«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La verdadera corrupción del PP. Por José Javier Esparza

Lo que hace del PP un partido corrupto no es que fulano o mengano metan la mano en la caja. No, porque con toda seguridad hay en el PP otros muchos miles de fulanos o menganos que jamás se llevarían un euro que no sea suyo. Tampoco el PP es un partido estructuralmente corrupto por haber creado una red de financiación paralela. No, porque eso podría arreglarse depurando responsabilidades y, por otro lado, se supone que precisamente esa cuestión es la que se dirime ahora en los tribunales. Ni el PP, en fin, es un partido especialmente más corrupto que los demás. No, porque los casos que sacuden al PSOE o al separatismo catalán, o incluso a los más recientes como Podemos, son frecuentemente más graves. La corrupción forma parte de la naturaleza humana. Justamente por eso hacen falta leyes. El PP, en este capítulo, no es peor ni mejor que los demás.

No, no. Lo que hace del PP actual un partido esencialmente corrupto no es lo económico, sino lo político: el haber traicionado sin el menor empacho las convicciones, ideas y principios de la inmensa mayoría de sus votantes. ¿Hay que enumerar las traiciones? Imponer una política fiscal confiscatoria, validar la cainita “ley de memoria histórica”, consolidar la ley del aborto de Zapatero, consagrar el llamado “matrimonio homosexual”, desmantelar los medios de comunicación y asociaciones cívicas de la derecha social, suscribir la normalización política de ETA, impulsar la “ideología de género” incluso dictando legislaciones liberticidas, reforzar el tinglado autonómico en beneficio de sus propios caciques locales, elevar la deuda pública hasta lo irreparable, anteponer los intereses de las oligarquías financiero-mediáticas a los intereses nacionales, colaborar en la destrucción del modelo de enseñanza, asumir como propia la ideología social de la izquierda, renunciar definitivamente a cualquier resto de soberanía nacional… ¿No es suficiente?

La corrupción esencial del PP consiste en esto: haberse convertido en una estructura amoral de poder, con palmario desprecio de las ideas que dice representar y, por supuesto, de los ciudadanos que le votan. Y todo eso, que es lo verdaderamente grave, no lo sancionará ningún juez.

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