«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Enrique García-Máiquez (Murcia, pero Puerto de Santa María, 1969). Poeta, columnista y ensayista. Sus últimos libros son 'Verbigracia', (2022) poesía completa hasta la fecha; y 'Gracia de Cristo' (2023), un ensayo sobre el sentido del humor de Jesús en los Evangelios

Sumar, ¿para qué?

30 de julio de 2025

Aunque muchas veces no estoy de acuerdo con Cristian Campos, siempre valoro su juicio y su perspicacia (y su buena prosa). «Porque es tu amigo», dirá alguno que nos tenga calados; y verdad que es mi amigo, pero yo lo admiraba cuando no era ni mi saludado, mucho antes de que nos presentaran. Más que buscar motivos espurios, hará bien el lector en estar muy atento a todo lo que escribe, aunque sea para no estar de acuerdo con él. Yo, si sólo admirase a quienes piensan como yo, tendría serios problemas hasta para la autoestima, pues a menudo me llevo la contraria o no me convenzo del todo.

Volvamos a Campos. Para anunciar la encuesta de intención de voto que publicó El Español el día 28 de julio, lanzaba las campanas al vuelo: «PP y Vox suman ya una mayoría absoluta holgadísima». Llama la atención ese dar por supuesto que «suman» cuando Feijoo no quiere sumar. Prefiere que, cuando haga falta, Vox se abstenga para hacerle a él presidente. Y si no lo hace gratis et amore, ha amenazado con repetir elecciones culpando del gasto inútil a Abascal. 

¿Por qué alguien tan listo como Cristian Campos habla, pues, de esa suma? Las malas lenguas dicen que para ir abonando el terreno para que Vox tenga que abstenerse o votarle, ya que todo el mundo espera que desaloje a Sánchez y, si no se entrega atado de pies y manos a Feijoo, parecerá que es Vox el que nos condena a más socialismo. No niego que abundan quienes emplean la suma para tenderle a Vox la Trampa de las Expectativas Fabricadas.

Pero no Cristian Campos, si nos fijamos. Porque su tuit sigue: «PP y Vox suman ya una mayoría absoluta holgadísima suficiente para reformar la Constitución y eliminar los privilegios fiscales y electorales catalanes y vascos». Ah, ojo. Ya no es una suma a la cuenta María para echar a Sánchez y poner a Abascal entre la espada y la pared. Sutilmente habla de que pactar tiene que servir para cambiar radicalmente las políticas.

José María Pemán decía que la pregunta crítica definitiva ante un poema, un artículo, una novela es «¿por qué?». Bueno, pues ante una alianza hay que preguntarse «¿para qué?». Y Campos le pone a ésta un «para qué» colosal: revertir la deriva del régimen del 78 de financiar deslealtades y separatismos que revientan la igualdad entre los españoles. Nada menos.

Aunque el periodista catalán no vibra con Vox, digamos, aquí no hace ningún seguidismo táctico al PP. Todo lo contrario. Pone un objetivo que Vox tiene claro y el PP en absoluto. Feijoo ha votado mano a mano con el PSOE a favor de todos los conciertos —vasco y navarro— en esta legislatura. Campos lo sabe. Su legítimo interés por el PP es, si eso, mejorarlo, no hacerle la cobertura ni la pelota. Sabe que el consorcio con Vox exprimiría el difícil mejor resto del PP, y que, si no, no saldría.

Por amarrar, aprieta todavía más la tuerca. En el ese mismo tuit que estamos glosando con lupa remata: «El PSOE se desploma ya por debajo de los 100 escaños». ¿Constata un dato? Sí, y avisa a los navegantes. Obsérvese el ritmo: primero la suma holgadísima, después las razones de peso y de futuro por las que sí compensaría unir fuerzas; y en tercer lugar, desactiva la tentación pepera de pactar con un socialismo en caída libre. Es finísimo.

Yo la suma la veo complicada justo porque concuerdo con Campos en que no tiene que conformarse con echar a Sánchez sin echar sus políticas, sus derivas y sus querencias. Y esto a los populares les va a costar. Pero ponerle metas elevadas y necesarias es la forma más honrada de pactar: verlo claro e ir tomándose en serio la posibilidad de cambiar las cosas. Creérselo. Y luego quien no las quiera cambiar, que quede en evidencia.

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