Ver biografía
Ocultar biografía
Madrileña, licenciada en Derecho por la UCM. En la batalla cultural. Española por la gracia de Dios.

De toda la vida, lo normal ha sido hacerse una foto en situaciones especiales: una boda, un nacimiento. Esas fotos eran un documento histórico que todos guardamos como un tesoro. Luego llegaron los selfies y lo cotidiano se convirtió para algunos en un ejercicio diario de algo muy parecido al exhibicionismo e incluso en pura esclavitud: la necesidad de retransmitir todo lo que se hace y cómo se vive. Nada que objetar, salvo el sufrimiento de los que no somos fotogénicos.

Ayer, el presidente del Gobierno se hizo una foto trabajando. Ahí tenemos un ejemplo de situación especial. Tan especial como la foto de boda de nuestros abuelos. Irrepetible. La única diferencia es que mis abuelos se casaron de verdad y Sánchez hacía que trabajaba. Ahora ya podemos decir que Iván Redondo no era el culpable de todas las ridiculeces del presidente del Gobierno, es muy posible que estas ideas procedan del propio Sánchez y no de sus asesores. Inquietante.

El atrezo era insuperable. La cartera de presidente de Gobierno colocada detrás de la pantalla del ordenador -supongo que con unos donuts y un batido para la merienda-; unas carpetas a su izquierda a la espera de ser despachadas -las mismas que salían en la foto de este verano, otro día que hizo que trabajaba-; la impresora a la derecha de la de la mesa de trabajo -se ve que están cortos de espacio en Moncloa-; un lío de cables muy cásual; y lo mejor: un pequeño cactus cerca de la pantalla del ordenador.

Hace veinte años todo el mundo se ponía un cactus cerca del ordenador porque nos dijeron que absorbía las radiaciones emitidas por la pantalla. Imaginen los lustros que hace que este hombre no se acerca a una mesa de trabajo que todavía tiene la plantita. No se ha enterado de que era una coña marinera o es muy posible que haya sido cosa de Garzón con sus ideas geniales. Vaya usted a saber.

Otra cosa que llama mucho la atención es que el presidente de pega que tenemos no está situado en el centro de la mesa. Está sentado a la izquierda para que la pantalla del dichoso ordenador no le tape para la foto. ¿Quién se sienta a trabajar en un extremo de la mesa? Grandioso.

La idea que se quiere transmitir es la siguiente: “el follón que tengo yo de trabajo y me pilla lo de Ucrania y Rusia. Dejadme solo que lo aparco todo y me pongo a arreglar el mundo mediante el diálogo, la distensión y la solidaridad.” ¡Y en sábado! ¡Lo nunca visto! Si es que no nos lo merecemos. Un hombre que -según se observa en el vídeo- lo mismo escribe con la mano izquierda y con la derecha. Da que pensar.

Sánchez tiene un semblante preocupado, pero sugiere control. “Esto es serio, compatriotas, pero aquí estoy yo”. El líder mundial, liderando a los líderes. Si ese teléfono hablara: “A ver, Vladimir (Putin), que las cosas no se solucionan así, no seas bruto, pero tampoco nos dejes sin gas que me haces un roto”. Mucho se tienen que torcer las cosas para que esto salga mal mediando Pedro. Grande.

Continúa el presidente con sus gestiones de alto nivel: “Félix (Bolaños), búscame el teléfono de la OTAN, por favor, que voy a hablar con ellos también”. Albares, el de Exteriores, que anda por allí dada la gravedad de la situación, aprovecha la ocasión: “Presidente, si hablas con los de la OTAN, a ver si nos echan un cable con lo de Ceuta y Melilla, ya de paso…”.Ya están dando por saco con sus cositas. “José Manuel (Albares), ya lo hemos hablado veinte veces, que la OTAN está para cosas importantes y el tema de Ceuta y Melilla no entra en el tratado, joder”. Qué solitario e incomprendido es el liderazgo. Qué ingrato es trabajar un sábado sin que nadie sepa de su sacrificio. Y ahí surge la idea de la foto: “Félix (Bolaños), que estos no me cogen el teléfono, tráete al fotógrafo y así aprovechamos la tarde. Colocad un poco esto”.

Marisú Montero ve la foto desde casa: “zsi será guapo y rezurtó er tío, que parese el novio de la Barbie, er Ken eze”.

Deja una respuesta