La delicadeza interpretativa de Saoirse Ronan en Brooklyn es el punto fuerte de una pelĂcula que ha cautivado a la Academia de cine estadounidense por su elegante narraciĂłn de la emigraciĂłn irlandesa a la âtierra de las oportunidadesâ en los años 50. Sin profundizar en el dramatismo ni caer en la narraciĂłn ‘telenovelesca’, Brooklyn cuenta la historia de una joven, Eilis Lacey, que se ve obligada dejar su vida atrĂĄs viajando a Nueva York, donde conocerĂĄ un amor que le dividirĂĄ entre dos paĂses.
La adaptaciĂłn de la novela de Tom Coibin, publicada en 2009, cautiva por su narraciĂłn sosegada que, con un convencionalismo sin estridencias, reflexiona sobre el sentido de la pertenencia a un lugar al que llamar hogar. Aunque toca la adaptaciĂłn de las miles de personas que llegaron desde Europa a Estados Unidos en busca de trabajo, Brooklyn no es, a pesar de todo, una cinta contundente que aporte una visiĂłn nueva sobre el movimiento migratorio. La pelĂcula acaba cediendo, por encima de todo, a la agridulce historia de amor de una joven, que sin darse cuenta, le harĂĄ decidir entre volver al pasado o mirar al futuro; quedarse con su familia o aferrarse al cambio en su nueva vida.
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Sin caer en la cursilerĂa, Saoirse Ronan crea un personaje redondo que conmueve por desbordar sentimientos de forma tan contenida como la propia pelĂcula. La nostalgia, la pĂ©rdida, la timidez o el enamoramiento son perfectamente legibles en la cara de esta joven actriz que es la pieza fundamental de una cinta estilĂsticamente maravillosa pero a la que, sin su interpretaciĂłn, le faltarĂa alma. Le acompañan los convincentes Emory Cohen y Domnhall Gleeson, y Julie Walters, que aporta con gran acierto los toques mĂĄs distendidos de Brooklyn.
A pesar de no ser una cinta que, a priori, pudiera encajar en las categorĂas mĂĄs importantes de los Oscar, Brooklyn entrelaza con Ă©xito su magnĂfica adaptaciĂłn de los años 50 con la sensibilidad de Ronan en una pelĂcula dulce que resuena, hoy de nuevo, en las mentes de los cientos de miles de jĂłvenes que dejan sus casas en busca de su hogar.
PuntuaciĂłn: 3,5/5