El año de combate a la pandemia del comunismo

EL FORO DE SAO PAULO SE HA QUITADO LA CARETA
El campanario de una iglesia arde en medio de protestas para marcar el primer aniversario del estallido social, en Santiago, Chile, el 18 de octubre de 2020. REUTERS/Ivan Alvarado

Tercera década: la “brisita bolivariana”

El año 2009 marcó el apogeo político del Foro, pero, dado que los gobiernos de corte marxista terminan siempre en el fracaso, comenzaron a perder elecciones en toda la región, retrocediendo de catorce presidentes que tenían, a tan solo cuatro a finales del año 2019: Cuba, Nicaragua, México y Venezuela; aunque luego recuperaron el poder en Argentina y Bolivia.

Al entender que las opciones electorales se les estaban cerrando, los integrantes del Foro de São Paulo activaron otros mecanismos para acceder al poder, básicamente a través de la desestabilización y la violencia, financiada por el narcotráfico.

El 14 de junio de 2019, el Diario Las Américas publicó una investigación titulada: “El Foro de São Paulo hace una alianza estratégica con el Cartel de los Soles”. El reportaje explica que el objetivo de la visita de Diosdado Cabello a Cuba ese mes de junio, fue para ofrecer recursos al Foro a cambio de respaldo político para los planes de expansión del Cartel de los Soles.  

En julio de 2019, se llevó a cabo en Caracas, el XXV Encuentro del Foro de São Paulo. Allí, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, no ocultaron que promoverían protestas vandálicas en otras naciones. En octubre de ese año, estallaron disturbios violentos en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia. Maduro reconoció que todo iba marchando según lo planificado en la última reunión del FSP.

Los anuncios hechos por los dos hombres fuertes del régimen venezolano y los subsiguientes acontecimientos en América Latina ¿fueron producto de la casualidad?  Los comunistas siempre buscan la forma de avanzar, por las buenas o por las malas. En octubre de 2019, casi de manera simultánea, estallaron manifestaciones en la región.

El punto de partida fue Ecuador, luego que el presidente Lenin Moreno anunciara el Decreto 883: un conjunto de medidas económicas basadas en recortes de subsidios públicos. Cientos de ecuatorianos se lanzaron a las calles a protestar contra lo que llamaron el paquetazo. El gobierno decretó entonces Estado de emergencia y toque de queda, lo que tornó más violentas las protestas arrojando un saldo de 10 muertos y más de 1.000 heridos. Lenín Moreno retrocedió y el decreto fue derogado.

En esa oportunidad, mas de 180 demócratas de Iberoamérica, hicieron público un manifiesto en apoyo a Ecuador en el que señalaron: “la violencia no es producto de protestas ciudadanas espontáneas, sino de un plan internacional para subvertir el orden democrático en esa nación”, responsabilizando de ello a el expresidente y prófugo de la justicia, Rafael Correa, al Cartel de los Soles y al Foro de São Paulo.

Siguió Chile. La justificación para las protestas fue el aumento en el pasaje del Metro.  Durante una semana, la capital fue el escenario de incendios, saqueos a locales, parálisis del sistema de transporte. Al menos 20 personas perdieron la vida  y cientos resultaron heridos. Resultado: el presidente pidió perdón por su falta de visión al tiempo que lanzó una nueva Agenda Social contentiva de aumento de pensiones, medidas en salud y medicamentos, ingreso mínimo y tarifas eléctricas. Igualmente se comprometió en la redacción de una nueva constitución que dejara atrás la de 1980 de Augusto Pinochet.

Ya dos gobiernos democráticos enfrentaban convulsiones sociales y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, subió a su cuenta de Twitter el video de Nicolás Maduro mostrando su satisfacción por los hechos acaecidos en Ecuador y Chile. Bolsonaro añadió una frase: “¡El Foro de São Paulo está más vivo que nunca”.

El caso de Bolivia tiene varias aristas. El domingo 20 de octubre de 2019 se realizaron en ese país elecciones. Evo Morales se presentó como candidato por cuarta vez consecutiva.  Ese día, al comenzar el conteo preliminar de votos, éste se detuvo sin explicaciones. El rumor de fraude se extendió y estallaron protestas en todo el país. Evo Morales, sin embargo, se vio obligado a huir de Bolivia, luego de habérsele comprobado un fraude electoral masivo.

El politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzaín, expresó reiteradamente: “salió el dictador, pero sigue la dictadura que controla el país con la estructura jurídica con que suplantó la República, la fuerza de grupos narco-criminales y la impunidad garantizada por el control del poder legislativo, de tribunales, jueces y fiscales”. Y tuvo razón.

El partido MAS, de Evo Morales, logró la victoria en 2020. El que se acaba fue un año difícil para el interinato que no pudo desmantelar el sistema dictatorial y que enfrentó, no solo la pandemia del COVID 19 sino alzamientos y protestas constantes manejadas desde Argentina, país donde se instaló Morales.

Y llegó la “brisita bolivariana” a Colombia, tal como lo había anunciado Diosdado Cabello el 20 de Noviembre de 2019, cuando manifestó su satisfacción por los movimientos de Chile y Ecuador.

“Me alegra que los pueblos despierten (…) Es inevitable que eso llegue a Colombia, eso es el ardor del pueblo, nosotros nos alegramos porque es una brisa bolivariana que va a agarrando fuerza , luego comienza la ventolera y comienzan los huracanes”, dijo el imputado por narcotráfico.

A los manifestantes se les convocó a un paro nacional por la política económica de los últimos gobiernos y los reiterados incumplimientos de la administración actual a las demandas sociales. Caos, violencia y destrucción de la infraestructura pública  se vivió en la capital y principales ciudades colombianas en esos diás de noviembre de 2019. Ivan Duque llamó entonces a una Gran Conversación Nacional. La democracia quedó gravemente herida.

Más anuncios de Cabello

La “brisita bolivariana” llegaría hasta los propios Estados Unidos, como en efecto ocurrió meses después.

Según el analista español Ramón Pérez-Maura, “tras el asesinato del afroamericano George Floyd, en mayo de 2020, se produjeron protestas simultáneas en más de cien ciudades, muchas de ellas violentas. El modus operandi de los manifestantes y la coordinación hace suponer que había una estructura central de comando, con amplia financiación. La semejanza entre los disturbios en Estados Unidos de 2020 y las protestas vandálicas de 2019 en Ecuador, Chile y Colombia, son inocultables”.

Además de violencia, narcotráfico y violación de derechos humanos, el Foro de São Paulo decidió también vincularse abiertamente con el terrorismo islámico. Venezuela se convirtió en un centro de expansión para el régimen iraní y para grupos como el Hezbollah.

Así lo señaló en un informe Joseph Humire, del Centro para una Sociedad Libre Segura.

“Irán y Hezbollah han explotado comunidades centenarias de libaneses-venezolanas y otras comunidades de origen medio-oriental en América del Sur para crear grandes redes económicas. A través de estas redes, Nicolás Maduro, Hezbollah, los cárteles de la droga mexicanos y las FARC de Colombia, se ayudan mutuamente y expanden su influencia a escala mundial”. escribió Humire en el informe.

Con este tipo de redes, el Foro de São Paulo no necesita tener la autoridad formal para controlar el poder. Un caso emblemático es el de Chile, donde el FSP ejerce el control absoluto del país, pese a que el Presidente de la República, Sebastián Piñera, es nominalmente de derecha.

En este contexto, el FSP creó otro brazo para ocupar más espacios: el Grupo de Puebla, el cual permite la actuación de individuos como Rodríguez Zapatero, Pablo Iglesias, Alberto Fernández, Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro, sin que tengan que aparecer retratados en la misma organización junto con los impresentables Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y los guerrilleros de las FARC, pero no hay duda que son lo mismo y  trabajan juntos de forma coordinada para la retoma del poder.

Cómo contrarrestar al Foro de São Paulo

El Foro de São Paulo se ha quitado la careta,  ya no trabaja discretamente, como lo hizo durante su primera etapa, sino que opera abiertamente y no tiene recato alguno, en mostrarse tal como es, lo cual ha puesto en alerta a las instituciones democráticas en el mundo entero.

Lo que hace falta ahora es, en primer lugar, organizar una respuesta internacional coordinada en contra el FSP, tal como lo vienen haciendo los firmantes de la Carta de Madrid, entre quienes se encuentran Santiago Abascal, Eduardo Bolsonaro y María Corina Machado.

Y en segundo lugar, hay que luchar en el ámbito educativo y cultural, tal como lo plantean la Fundación Disenso de España y el Instituto Conservador-Liberal del Brasil, con el fin de contrarrestar la guerra cultural marxista y de formar nuevos líderes que sepan combatir, de manera integral, los avances del Foro de São Paulo, y ofrecer alternativas de desarrollo para la Iberosfera. Manos a la obra.

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