«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

El marco

8 de octubre de 2023

Mientras enseñaba, como buen mayordomo global, la Alhambra a los presidentes extranjeros, que sí tienen derecho a imaginar una España anterior a la II República, Pedro Sánchez mentó por fin la amnistía y añadió luego la coletilla tranquilizadora: «Vamos a trabajar por cuatro años más de avances y convivencia en el marco de la Constitución». 

Esto se repite mucho. Cada vez que sale un socialista a hablar sobre cualquier cosa añade la fórmula: todo se hará «en el marco de la Constitución». Con esto se pretende tranquilizar al personal. Hasta que el Constitucional hable, que hablará, esta expresión debe servir de garantía.

Sin embargo, de tanto repetirse, la frase está acabando por tomar vida propia, por significar algo, por deparar un entendimiento concreto de la propia Constitución que no sería tanto norma suprema como marco, moldura o, como dice la RAE, «pieza donde se encaja una puerta, una ventana», apareciendo ya, por tanto, el «encaje», el famoso encaje. La Constitución, por consiguiente, que diría Felipe, es marco de acoplamiento, lugar donde encajar cosas y no tanto vértice de la pirámide legal o base del derecho

Del mismo modo que lo importante en un cuadro es la pintura y no el marco, este entendimiento de la Constitución nos hace pensar en ella como en algo secundario. El marco puede ser límite, pero también cerco meramente decorativo, cornucopia. Y así, con ese soniquete socialista inconfundible, con esa propaganda machacona, van colando la amnistía y además una idea de la Constitución, no tanto como un debe-ser sino como un dentro-de, un marco-de. Es una holgura. ¿Y no se dilatan los marcos cuando hace calor en verano? ¿No crujen y se ensanchan?

Que todo se haga en el marco de la Constitución significa que a todo se le buscará el encuadre constitucional, que la foto final se hará en dicho escenario, entre molduras y pan de oro setentayochista, expandido a base de calor, pues cualquier otro exigiría cambios estructurales para los que no hay mayoría.

El encargado de llevar y traer el marco, como los viejos retratistas fotográficos llevaban el decorado donde encajar la cara del bañista, será el Constitucional, que para eso está. Para enmarcar.

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