La Subsecretaria de Estado Parlamentaria para la Protección y la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, la laborista Jess Phillips, ha admitido este jueves en televisión que el Gobierno de Keir Starmer aún no ha decidido quién presidirá la prometida investigación nacional sobre las bandas pakistaníes de captación de mujeres.
Más de un mes después de que el propio Starmer diera un giro y aceptara finalmente la necesidad de una investigación con plenos poderes legales para obligar a declarar a los testigos, Phillips ha reconocido la indefinición y la falta de avances del proceso. En su intervención, la subsecretaria ha llegado a afirmar que “comentar al respecto es algo que no puedo hacer ahora”, dejando claro que cualquier anuncio concreto se retrasará como mínimo hasta después del receso parlamentario de verano.
Phillips ha restado importancia a la investigación, asegurando que es sólo una de las 12 recomendaciones del Informe Casey, y no precisamente la más relevante.
El Partido Laborista vuelve así a demorar la justicia para las miles de niñas y adolescentes víctimas de las redes de violadores pedófilos, en su inmensa mayoría de ascendencia paquistaní, que durante años operaron con impunidad en ciudades como Rotherham, Telford o Rochdale.
No es la primera vez que los laboristas, más preocupados por no incomodar a determinadas comunidades que por proteger a las víctimas, optan por mirar hacia otro lado y retrasar las medidas necesarias para arrojar luz sobre uno de los mayores escándalos de abuso sexual y corrupción institucional en la historia reciente del Reino Unido.