«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Itxu Díaz (La Coruña, 1981) es periodista y escritor. En España ha trabajado en prensa, radio y televisión. Inició su andadura periodística fundando la revista Popes80 y la agencia de noticias Dicax Press. Más tarde fue director adjunto de La Gaceta y director de The Objective y Neupic. En Estados Unidos es autor en la legendaria revista conservadora National Review, firma semalmente una columna satírica en The American Spectator, The Western Journal y en Diario Las Américas, y es colaborador habitual de The Daily Beast, The Washington Times, The Federalist, The Daily Caller, o The American Conservative. Licenciado en Sociología, ha sido también asesor del Ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, y ha publicado anteriormente nueve libros: desde obras de humor como Yo maté a un gurú de Internet o Aprende a cocinar lo suficientemente mal como para que otro lo haga por ti, hasta antologías de columnas como El siglo no ha empezado aún, la crónica de almas Dios siempre llama mil veces, o la historia sentimental del pop español Nos vimos en los bares. Todo iba bien, un ensayo sobre la tristeza, la nostalgia y la felicidad, es su nuevo libro.

Homenaje a Pedro Sánchez

29 de enero de 2026

Tal vez sea llamado por los hijos de nuestros hijos el Gran Milagro de la Luz, o la Gesta del Nuevo Sol Socialista, o la Gloriosa y Triunfante Hazaña del Intrépido y Valeroso Guerrero de La Moncloa, este día en que vencimos a las tinieblas. Un día único, un día grande, un día libre. Un punto y aparte en la historia de la nación española. Consciente de la amenaza fatal de las odiosas comparaciones, me atrevo incluso a dejar por escrito que, desde la gesta del Descubrimiento de América del inolvidable camarada Cristóbal Colón, España no ha protagonizado nada tan épico, deslumbrante y majestuoso. 

Este miércoles, cuando menos podía esperarse, arrojados a nuestro flanco Atlántico bajo el empuje de la borrasca del enemigo trumpista Kristin, soplaron con ferocidad los vientos traidores del fascismo meteorológico y negacionista, y mandaron al carajo al ejército de molinillos sostenibles y pet-friendly de la Noble y Grandiosa España de Sánchez, abocando sin remedio a la patria a otro apagón de terroríficas consecuencias, justo cuando las fuerzas de la ultraderecha más duramente golpeaban, en su campaña de sabotaje a las infraestructuras del Gobierno democrático, glorioso y legítimo de España. 

Ante tal desafío a nuestra supervivencia, el General Sánchez, hombre sencillo, humilde, y afable, conocedor de la situación a la hora en que despuntaba el día, y pese a no haber comido desde mucho antes de las cinco, se lanzó con heroica entereza sobre las tijeras que descansan cada noche en vigilia en su velador, y se enfrentó cuerpo a cuerpo con el inminente apagón, sin tiempo si quiera de bajar la visera de su yelmo o vestirse cota de malla alguna, cortando los cables de medio centenar de grandes industrias del enemigo capitalista invasor, y extinguiendo al instante su producción, salvando así a la nación española de sucumbir de nuevo a la más penosa, melancólica, y gélida penumbra fascista.

Terminada la eléctrica gesta con el resultado victorioso ya conocido, este humilde columnista, en total postración, manos a tierra y frente clavada al suelo frente al retrato honorífico de Su Persona, quiere entonar ahora la canción de gratitud con la que nuestros ancestros arrojaban laureles a los dioses del Olimpo, entre los cuales desde hoy solo uno se levantará sobre el ecuador del magno panteón, y tendrá derecho a contemplar al resto por encima del hombro, con el desdén que la historia reserva solo a los hombres sobradamente victoriosos, y de bravura universalmente acreditada.

Hoy, venerando esta nueva epopeya nacional y consignándola en estas letras para memoria, orgullo y admiración de todas las generaciones venideras, agradezco solemnemente al Amado Líder que, excediéndose pródigamente en sus funciones, sin obtener nada a cambio, sin más motivación que la que mueve desde tiempo inmemorial al que nace ungido con la madera de los héroes, salvó el miércoles a los españoles del regreso a la Edad de Piedra por el que tanto tiempo lleva peleando la fachosfera y sus apóstoles de la tiniebla, la ruina, el bulo, y la mezquindad.

Así, apelando a la predisposición de gratitud que siempre ha distinguido a mis nobles y amados lectores, unidos al candor de la llama ardiente del amor a la patria socialista, convoco a todos a salir en la tarde de hoy a los balcones a las seis y un minuto, para ofrecerle al nuevo héroe nacional un multitudinario homenaje, arrojando al viento una sonora, histórica, coral, apoteósica, y legendaria peineta, extendiendo bien el dedo corazón hacia sus palaciegas dependencias, para que quede constancia de lo que en secreto pensamos de su insigne, audaz, y hazañosa persona.

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