AMLO no puede expulsar a la DEA de México, aunque quiera

EL CASO CIENFUEGOS SE EXTIENDE

Andrés Manuel López Obrador ha quedado como “el héroe” del General Salvador Cienfuegos ante la opinión pública. Parece haber unanimidad en reconocer las “artes diplomáticas” de la Cuarta Transformación (4T) en la gestión ante Estados Unidos para dejar libre al ex secretario de Defensa.

Sin embargo, una fuente de alto rango militar consultada para este artículo pone en duda esa idea.

El hombre, cuya identidad prefiere mantener oculta, relata una deficiente relación histórica entre el obradorismo y el General Cienfuegos. No sólo porque el militar fue el jefe del Ejército durante el sexenio de Enrique Peña Nieto –tan repudiado por la 4T– sino por un peculiar asunto específico: el supuesto papel de los uniformados en los hechos ocurridos en Nochixtlán, Oaxaca el 19 de junio de 2016.

La fuente se refiere al día en que la Policía Federal desalojó a maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la educación (CNTE) –un grupo de izquierda radical– y a familias inconformes ante la reforma educativa de 2012, dejando 6 muertos y más de 100 heridos.

El 27 de junio de 2016, López Obrador –entonces líder nacional de Morena, el partido de izquierda que lo llevó al poder– encabezó una protesta con miles de ciudadanos en el Paseo de la Reforma para dar su respaldo a la CNTE por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y los conflictos en Nochixtlán.

Años más tarde, ya como jefe del ejecutivo, el 19 de octubre de 2019 en Oaxaca, ante las familias de víctimas de Nochixtlán, AMLO declaró que el presidente nunca le va a dar la orden al Ejército de reprimir al pueblo.

“No vamos a enfrentar a hermanos con hermanos”, dijo el mandatario quien recalcó que no se repetirían actos de represión en ninguna circunstancia.

Sin embargo, según mi fuente, el ejército no ejerció represión alguna en Nochixtlán.

Como buen izquierdista, el tabasqueño no parece tener una opinión histórica muy positiva del Ejército. Por ello sorprende a muchos que hoy su gobierno se apoye tanto en los militares y les asigne obras que por ley no deberían poner en marcha, al no estar relacionadas con la seguridad.

Esto no luce como una casualidad. Parece un esfuerzo por tener de su lado poderes fácticos para preservar la 4T. Hoy ya no hay críticas al Ejército por parte del presidente sino una militarización de cargos civiles.

El caso Cienfuegos

El caso del General Salvador Cienfuegos Zepeda, máximo jefe militar en la administración de Enrique Peña Nieto, ha puesto al descubierto, entre otras cosas, los peculiares alcances de la DEA en México.

Algunas versiones periodísticas –ya rechazadas por el presidente– aseguraban que el gobierno mexicano habría advertido a Estados Unidos que expulsaría del país a los agentes de la DEA si no entregaban de vuelta al General Cienfuegos.

La fuente militar consultada para este artículo afirma que “expulsar de México a los agentes de la DEA es imposible. Los agentes se mueven en México por donde sea, por todos lados. Nadie sabe quiénes son ni dónde viven. Es imposible restringirles sus actividades o sacarlos del país”.

El hombre refiere que esa agencia estadounidense y sus agentes no gozan de buena fama entre las filas militares mexicanas.

“La DEA… Esos son más corruptos que los narcos”, afirma.

En su conferencia mañanera el presidente recordó que existen acuerdos de cooperación entre ambos países que se tienen que respetar, aludiendo a que Estados Unidos no informó que existía una investigación abierta contra el General o que iba a ser detenido.

En eso tiene razón el tabasqueño. Y se queda corto. Porque cabe preguntarnos si las autoridades mexicanas signarían acuerdos para que la DEA les grabe sus conversaciones privadas (como ocurrió con Cienfuegos).

En efecto, la agencia antidrogas estadounidense no le rinde cuentas a nadie en México ¿hasta cuándo?

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