Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Madrid 1948 Escritor. Premios. Mariano de Cavia, González-Ruano, Jaime de Foxá y Baltasar Iban. Especial Ejército, Fundación Guardia Civil y FÍES de periodismo. 53 libros. Distinciones. Gran Cruz del Mérito Naval. Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo. Medalla de Oro de Madrid. Cruz de Plata de la Guardia Civil. Entre ABC, Tiempo, Época, y La Razón, más de 20.000 artículos. Pluma de Plata y Pluma de Oro.
Ver biografía
Ocultar biografía
Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Madrid 1948 Escritor. Premios. Mariano de Cavia, González-Ruano, Jaime de Foxá y Baltasar Iban. Especial Ejército, Fundación Guardia Civil y FÍES de periodismo. 53 libros. Distinciones. Gran Cruz del Mérito Naval. Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo. Medalla de Oro de Madrid. Cruz de Plata de la Guardia Civil. Entre ABC, Tiempo, Época, y La Razón, más de 20.000 artículos. Pluma de Plata y Pluma de Oro.

Elegía del langostino

¿Adónde vas, langostino
Con gesto de gran pesar?

  —Me voy, amigo cangrejo
     A otros fondos, a otra mar,
     Que esto ya no es lo que era
     Y he decidido emigrar-.

—¿Hacia dónde te diriges?

    —Al Cantábrico-.

                               —¡Caray!
Muy lejos está el Cantábrico
Para tu lento nadar-.

  —Ni que tú fueras, cangrejo
     Ejemplo de agilidad.
     Que yo nado hacia adelante
     Mientras tú andas hacia atrás.
     Pero te echaré de menos
     Cangrejo, nuestra amistad
     Por encima está de toda
     Trágica eventualidad-.

—Mi querido langostino
Piensa un poco. De aquí a allá
Hay al menos setecientas
Millas para superar.
Primero, hasta Punta Umbría
Después, todo Portugal,
Luego, Pontevedra, Vigo
Y antes del cabo doblar,
El que llaman Finisterre,
Langostino, hay que pasar
Por la Costa de la Muerte
Que es una barbaridad-.

 —Lo sé, mi amigo cangrejo
    Pero yo no aguanto más.
    Prefiero una muerte digna
    A entregarle la bondad
    De mi carne tersa y fuerte
    A los gorrones que están
    Más tiempo en las Marismillas
    Que en Madrid, la Capital.
    Desde que se fue mi madre
    (Ay, mi querida Mamá)
    A un Congreso de Sevilla
    Y no volvió nunca más,
    Estas aguas de la Boca
    Del Guadalquivir, están
    Más peligrosas que nunca
    Con tanto fresco patán
    Cruzando el río sin freno
    Para intentarnos cenar.
    Yo sé, cangrejo de mi alma
    Que si no me marcho ya,
    El día menos pensado
    Una red me va a pescar.
    Me llevarán a la lonja,
    Allí me subastarán,
    Y cocido o a la plancha
    A Sánchez me ofrecerán,
    o a su señora Begoña
    (Si es que en África no está
    Enseñando a los negritos
    Modales y urbanidad),
    O a sus suegros, sus amigos
    O a las niñas de Papá,
    O a don Pablo, doña Carmen,
    Doña Lola o don Iván.
    Prefiero que una lubina
    Portuguesa, o un fletán, 
    O merluza del Algarve
    O un cetáceo de Cascais
    Me coman a que me coma
    Esa gente tan fatal, 
    Esa gente tan atroz,
    Tan hortera, tan vulgar,
    Que se forran a mariscos
    Mientras en España están
    Haciendo colas y colas
    Personas pidiendo pan.
    Así, que amigo cangrejo
    Te dejo. Voy a tardar
    Catorce meses y medio
    Al Cantábrico en llegar.
    Todo, menos que me coma
    (te lo repito, que estás 
    Teniente desde hace tiempo),
    Esa gente tan fatal, 
    Esa gente tan atroz,
    Tan hortera y tan vulgar
    Que mastica con la boca
    Abierta, y qué asco me da.
    Adiós, mi amigo cangrejo.
    Te veré en el más allá.
    Si hay cielo para los hombres
    También, lógico, lo habrá
    Para los buenos mariscos
    Que acostumbran a tragar.
    Abrázame, pues, cangrejo.

—Un abrazo de amistad. 
Mucha suerte, langostino-.

  —Muchas gracias, de verdad,
     Recuerdos a tu cangreja
     Y a tus niños, si los hay,
     Que tengáis felices Pascuas-.

—Y tú, feliz Navidad-.

Y aquí principia esta historia
Que ha terminado fatal,
Porque al pobre langostino
Llegó un salmonete y… ¡Zas!






Deja una respuesta