«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Los Javis, los bucles y Uclés

27 de mayo de 2026

Se puede ser de derechas y que te guste el cine español, o del Madrid y animar a esta selección sin madridistas. Por ejemplo, no hay que cerrarse al cine de Los Javis, premiados a la mejor dirección en Cannes (los Coen, los Javis, los Lumiere). Cierto es que, como alguien dijo estos días, el titular de «Cannes ovaciona» es un poco falso porque en Cannes aplauden a todo el mundo. Es una mezcla de glamour y abrazofarolismo.

Podemos saltar sobre la polémica del reduccionismo ideológico o sexual de Lorca porque está ya todo dicho, superar la anécdota de Ruano, diálogo que empezó el poeta: «Tendrá usted una cita con una de esas mata-haris que meriendan bocadillos de jamón»; y continuó César: «Hombre, Federico, es que usted solo conoce marineros que meriendan nardos».

Es evidente que Los Javis cocinan políticamente a Lorca («¡me quitaron un referente!»), pero había algo lorquiano sincero en ellos, en su aspecto, en el peinado de los dos (curioso esto de mimetizarse y romper). Un rizo salvaje, libre. Un casco de rizitos, como jóvenes faunos, o davides miguelangelescos… Lo curly está de moda, lo rizado. Al verlos, pensé en el cowboy de El Chip prodigioso (uno tiene su cultura también), pero sobre todo en un verso de Lorca: «el mariquita organiza los bucles de su cabeza». Estaban organizadísimos esos bucles que recordaban también al primer Antonio Banderas. Los Javis personifican un puente entre lo lorquiano y lo almodovariano, un empalme mitómano a medida de las leyes de memoria histórica. Algo segó «el amor oscuro» y renació como Guadiana alegre en La Movida; Zapatero (La Collares) le dio papeles y el sanchismo (que viene de la sauna) quiere ponerlo a rendir. 

El rizo de Los Javis, artístico y total, coincide con la hegemonía de otro rizo, ya un poco distinto, circunscrito, menos clásico y marmóreo: el pelo brócoli de los jóvenes o bros (bro-coli).

¿Por qué de repente el rizo está de moda? Un misterio. ¿La necesidad de más cuerpo y libertad, ya que no otra cosa? ¿Un jódete al boomer alopécico? ¿La influencia marroquí? ¿Bad Bunny? ¿La nueva masculinidad de Chalamet?

A veces Los Javis resultan intensos. Pero luego ves a Uclés y lo reconsideras. Lo entrevistó en TVE Mercedes Milá, y contó que el ayuntamiento de Martos ha puesto una placa en el lugar donde perdió la virginidad. La generación de Milá (o Gabilondo, que vuelve) nos deja a Uclés, que tiene algo conocido, que nos suena, su gorrita de marinero albertiano, su manera cursi de hablar de amor como nuevo Antonio Gala.

En Alemania los gais votan a la AfD, en EEUU Trump baila en cada mitin el YMCA, himno gay, pero aquí lo gay lo quieren fortificar en Uclés y en las miradas del Javi bajito al Javi alto.

Además de rizos, los Javis exhibieron unos rostros recauchutados. Uno, con aires de mairena, pómulos y labios, el otro con un endurecimiento facial como los lookmaxxing americanos, que se pegan martillazos en los huesos para endurecer el rostro. Trabajarse cara de boxeador no parece muy lorquiano. Hay una fuga hiperliberal (incluso incelesca) hacia la testosterona que consternará a Uclés.

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