Luis Anchondo (México, 1983) es Doctor en Letras por la Universidad de Arizona. Como periodista ha destacado en distintos medios entre los que destacan La Retaguardia y Libros con Uasabi ambos fundados por Fernando Sánchez Dragó a quien considera uno de sus principales maestros. Por más de una década ha impartido numerosos cursos de literatura tanto española como latinoamericana en diversas universidades de Estados Unidos al igual que conferencias. Es también uno de los más importantes cervantistas del mundo cuyos descubrimientos en la obra de Don Quijote le han valido un merecido reconocimiento internacional.

La violencia pasiva del Partido Demócrata que hay detrás de la ‘victoria’ de Biden

La que no se ve ante las cámaras

Esperaba que en la noche del 3 de noviembre se decidiera si los Estados Unidos quedaban en manos de alguien que quiere que sigan siendo una gran nación o en manos de alguien que pretende vender el país a empresas extranjeras, permitir la violencia de grupos radicales de extrema izquierda y hacer de la corrección política una religión supervisada por un comité inquisitorial eliminando toda libertad de expresión. 

Pero todavía no sabemos quién ha sido el ganador, y ya han pasado más de cinco días, por la “genial” idea del Partido Demócrata de permitir las votaciones por correo fuera de plazo razonable. Votos que llegaron por este medio tan desconfiable que facilita la ilegitimidad de los conteos. Sea cual sea el caso, soy consciente de que quizá Kamala Harris gane las elecciones presidenciales. No, no es un error. La que contiende para la presidencia es Kamala.

Así que mejor de escribir sobre lo que toda la Prensa está escribiendo en estos momentos: elucubraciones sobre quién será al final el vencedor, hablaré de lo que he decidido llamar “la violencia pasiva demócrata”. 

Cientos de millones de personas alrededor del mundo juzgan a Donald Trump como alguien de carácter agresivo. Confunden una actitud de determinación, de dureza y honestidad, con un actitud violenta. En una generación “políticamente correcta” donde reina la doble moral como en la que vivimos actualmente, la figura de Donald Trump resulta para muchos incómoda ya que carece de la hipocresía estadounidense. Dicho sea de paso, gente realmente allegada a él, sobre todo mujeres que trabajan en su Gabinete, cuentan que es todo un caballero… pero eso es “harina de otro costal”.

No importa cómo seas de buena persona, apoyar al presidente Trump te convierte en presa fácil para recibir un manojo de insultos sin fundamento

Si alguien ha tenido la culpa de proyectar una imagen hostil del presidente ha sido la Prensa en su mayoría comprada por el Partido Demócrata. Es ahí dónde empieza la violencia pasiva de dicho partido, “la violencia demócrata”. La Prensa se ha encargado de crear en los ciudadanos un odio irracional no sólo hacia el presidente sino a las personas que lo apoyan. Se lo digo por experiencia propia. No importa cómo seas de buena persona, el apoyar al presidente te convierte en presa fácil para recibir un manojo de insultos sin fundamento. Eso sí, proferidos por personas que se sienten muy educadas, modernas y liberales.   

Otra manifestación de la “violencia demócrata” se da gracias a grupos que bajo el estandarte de llevar a cabo una “reforma de justicia social” no hacen sino promover la violencia en las calles como es el caso del ya célebre Black Lives Matter totalmente avalado por el Partido Demócrata. Cuando el presidente Trump se refiere a ellos cuenta algo que describe muy bien la retórica de este grupo. Según el presidente, la primera vez que se encontró con esta organización —fundada en 2013— sus integrantes gritaban (refiriéndose a la Policía): Pigs in a blanket, fry them like beacon! (Puercos en una manta, ¡fríanlos como tocino!).

Black Lives Matter ha llevado a cabo ‘el trabajo sucio’ que los demócratas —los que ante las cámaras se nos presentan como personas de paz, prosperidad y progreso—, no quieren hacer

No es casualidad que ciertos miembros de este grupo, muchos de ellos de izquierda radical, hayan sembrado el terror en ciudades con gobernadores demócratas quienes permiten sus crímenes, desmanes y fechorías porque desestabilizan al país y por lo tanto a la Ley y Orden que Trump ha mantenido durante su mandato. Recordemos que el presidente no puede intervenir si los gobernadores no lo permiten. Los demócratas han usado la violencia desatada en las calles para contrarrestar el noble poder de Trump. Se podría decir que esas organizaciones llevan a cabo “el trabajo sucio” que los demócratas —los que ante las cámaras se nos presentan como personas de paz, prosperidad y progreso—, no quieren hacer. Recordemos el primer debate presidencial en el que Biden se negó a pronunciar las palabras Law and Order, en español Ley y Orden, y a condenar el vandalismo que algunos miembros de estos grupos propagan en las calles. 

En lugar de señalar a estas organizaciones, los demócratas han creado fondos para pagar las fianzas de los vándalos que destrozan estatuas, saquean negocios, entre otros actos delictivos, según ellos llevando a cabo un acto de “justicia social”. Algunas de las fundaciones sustentadas en parte por los demócratas que se dedican a liberar a aquellos participes de lo que la prensa se empeña en llamar “protestas pacíficas” son National Bail Fund Network, The Bail Project, Brooklyn Bail Fund, Philadelphia Bail Fund, Minnesota Freedom Fund entre muchas otras, todas ellas con millones de dólares destinados a pagar las fianzas de estos delincuentes.  

Los republicanos han sido los que a lo largo de la historia más han hecho por la gran raza negra de este país, pero la Prensa promociona a los demócratas como los buenos de la película

Es increíble cómo la Prensa a lo largo de la historia se ha encargado de promocionar a los demócratas cómo los buenos de la película cuando ha sido el partido más racista y que más ha discriminado tanto a los hispanos como a los afroamericanos. Poca gente conoce el dato o ni se imagina que Barack Obama ha sido el presidente en toda la Historia de los Estados Unidos que más hispanos ha deportado. Sólo entre el 2009 y 2015 se deportaron a dos millones y medio de personas, algo que no va con la imagen del mandatario progre, justo y políticamente correcto que la Prensa nos muestra. Estas acciones migratorias se llevaron a cabo con la ayuda de Joe Biden, su vicepresidente, el cual en el último debate presidencial no quiso responderle a Trump quién había fabricado las jaulas en las que se tenían a los niños antes de ser deportados. Prisiones infantiles que, por supuesto, la Prensa atribuyó injustamente a Trump, como era de esperar, una vez que se hicieron públicas fotos de los centros de detención.

La violencia hacia los afroamericanos también ha sido propagada en gran medida por el Partido Demócrata. No hay que ir muy lejos, hasta 1994, para ver aquel Proyecto de Ley Judicial desarrollado por el propio Joe Biden que encarceló a miles de afroamericanos. Por el contrario, el Partido Republicano ha sido el que a lo largo de la historia más ha hecho por la gran raza negra de este país. Por recordar algunos ejemplos conocidos: Abraham Lincoln, el presidente que acabó con la esclavitud en 1863, era republicano. La Decimotercera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que pone definitivamente fin a la esclavitud fue redactada por los republicanos. La Decimocuarta Enmienda que les da a los afroamericanos la misma protección civil que tienen los blancos fue llevada a cabo por los republicanos. La Decimoquinta Enmienda que otorga a los afroamericanos el derecho a voto fue implementada por los republicanos. El primer senador afroamericano fue republicano. George Bush padre, también republicano, nominó al primer juez afroamericano de la Suprema Corte de Justicia y así podría seguir no sin dejar de mencionar la cantidad de empleos que Trump creo para nuestros hermanos negros y los fondos que dio para apoyar a las universidades afroamericanas de los Estados Unidos.

Si al final vence Biden/Harris, será en parte responsabilidad de esa violencia “pasiva” de su partido, la que no se ve ante las cámaras

En conclusión, no sé a quién tendremos de presidente cuando este artículo vea la luz. Si tenemos a Biden/Harris será en parte responsabilidad de esa violencia “pasiva” de su partido, la que no se ve ante las cámaras. Esa “violencia demócrata” como la que se desató en las calles este año que desestabilizó al país y preparó el terreno para su victoria.

Sin embargo, si tenemos a Donald Trump de vuelta no fue solo por poner orden a este caos en las ciudades permitido por los gobernadores demócratas, sino sobre todo porque la gente no se olvida del desarrollo económico bajo su mandato. Y aquí incluyo su manejo de la pandemia: con la frente en alto y siempre protegiendo el sustantivo que define, o definía, a los Estados Unidos, la libertad. No confinando a sus ciudadanos sino dándoles las herramientas necesarias para seguir una vida normal y segura sin destruir la economía. 

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