«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

En qué consiste el librecambio

23 de enero de 2026

Ayer Sánchez tuvo que quitarse el sombrero al ver lo que el PP hacía con Mercosur. «Chapó», diría. Porque fue extraordinario. Aprueban al acuerdo, solicitan su aplicación provisional, y pasadas unas horas salen, Feijoo y Ayuso a la cabeza, a pedir que se paralice echándole la culpa a Vox, que fue quien consiguió detenerlo.

Esto es un engaño sobre el engaño que ya era colar a sus votantes, muchos de la España interior, en la Babia de las teles y las Copes, el acuerdo de Mercosur, que en líneas generales arruina el campo español. Como se habla de zona de Libre Comercio, allí que iba el regimiento de mamelucos de la pajarita a bendecir la cuestión. ¡Ah, la libertad! Y con el salvoconducto de lo liberal y con el salvoconducto de Europa, lo que diga Europa, que el PP sigue bovinamente (la mitad de Efecto Invernadero son flatulencias peperas), le colaban al español un gol por la escuadra. Otro más.

Como ahora existe otra derecha, el atropello se puso de manifiesto y además se consiguió paralizar con votos de algunos miembros del PP Europeo entre los cuales, por supuesto, no había ningún español. De esta forma, su traición quedaba al descubierto y otro partido hacía un bien a España. La forma de salir de semejante atolladero no ha sido agarrarse orgullosamente a lo hecho pecho de su (jejeje) liberalismo ni a alguna patraña europeísta fabricada en Alemania, sino redoblar el engaño y con un doble tirabuzón salir pidiendo que se paralice lo que ellos aprobaron culpando para colmo a Vox.

Esto era el librecambio del PP. Por fin lo vemos: decir una cosa en un sitio y la contraria en otro. ¡Así también soy yo librecambista!

El PP dice una cosa en Bruselas, librecambia de opinión en Madrid y luego librecambia otra vez en las autonomías bonillas.

Es impresionante, pero es el estilo del PP, siempre por lo bajini y siempre de tontito por la vida; también, en cierto modo, la entrada en crisis de un mundo madrileño y español, de un tipo de gente, de razones y vidas que incluye a una casta de periodistas terroríficos a los que debemos que Sánchez esté donde está. Normal que no sepan hablar de otra cosa. Han estado engañando a todo el mundo durante al menos diez años.

Sólo la máquina de ruina que es el PSOE y su propaganda supera al PP, pero el PSOE al menos va de cara alguna vez, y creativamente se moja, arriesga, te hace una España federal si te descuidas, te aprueba el matrimonio gay, te hace un feminismo, crea algo nuevo, un «avance» que llaman ellos, que será luego aprovechado por el PP. Porque el PP pilla de aquí y pilla de allí, como el que se fabrica una personalidad con el gesto de uno, la ropa de otro… razón por la que sólo le quedaba ya hacerse centrista. Ahora mismo no tienen apenas posiciones que no se vean obligados a contradecir y no porque sean unos González Pons, es que se han quedado fuera del mundo a base de negarlo. Les queda la yenka de Ayuso, sobre la base del dominio oligárquico de los medios y poco más. Entenderse con gentes así es poco estimulante. Todo cambio exige una regeneración ética o una nueva energía. Al menos la ilusión de ella. Al menos la posibilidad narrativa de ella. Como mínimo el recurso retórico. Pero con esta gente es imposible, y es en gran parte lo irritante del asunto.

Fondo newsletter