Raúl Tortolero es Consultor político en Estrategia y Comunicación. Cuenta con Doctorado en Derechos Humanos y con Maestría en Filosofía, Cultura y Religión. Obtuvo un Premio Nacional de Periodismo de la ONU y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México y otras instituciones, en 2007. Fue Secretario de Comunicación Nacional del PAN. Es mexicano.
Ver biografía
Ocultar biografía
Raúl Tortolero es Consultor político en Estrategia y Comunicación. Cuenta con Doctorado en Derechos Humanos y con Maestría en Filosofía, Cultura y Religión. Obtuvo un Premio Nacional de Periodismo de la ONU y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México y otras instituciones, en 2007. Fue Secretario de Comunicación Nacional del PAN. Es mexicano.

La repulsión de AMLO hacia los empresarios retrasa la vacunación en México

¿QUIÉN SE BENEFICIA CON EL MONOPOLIO DE LAS VACUNAS?

Acelerar el proceso de vacunación evitaría miles de muertes y levantaría la economía mucho más pronto. Para ello urge la colaboración del sector privado, pero esto es un problema para un gobierno izquierdista.

Se publicó el plan de vacunación del gobierno federal, y en lugar de provocar esperanza, causó depresión y enojo: los cuarentones deberán esperar al menos 6 meses más para la aplicación. Los más chicos, incluso hasta marzo de 2022.

El gobierno se muestra lejano de sus necesidades. Nadie desea cruzarse de brazos un año y tres meses más ante tal perspectiva.

El gobierno de  Estados Unidos, por ejemplo, se está respaldando de manera natural en CVS Health, Walmart, Rite Aid, Kroger, Walgreen’s, en hospitales, y clínicas, empresas que ya están vacunando en sus sucursales.

En México la “insurrección” comenzó, claro, en las redes sociales, que ardieron en llamas. Mientras algunos aseguraban que irían a Estados Unidos a aplicarse la vacuna en las próximas semanas, para no esperar más, los partidarios de AMLO se reían de esa posibilidad.

El gobierno mexicano no oculta su vocación por el estatismo, el centralismo y los monopolios oficiales. Todo lo quiere controlar. Y es el Ejército el que distribuye, aplica y custodia las vacunas.

A esta administración, no parece gustarle la libertad económica y su relación con las empresas es anticlimática. López Obrador, por ejemplo, hace unos días restringió la exportación e importación de combustibles. Redujo de 20 a sólo 5 años la vigencia de los permisos.

El empresario como adversario

AMLO ha tenido muchos desencuentros con empresarios, a quienes relaciona con corrupción y riquezas ilegítimas, alcanzadas -según él- con influyentismo y robos.

Pero cuando Claudio X. González, empresario opositor que encabeza una institución que indaga la corrupción, puso los ojos en el gobierno, AMLO pidió que lo investigaran, para saber quiénes estarían financiando esa “conspiración” conservadora contra él.

Al cumplirse dos años de gobierno, Gustavo de Hoyos, líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), opinó que AMLO está reprobado, y calificó su gobierno como claramente anti empresarial, y que logró que México dejara de crecer. Y no por el COVID, sino con datos previos.

Carlos Salazar, el líder del influyente Consejo Coordinador Empresarial (CCE), mostró su inconformidad por la reciente propuesta gubernamental que veta la subcontratación, los llamados “outsourcings”. Lo concibió como el intento de AMLO de talar los árboles, cuando sólo debía quitar una manzana podrida.

El empresario Alfonso Romo, quien fuera jefe de la oficina de presidencia, considerado un puente entre el gobierno y el sector privado, renunció a inicios de diciembre.

La animadversión de AMLO con el empresariado es perjudicial para México en general, pero sobre todo, cuando se trata de hacer equipo para poder vacunar a toda la población, cuanto antes.

La reactivación económica es urgente ante la crisis, y la principal clave para lograrla es una pronta vacunación.

Con un primer millón 400 mil dosis de Pfizer quedarán inmunizados cerca de 750 mil médicos que laboran en mil hospitales consagrados a tratar el Covid-19 en el país. Hay un fondo de 32 mil millones de pesos para más vacunas, entre las cuales están 35 millones de dosis de CanSino.

Así las cosas, es importante que las cadenas de hospitales y de farmacias, entre más empresas, pudieran recibir del gobierno vacunas para que le ayuden a aplicarlas a la población. Cosa imposible.

¿Cómo va AMLO a compartir esfuerzos con los empresarios a quienes desprecia? Y menos va a compartir la medalla de la vacunación con ellos.

¡Caray! Al menos que las empresas pudieran por su cuenta comprar las vacunas donde sea en el mercado internacional, de manera que el gobierno no se quede solo para vacunar.

Los 10 gobernadores agrupados en la Alianza Federalista habían también manifestado su deseo de conseguir la vacuna por su cuenta, para agilizar la inoculación. El gobierno de AMLO les cerró la puerta. Pero no hay ley que lo prohíba.

Y tampoco hay ninguna ley que impida a las empresas conseguir la vacuna donde puedan y vacunar por su cuenta a la población. El gobierno debería de ver esto como apoyo, no como una usurpación.

Hasta el Papa Francisco en su mensaje de Navidad llamaba a la colaboración para vacunar: pidió a los mandatarios y a las empresas, poder promover la cooperación y no la competencia, para encontrar una solución.

Tema aparte es la disponibilidad de la vacuna en el mercado. No se sabe qué grandes farmacéuticas podrían venderlas a empresas, ni a qué precio, pues por ahora tienen su producción comprometida con los gobiernos.

Sin embargo, vender lotes a empresas farmacéuticas, a hospitales, y a otras empresas con cientos de sucursales, no sería privilegiar el lucro, sino atender una emergencia nunca antes vista.

Simpatizantes de Morena inundaron las redes sociales alegando que sólo el gobierno podía comprar la vacuna y aplicarla, descalificando los esfuerzos que las empresas pudieran hacer. Son celosos y de pensamiento monolítico.

En México la postura había sido de monopolio de la vacuna, lo cual resultaba, claro, en una más larga espera de millones de jóvenes. Hasta que AMLO en un video, la noche del domingo 27, se vio obligado a aceptar que no hay nada que le impida a las empresas conseguir la vacuna y aplicarla.

Dijo que su gobierno no presentaría ningún impedimento. Que lo que ellos hacían era buscar que todo mundo fuera vacunado gratis. Lo que no dijo es que su gobierno no tiene prisa alguna para vacunar.

Candados invisibles

Aun así, está por verse que los controles gubernamentales que representan las aduanas militarizadas y las restricciones de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) puedan abrirse para las empresas que se interesen en importar la vacuna.

Porque el presidente puede en el discurso mostrarse abierto al apoyo de las empresas en vacunar, pero sin la apertura de esos dos candados será imposible.

Llama la atención que dijo -en tono algo burlón- que hasta el lunes 28 no había habido ninguna empresa que buscara a Cofepris para importar la inmunización. Bueno, las empresas no van a vacunar por filantropía, el mercado tiene sus leyes, lo harían por negocio, pero ayudarían mucho al país.

El gobierno debería percibir que si decenas de empresas logran comprar la vacuna en el extranjero, donde sea, millones de personas se van a poder vacunar mucho antes de lo planteado en su programa y así se evitarían muchos decesos. Además, esto resultará en que la economía salga a flote más en breve.

Más allá de quién se lleva las palmas por la vacunación, el presidente sí debe estar interesado en que la economía se levante.

La clave de fondo es que se avecinan las elecciones intermedias en junio. El gobierno espera quedar como el único salvador de la salud de los mexicanos, y que esto se refleje en votos a su favor.

En cambio, si las empresas, a quienes perciben él y Morena con antipatía, logran aplicar las vacunas de manera ágil y segura, lo harán sentir incómodo, o harán ver a su gobierno como burocrático e ineficaz. Y eso le costaría en las urnas. Por eso no promueve un esquema público-privado.

Deja una respuesta