«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Dios bendiga a España

Terminó la visita relámpago del César Obama a España. Dos días se han convertido en uno, por mor de un salvaje atentado en Dallas; el viaje se redujo en la parte más lúdica, lo que es de agradecer. No deja de ser curioso que las visitas de mandatarios norteamericanos se produzcan con cuenta gotas en un territorio que pocas veces les ha sido hostil. Es evidente que la buena relación entre España y Estados Unidos es deseable y, para que sea fructífera, hay que cultivarla a ser posible, como toda relación internacional, independientemente de quien mande en ambos países.

Obama se reunió con quien tenía que reunirse y lo que ha trascendido indica que ‘vamos bien’. Curiosamente la despedida de Obama frente a los suyos fue un “Dios bendiga a América y que “Dios bendiga a España”, lo cual no es mal deseo. Podríamos suponer que después de entrevistarse con quien ese entrevistó, solo se le ocurrió recurrir al altísimo para lograr el milagro de que con estos personajes España levante cabeza o permanezca unida o consiga un gobierno normal o simplemente funcione. Pero también podría obedecer sin más a una cierta visión trascendente, tan propia de un país que no hace ascos a la existencia de Dios aunque muchas veces no le haga ni caso.

No entiendo nada. ¿Por qué en España es un problema mentar a Dios? Anda, que como exista, lo cual es más que probable, muchos habrán hecho más que el ridículo, ¿no crees? ¿Alguien me lo explica?

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