«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

Dichosas balizas

7 de enero de 2026

El 2026 es, de momento, el año de las balizas obligatorias. He leído en las redes todo tipo de comentarios. La de un bombero sobre su inutilidad: «En un cambio de rasante o una curva no se ve; no dejéis de llevar los triángulos». O la de una colega que, el otro día, estuvo a punto de comerse un vehículo debidamente señalizado en la calzada. Perdonen también que sea malpensado —condición indispensable para ejercer el periodismo en este país—, pero acostumbrado a los casos de corrupción del PSOE… pensé enseguida en comisiones ilegales.

Al fin y al cabo, ya trascendió que Correos había ofrecido semejantes artefactos de una empresa fantasma al borde de la quiebra, como informó La Gaceta. Yo cuando leo la palabra «Correos», la asocio automáticamente a Leire Díez, la fontanera del PSOE, que tuvo algún cargo relevante en la empresa pública.

En fin, ningún comentario a favor. Más de uno ha destacado —acertadamente— que para poner una, ya están los cuatro intermitentes del coche. Mientras que en el grupo de WhatsApp de la familia alguien colgó un meme con esta inscripción: «Ya se ven las primeras balizas». Acompañada de una foto de un vodka con naranja en el techo de un vehículo. Lo bueno es que todo ello ocurre bajo el mandado de Pere Navarro Olivella. No confundir con Pere Navarro Morera, que fue primer secretario del PSC entre el 2011 y el 2014. Ahora es delegado del Estado en la Zona Franca.

El primero, nacido en Barcelona en 1952, tiene una edad provecta: 73 años. Cualquier otro estaría ya jubilado. Empezó su carrera en la Administración como gobernador civil de Gerona con Felipe González (1985-1996). Y de ahí saltó a la Dirección General de Tráfico con Zapatero (2004-2012). De hecho, Mariano Rajoy lo mantuvo una temporada en el cargo. A él se debe, por ejemplo, el carnet por puntos. Pedro Sánchez lo recuperó en julio del 2018 y ahí sigue.

Ahora viene, sin embargo, lo bueno. España y Marruecos tienen acuerdo bilateral con fecha del 8 de marzo del 2004 para facilitar el canje del carnet de conducir. Además, en marzo del año pasado se publicó una modificación para facilitar todavía más el trámite. Se ha eliminado la necesidad de examen teórico para coches. Desde ese entonces, cualquier marroquí en España puede homologarlo sin pasar prueba alguna. Y viceversa. Aunque sospecho que son más los marroquíes beneficiados que los españoles. Ni que sea por el elevado número que vive en España.

Todo ello se ha producido durante la dirección general del citado Pere Navarro. Es curioso porque entre su primer período y el segundo estuvo de agregado laboral en la embajada de Marruecos en Rabat (2012-2016). Entonces dio una entrevista a El País, que salió publicada el 11 de julio de 2013, en la que destacaba la pésima disciplina viaria en el país vecino.

«¿Cómo conducen los marroquíes?», le preguntaba la periodista. «Tienes que meter el morro. Pueden venir de cualquier dirección porque en Marruecos todos los movimientos están permitidos. Las señales son sólo una sugerencia», explicó.

Luego añadió que «Marruecos tiene una altísima mortalidad en carretera», que «el casco es obligatorio, pero muchos no lo llevan», que «apenas hay controles de alcoholemia» y que «ceder el paso es signo de debilidad». Y finalmente confesó: «Por un extraño mimetismo, te integras y terminas conduciendo igual que ellos». Le faltó decir «igual de mal que ellos». Añadió que hablaban por teléfono mientras conducían. «Aquí el móvil lo idolatran, es difícil convencerles», alegaba.

El proceso en Marruecos para sacarse el carnet de conducir es, en teoría, similar al de España: autoescuela obligatoria, examen teórico y práctico. Estoy seguro —a tenor de lo que explicaba el propio Pere Navarro— de que el nivel de exigencia es muy superior en España.

Basta ver esos coches cargados hasta los topes que circulan por nuestras carreteras en plena Operación del Estrecho. Tengo la sensación de que a veces —al menos los Mossos— hacen la vista gorda.

Tiene que ser un marrón parar a una familia marroquí numerosa en un arcén de la autopista, en pleno verano, con altas temperaturas. Seguro que te arriesgas a ser acusado de racista, salir en la tele o ser denunciado por SOS Racismo… aunque lo importante son las balizas.

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