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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Vencida la recesión, ahora toca el empleo

24 de octubre de 2013

El Banco de España dio ayer por finalizada la recesión más prolongada de la democracia. Las estimaciones realizadas a partir de la información coyuntural disponible apuntan a que, en el período julio-septiembre, el PIB creció un 0,1% en tasa intertrimestral, tras nueve trimestres consecutivos de descensos. El dato, que confirmará el INE en unos días, se ha podido lograr gracias a la mejora de la competitividad y el extraordinario comportamiento del sector exterior de la economía, porque hoy por hoy, el bajo nivel de renta, las todavía desfavorables perspectivas del mercado laboral y el elevado endeudamiento de las familias no permiten prever una recuperación sensible del consumo a corto plazo.

Así pues, de nuevo es la demanda exterior la que tira del crecimiento al elevar su aportación al PIB, con una contribución de 0,4 puntos porcentuales. Una estimación que, a buen seguro, será corroborada por el INE la semana que viene a tenor de los datos de la balanza comercial conocidos ayer mismo: el déficit comercial se redujo el 64,1 % en los ocho primeros meses del año y se situó en 8.420,4 millones de euros. Este hecho se produce, además, después de que las exportaciones marcaran con 155.798 millones su nivel más alto desde 1971, año en que comenzó a registrarse el dato, con un crecimiento del 6,6 por ciento, mucho más favorable que el de sus competidores europeos, que registraron retrocesos como los de Francia (-2%) y Alemania (-1,1%).

El fin de la recesión ha sido uno de los elementos que han llevado a los mercados financieros a confiar en una pronta recuperación de la economía española, que sólo se certificará cuando se comience a crear empleo neto, algo que el Ejecutivo pronostica para mediados de 2014. Además, el retorno de la inversión extranjera ha llevado al Ibex en volandas hasta superar los 10.000 puntos la semana pasada, con la mayor revalorización anual entre las plazas occidentales.

La coyuntura es, sin duda, favorable, pero hay que ser cautos y no bajar la guardia, porque todavía hay algunas magnitudes que hay que corregir. España sigue teniendo una deuda público-privada que supera el 320% del PIB, y aunque el endeudamiento de empresas y familias ha ido disminuyendo, el del Gobierno y administraciones no para de crecer, lo que supone un serio hándicap para el sector privado. Además, somos el país con mayor déficit (10,6 por ciento) de toda la Unión Europea, y todo apunta a que no se logrará cumplir con el objetivo del 6,5 por ciento. Conviene, pues, no lanzar las campanas al vuelo, pero sí, desde el optimismo de la recuperación, prepararse para afrontar con decisión la batalla del empleo. 

 

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