«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Enrique García-Máiquez (Murcia, pero Puerto de Santa María, 1969). Poeta, columnista y ensayista. Sus últimos libros son 'Verbigracia', (2022) poesía completa hasta la fecha; y 'Gracia de Cristo' (2023), un ensayo sobre el sentido del humor de Jesús en los Evangelios

Una partida de Risk

9 de julio de 2025

Estoy muy ilusionado con los movimientos tácticos de Feijoo y de Tellado. Presumen a todo trapo de que ellos nunca gobernarán con Vox. Jamás. Necesitarán sus votos, sí, pero si Vox no se los regala gratis et amore, nos condenarán a otras elecciones antes que dejar que los de Abascal accedan a algunos ministerios. No han ganado aún las elecciones y ya están abocándonos a unas segundas. Esto es poner en Wallapop la piel de un oso que vieron en un documental de la 2.

¿Y tú, a santo de qué tanta ilusión?, me preguntarán ustedes. Yo sostengo de siempre que lo mejor es que Vox entre en el Gobierno. Tengo varias razones superpuestas. Entre ellas, la última es porque podría irse si el PP no cumple, como tan pedagógicamente hizo de algunos gobiernos autonómicos. Para irse de un sitio dando un portazo…, hay que estar. Antes, hay razones menos traumáticas. Conviene gestionar para que la gente asuma la normalidad política de Vox. Si se quiere aplicar un programa es fundamental controlar su presupuesto y a su personal. Ésa es mi idea, pero mi impresión era que en Vox preferían que no —con otras razones distintas a las mías, tampoco malas—. Sin embargo, ahora, con este vacile continuo, faltón e innecesario de Tellado y Feijoo, están obligando a Abascal a exigir dos o tres ministerios, según los votos. O sea, lo que yo prefería. Y es que no se puede permitir tanta chulería preventiva, aunque sólo sea por la dignidad de tus votantes. Ninguno de ellos pagaría la cuota de un club que no le admite como socio.

¿Pueden ser tan torpes en el PP? ¿Son capaces de forzar —con unas declaraciones precipitadas y desdeñosas— a Vox a pedir lo que los populares no quieren que pida ni Vox tenía demasiada ilusión en pedir? Yo creo que en el PP no son tan tontos, sólo se están pasando de listos. Han desplegado el tablero del Risk, aquel juego de adolescencia en el que uno soñaba con conquistar el mundo a base de tiradas de dados y alianzas efímeras.

Porque este movimiento sólo va contra Vox directamente, sino, sobre todo, va por la espalda contra el PSOE. El mensaje que quieren transmitir a los votantes socialistas es que, si votan a Feijoo, su voto jamás aupará a nadie de derechas al Gobierno.

Vean cómo funciona (en sus planes). Si se celebrasen segundas elecciones, porque Abascal no cediese, los votantes de Vox seguirían votando a Vox y con más ahínco, porque aprobarían que sus líderes no hubiesen cedido a un chantaje tan burdo y planteado con tanta premeditación y alevosía. Incluso cabe la posibilidad de que algunos de esos votantes del PP que aplauden a rabiar a Alejandro Fernández o a Cayetana Álvarez de Toledo se cambiasen a Vox, irritados al fin por una discriminación tan elemental de sus propias ideas de fondo. Bastaría que Vox dejase claro qué es lo que pide en su programa de básicos (que es algo que votante medio del PP está deseando) y que expusiese que no le admiten para que no lleve justo esas propuestas a la práctica.

Pero esto a Tellado y a Feijoo no parece importarles. ¿Por qué? Porque piensan atraer muchísimos votos socialistas con su posturera resistencia a Vox. Y esos votos socialistas, en el fondo, les molan más.

¿La partida de Risk les podría salir bien? Con gran riesgo, sorteando muchísimas incertidumbres. En dos elecciones, el PSOE post-Sánchez tendrá una doble oportunidad de recuperarse. El PP, narcotizado de narcisismo, se ha creído su propio centrismo y olvida que en la izquierda sociológica hay un rechazo hacia ellos equiparable al que produce Vox, o mayor a veces. Por último, haciendo esa jugada puede que le dé un mordisco al socialismo moderado, si queda, pero al precio de convertir a Vox en el verdadero segundo partido de España, en la auténtica alternativa.

Lo peor de la partida es el fondo. Porque el presupuesto de toda esta maniobra consiste en facilitar que el soñado votante socialista pueda transicionar al Partido Popular sin atravesar ninguna barrera ideológica ni psicológica. Lo que conlleva el compromiso implícito de Feijoo de no dejar de practicar las políticas socialistas.

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