario.

¿Por qué se ha procedido de esta manera? ¿Es una casualidad, lo dudo, tiene algún sentido que no veamos los mortales, hay alguien dirigiendo los destinos de la nación por encima de las instituciones que vemos? Sin información, o con información sesgada, no se puede exigir a un sistema democrático de sufragio universal que sea responsable de sus actos. Ocurre lo que acabamos de ver, y eso, me van a perdonar, va más allá de un problema de comunicación.

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