«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El 22-N hay que salir a la calle contra el aborto… pero no basta

40 asociaciones han convocado una manifestación en Madrid bajo el lema Cada vida importa el próximo 22 de noviembre. La manifestación se convoca “a favor de la vida, la mujer y la maternidad y para pedir al Presidente del Gobierno y al Partido Popular que cumplan su compromiso electoral de modificar la “ley del aborto” y aprobar una ley de protección de la maternidad”. Me parece evidente que estamos ante una iniciativa importante, acertada y que merece nuestro apoyo.

Elevar nuestras voces para afirmar que los niños no nacidos son seres humanos, como tú y como yo, con la misma dignidad y merecedores del mismo respeto que nosotros, y que nada justifica el que les provoquemos la muerte, es algo que siempre, a tiempo y destiempo, es bueno hacer.

Pero en este caso es especialmente importante porque demuestra que lo que nos interesa de verdad es la vida de esos seres indefensos, y nada más. Algunos pudieron acusarnos de que las movilizaciones en defensa de la vida durante el gobierno Zapatero eran, en el fondo, operaciones políticas destinadas a que el Partido Popular volviera al gobierno. La defensa de la vida no sería más que una excusa para arremeter contra el PSOE y, conseguido ese objetivo, cesarían.

Es cierto que muchos de los que asistimos a aquellas multitudinarias manifestaciones lo hicimos con la esperanza de que el gobierno Zapatero cayese, pero no por rencor especial hacia aquel nefasto líder político, sino por el convencimiento de que, mientras él estuviera en el poder, se seguiría violando agresivamente el derecho a la vida de los niños por nacer.

Ahora, constatado el desprecio hacia el derecho a la vida por parte de Rajoy, incapaz incluso de la tímida reforma que aspiraba a retornar a la ley del 85, y el engaño, uno más, hacia unos votantes que confiaban en que lo prometido en el programa le comprometía, es el momento de salir a la calle para seguir defendiendo el derecho a la vida de los no nacidos. Contra Zapatero, contra Rajoy o contra quienquiera que permita que más de 100.000 niños mueran cada año abortados.

Una puntualización final: es importante que nuestra voz se escuche en la plaza pública, pero me atrevo a decir que más importante es que esto se traduzca en términos electorales. Rajoy cuenta con ello, cuenta con que muchos de los asistentes a la manifestación se desfogarán, mostrarán su rechazo a su incumplimiento, sus conciencias quedarán en paz con ese acto… y las próximas elecciones volverán a votarle a falta de algo mejor y con el miedo en el cuerpo ante el ascenso del comunismo populista. Si fuera así, el mensaje que lanzaríamos a los políticos no podría ser peor. El 22-N en la calle, sí, pero también en la próxima convocatoria ante las urnas. Sólo si los políticos notan del único modo que realmente les afecta, esto es, en votos y cuantos más mejor, que sus acciones tienen consecuencias, podremos esperar un futuro mejor para nuestro país, un futuro en el que el vientre materno no sea un lugar donde la muerte acecha.

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