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Borrell desestimó recomendaciones de su propio equipo e insistió en enviar una misión a blanquear las elecciones chavistas

La idea nunca fue construir unas elecciones libres, transparentes y justas en Venezuela
Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell. EUROPA PRESS

Después de un largo silencio ha trascendido a la opinión pública el informe que recoge las conclusiones de la Misión Exploratoria enviada por la Unión Europea (UE) hace semanas a Caracas para sondear las condiciones políticas venezolanas, de cara a las elecciones regionales convocadas por el chavismo para el 21 de noviembre próximo.

De acuerdo a los razonamientos generales allí expuestos y dados a conocer por el Financial Times, los expertos valoraron negativamente la idea del despliegue de una Misión de Observación Electoral (MOE) durante la realización de dichos comicios. Sin embargo, desde hace un par de días el Alto Representante de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, ha venido insistiendo machaconamente en la necesidad y las bondades del envío de dicha Misión al país caribeño.

Dada la evidencia recabada  por estos funcionarios durante su estadía en Caracas, optaron por concluir que el despliegue de una MOE sería contraproducente, en tanto los factores negativos que desencadenaría son mayores que los aportes positivos que ésta podría brindar al escenario político venezolano actual.

En su criterio, incluso, el envío de la Misión de Observación  a la nación sudamericana más bien restaría credibilidad a la UE como institución y terminaría legitimando a Maduro y a su régimen.

Entre los aspectos destacados en el informe se señalan la disparidad de oportunidades de aparición en los espacios de medios de comunicación que existen entre chavistas y opositores, el ambiente generalizado de censura y la baja posibilidad que tendría la MOE de divulgar sus apreciaciones sobre el proceso electoral en un clima en el que el régimen controla la mayoría de los contenidos que se emiten a través de los medios masivos.

Se señala además que el ente que regula las elecciones en el país, el  Consejo Nacional Electoral (CNE), impone severas restricciones a los organismos internacionales que pretendan hacer observación electoral; en tanto les condiciona a través de mecanismos de censura, para filtrar lo que puede decirse o no sobre los comicios.

Aunado a ello la Misión Exploratoria determinó que la Venezuela actual está caracterizada por la “seria violación” de “derechos humanos fundamentales”, la persecución política y la ausencia de espacios para  el ejercicio político. Todo esto se reflejaría en un entramado en el que quedan precarizados los niveles de inclusión, competitividad y transparencia del proceso electoral que se pretende llevar a cabo en noviembre.   

El documento  en cuestión es enfático. En uno de sus apartados deja en claro que -en esta ocasión al menos- no existen las condiciones mínimas recomendadas para desplegar una Misión de Observación Electoral en Venezuela, más allá de que extraoficialmente se prometió a la UE ir mejorando dichas condiciones a medida que discurriese el proceso de negociación que actualmente adelantan los representantes del tirano Nicolás Maduro y ciertos  sectores de la oposición venezolana en México.

Finalmente, se precisa que independientemente de lo que pueda decir el marco jurídico venezolano que supuestamente regula las elecciones, en la práctica el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) goza de ventajas fácticas que hacen que, de por sí, el proceso no sea limpio.

Es por ello que se concluye que, independientemente de otros factores, el acto electoral y las instituciones  que lo promueven no gozan de credibilidad dentro del común de la opinión pública venezolana.

Y así, a contrapelo de toda lógica, e incluso contrariando a quienes se supone valoran los criterios técnicos para promover este tipo de visitas a países que van a realizar elecciones, Borrell ha decidido darle luz verde al envío de la MOE a Venezuela. Sin que medie ninguna explicación coherente. Solo porque sí.

Nos queda claro que el objetivo nunca fue construir un escenario de unas elecciones más transparentes y justas en Venezuela, sino que consistía solamente en blanquearle el rostro a la tiranía de Maduro y compañía, sin más.  

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