PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Madrileña, licenciada en Derecho por la UCM. Colabora en Ataraxia Magazine, El Toro TV y en la Fundación Denaes. Española por la gracia de Dios.
Ver biografía
Ocultar biografía
Madrileña, licenciada en Derecho por la UCM. Colabora en Ataraxia Magazine, El Toro TV y en la Fundación Denaes. Española por la gracia de Dios.

Determinación y valentía

Ayer, un puñado de valientes viajó a Mondragón -el corazón del mal- a reivindicar a sus muertos, a combatir el famoso y repugnante relato en nombre de todos nosotros. Porque ahora está de moda decir que lo blanco es negro y que lo negro es blanco; que las víctimas del terrorismo fueron en muchos casos culpables y en otros accidentales y sus familiares son fascistas resentidos que van a provocar. No solo lo dicen unos locos del pueblo, el drama es que es una ‘historieta’ extendida por los cientos de mondragones y alsasuas que existen y que, por la vía de los pactos, el Gobierno de España refrenda.

“Iros a Madrid, hijos de puta”. Esta frase encierra una realidad aterradora: las provincias vascongadas son un micromundo donde no queda el más mínimo atisbo de libertad para aquel que no siga a pies juntillas el relato oficial que, en el mejor de los casos, practica la equidistancia más asquerosa. En el peor, está más vigente que nunca el “algo habrán hecho”. Qué ciegos estamos por estos lares. Hablamos de Cataluña -no nos faltan motivos-, pero hasta que alguien no decide hacer algo como lo que hizo Voces Contra el Terrorismo dirigido por el diputado de Vox, Francisco José Alcaraz, nadie repara en que el País Vasco está encerrado en sí mismo, que no reivindican la independencia porque de facto ya la tienen; que ETA ha vencido allí por goleada; que no queda rastro del Estado español por sus calles. ¿Para qué reivindicar la independencia si pueden vivir con el dinero de todos los españoles sin que les molesten? 

Decimos que los asesinados por ETA no han servido para nada, pero nos equivocamos. Son el arma con que Bildu amenaza en la sombra. Asesinados, secuestrados, mutilados, viudas, huérfanos, guarden silencio, no sea que se vuelva a repetir. Ayer pudimos ver con total nitidez que el odio sigue vivo, que los viejos asesinos, esos tipos repulsivos que afirman con orgullo que no tienen nada de qué arrepentirse, han sido capaces de transmitirlo a las nuevas generaciones. Hay cantera.  

No existe excusa para tirar la toalla si queremos dejar a nuestros hijos un país decente donde vivir en libertad

Todo esto es terrible, pero lo más preocupante fueron los titulares de muchos medios del periodismo patrio: «Gritos e insultos entre simpatizantes de Vox y antifascistas en un acto de la formación “por las víctimas” de ETA en Arrasate», que es lo mismo que decir que Vox ha ido a provocar utilizando a las víctimas -téngase en cuenta el entrecomillado del titular- y los “antifascistas”-téngase en cuenta mi entrecomillado- se han molestado y, por tanto, han tenido que contestar.

Todas las palabras del mundo se quedan cortas para definir la locura que vivimos en España, pero no existe excusa para tirar la toalla si queremos dejar a nuestros hijos un país decente donde vivir en libertad. Allá donde no quieran que vayamos, es donde debemos ir. Eso sí, no se olviden ir con la cabeza cubierta, que los chavales antifascistas son dados a tirar objetos. 

Ayer, algunos nos dieron una lección de determinación y valentía para afrontar las situaciones adversas. Eso que tanta falta nos hace en España para sobrevivir a la maldad que nos rodea. Lo contrario a la resignación. Necesitamos actuar sobre la realidad porque esta no va a cambiar por más que nos quejemos, tuiteemos o miremos para otro lado. Mirar a la mentira cara a cara y combatirla con la terca realidad de treinta y nueve nombres cuyas vidas fueron arrebatadas por un asesino en serie.  

Determinación y valentía. La firmeza de saber que tenemos la razón, el valor para actuar y la resolución para no dejarnos amedrentar por los matones, aunque estos se sienten en el Congreso de los Diputados y gocen, de forma grotesca e inexplicable, del favor del Gobierno de España.

Deja una respuesta