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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El fin del rescate bancario con salida limpia

15 de noviembre de 2013
La reforma financiera española ha culminado exitosamente. Nuestros bancos han superado con brillantez las pruebas de la troika y el Eurogrupo, reunido ayer en Bruselas, no dudó en dar su bendición y poner punto final al rescate bancario. No habrá ni prórrogas ni ayudas adicionales, la salida será limpia. Europa considera que el rescate a la banca española ha permitido mejorar el capital y la liquidez de las entidades, que hoy cuentan con una solvencia “cómoda” tras las medidas tomadas. Una buena noticia por la que hay que felicitarse pero que no permite cantar victoria. En primer lugar, porque el rescate ha tenido un coste de 40.000 millones que, además, España deberá sumar a su deuda pública; y en segundo lugar, porque el entorno económico aún comporta riesgos. Ayer mismo se supo que las dos primeras potencias del euro –Alemania y Francia– han crecido mucho menos de lo esperado, arrastrando al PIB de la eurozona, que apenas avanzó un 0,1%.
 
Pero si la economía de la eurozona no permite albergar grandes esperanzas en un pronta recuperación, tampoco los desequilibrios económicos españoles ayudan. El déficit sigue lastrando al sector privado de la economía; el endeudamiento público crece a toda velocidad –ha superado ya el 92% del PIB– y la deuda privada se mantiene en torno al 200% del PIB. Pero sigue siendo la cicatriz del desempleo la que más duele: los últimos datos de la EPA del tercer trimestre arrojan una dolorosa tasa del 25,98%.
 
Precisamente es el paro el desequilibrio que debe preocupar más a la banca y el que debe animarla a no bajar la guardia. Los problemas de las economías familiares para llegar a fin de mes ha disparado la morosidad hasta el 12%. Y lo que es peor, el mercado da por hecho que el sistema financiero seguirá sufriendo las consecuencias de los impagos de particulares y empresas. El pronóstico de cara a finales de 2014 es que se dispare hasta el 15%.
 
Por desgracia, nos enfrentamos a un círculo vicioso que aparentemente sólo lo puede remediar un nuevo impulso del crédito que permita animar la actividad económica y el empleo. Si no fluye el dinero, ni habrá recuperación ni se creará empleo, y además seguirá creciendo la morosidad porque aumentará el número de familias que no pueden asumir sus deudas. Y la banca se resiste porque, aunque ha apuntalado los balances y ha mejorado su imagen, seguirá sufriendo la presión de los órganos supervisores. Y algo habrá que hacer porque el remedio de casi todos los males pasa por que fluya el crédito y se cree empleo. De Guindos asegura que se atisba una mejoría en la disponibilidad del dinero. Confiemos en que, por el bien de todos, así sea.  
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