Gerontocracia
Gerontocracia
Por Hughes
4 de noviembre de 2026

Era noticia ayer que Alemania rechaza los planes de retirar la jubilación anticipada sin penalización a los 63. El 74% de los encuestados está en contra. Algo entendible si consideramos que la edad mediana de los votantes alemanes ronda los 53. La mitad de los que votan tienen esa edad o más, o sea, ya no ven lejos la jubilación,

Europa está envejecida y eso se ha de notar. La mediana de edad del votante español es de 52 años.

Cuando Europa parece estar en una fase revolucionaria, convendría recordar que las revoluciones no las hacen los ancianos. En 1789, la media de edad francesa estaba alrededor de los 25 años. Los revolucionarios han sido siempre personas jóvenes.

Hablando de Francia, noticia estos días, el  (entre otras cosas) demógrafo Emmanuel Todd ha hablado claramente de gerontocracia. El empobrecimiento de la población, la primera realidad, toma forma generacional con una gran desigualdad entre los jubilados y los jóvenes. Estima que el nivel de vida de los primeros es, en promedio, el doble de los jóvenes trabajadores.

La desigualdad llega a tener una incidencia demográfica. Todd aporta dos datos. Uno es el aumento de la tasa de mortalidad infantil en Francia. Su hipótesis es que la reducción de centros de maternidad llena los grandes hospitales, que sobrecargados destinan menos a los casos difíciles. Otro dato es que Francia ostenta el primer lugar de Europa en esperanza de vida entre los mayores de 65 años (España es segunda y su tasa de mortalidad infantil ha aumentado en los tres últimos años con datos).

A Todd parece incomodarle el enfoque generacional, pero entiende que no puede soslayarlo. Retoma a Marx con cierta distancia humorística. No es un conflicto generacional y quizás tampoco una lucha de clases. Son clases que se alejan, de mundos distintos. Los jóvenes forman parte de lo que será un nuevo proletariado; los mayores, de una clase anterior que se extingue.

Para Todd, el drama es que no hay malos. No hay culpables. El envejecimiento de los franceses, como de los españoles, responde a una revolución cardiovascular. En medio siglo, la esperanza de vida aumentó en más de diez años. Se revolucionaron la salud y las costumbres y eso acabó por generar una sociedad difícil para los jóvenes, en sí misma disfuncional, pues destina menos dinero a la parte que debe desarrollarla.

Sucede todo, además, y de modo escrupuloso, según el sufragio universal. Todd va más lejos. No solo las revoluciones las hicieron los jóvenes, la filosofía política conocida se pensó para un ciudadano promedio de 30 años, no de 60.

El politburó soviético o la gerusía espartana eran formas de gerontocracia en las que el poder estaba en unos pocos ancianos. La situación actual es una versión gerontocrática de la democracia. Una democracia de viejos. Como un estadio de la decadencia de las formas políticas que no hubieran previsto Aristóteles ni Platón.

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