«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Biografía

Libertad de educación ya

29 de abril de 2015

Declaraba esta pasada semana Albert Rivera, conocido y valiente defensor de la libertad de los padres de elegir la lengua en que quieren escolarizar a sus hijos,  que su partido está en contra de financiar con dinero público –o sea, con el dinero saqueado a los padres vía impuestos-  los colegios concertados sólo de niños o sólo de niñas. Colegios de los que dicen los de la ceguera ideológica y la manipulación del lenguaje que segregan, como si constituyeran una suerte de apartheid.

Es decir, Albert Rivera pretende imponer a los padres de esos niños su modelo educativo.  Esquizofrenia política. Elegir la lengua, por eso de que estamos en contra del nacionalismo, pero no el modelo educativo, por eso de que somos socialdemócratas.  Como si los padres los niños de estos colegios no pagasen impuestos igual que él. Como si él supiera mejor que ellos qué necesitan sus pequeños. Como si todo nacionalismo no deviniera en socialismo y todo socialismo no deviniera en nacionalismo. El colectivismo, es el colectivismo.

El problema de la libertad de educación, como en general lo es de la libertad, es que se cree o no se cree en ella. No caben medias tintas.  Empero, no son pocos quienes dicen defender tal cuestión pero luego se oponen, cosas de la mentalidad estatista, a que los padres puedan, por ejemplo, educar a sus hijos en casa, como sucede en otros países, en donde el Homeschooling no sólo está permitido, sino que las universidades más prestigiosas –porque allí hay universidades de prestigio- reservan plazas para los homeschoolers por llegar a sus aulas con más nivel que los niños que han acudido a la enseñanza reglada.

En España, en donde la enseñanza oficial es entre mala y peor, han surgido en los últimos tiempos iniciativas de defensa cheque escolar, que es una vía hacia la libertad de elección de los padres o la Plataforma por la Libertad Educativa, de la cual participa la conocida activista Laura Mascaró, que defiende tanto el homeschooling como el flexischooling.  Modelos que yo no elegiría para mis hijos, como tampoco lo haría con la educación diferenciada.  Pero no consiento que ningún político nos robe, “por nuestro bien” el derecho a elegirlos. A ser libres.

Ni una ni otra propuesta cuentan con el apoyo de Ciudadanos, entregados como están los naranjas al consenso socialdemócrata, del cual aspiran a convertirse en el gran partido, sustituyendo así a PP y PSOE. La libertad educativa no está de moda.

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