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Cognac, Francia: el suplicio de un profesor abandonado

Un policía francés pasa cerca del anuncio de un homenaje al profesor Samuel Paty, decapitado por islamistas en octubre de 2020 (Pascal Guyot / AFP / Dpa)

Dos meses después del asesinato de Samuel Paty, un profesor fue atacado en su instituto y acusado de islamofobia por la madre de una alumna musulmana.

Era el 16 de diciembre de 2020, dos meses después de la decapitación del profesor Samuel Paty por un joven checheno radicalizado. Esa mañana, sobre las 10 de la mañana, Stéphane Didier, profesor de historia y geografía en el instituto Claude-Boucher de Cognac, tiene una entrevista con la madre de una alumna, la señora K., que quiere hablar con él para hablar de la situación de su hija, cuyas notas están bajando. La reunión tiene lugar en la sala de profesores. Dos compañeros de Stéphane Didier, presentes en la sala ocultos por una mampara, ocupan su lugar y se convertirán en testigos auditivos del altercado. Porque la conversación con la señora K. empeorará rápidamente.

«Durante nuestra conversación, esta mujer me hizo observaciones difamatorias e intimidatorias, amenazándome verbalmente y acusándome de islamofobia con su hija«, declara Stéphane Didier en el acta de su denuncia, depositada unas horas más tarde. En este documento, al que ha tenido acceso Valeurs Actuelles, afirma que «nunca he dicho nada ofensivo» en sus cursos. «Soy republicano y respeto la laicidad aplicada en mi país», declara el profesor, que tiene que escuchar cómo la madre de su alumna, musulmana, le acusa de empujar a su hija al suicidio. La discusión sube de tono y la madre le acusa de «tratar a su hija con desdén» y de «acosarla» con «observaciones sobre su trabajo y sus malos resultados».

«Ella repitió su observación y añadió en un acceso de cólera irracional: ‘Usted sabe lo que le ha sucedido a Samuel Paty'»

Sin embargo, no son estas acusaciones lo que llevan a Stéphane Didier a presentar una denuncia, sin lo que sucede después de la reunión, cuando la señora K. «saca a colación el caso Samuel Paty» e intenta «vincular el asesinato de este hombre con mi enseñanza», afirma el profesor. «Ella repitió su observación y añadió en un acceso de cólera irracional: ‘Usted sabe lo que le ha sucedido a Samuel Paty'». Stéphane Didier decide dar por finalizada la reunión, pero ella, de nuevo, le apostrofa: «Cerdo profesor racista». «En estado de shock psicológico», ese mismo día acude al médico, que le prescribe dos días de baja por enfermedad, hasta el día 18 de diciembre, fecha de inicio de las vacaciones escolares de Navidad. Los profesores que han sido testigos de la escena aceptan ir a la comisaría. Ambos confirman los insultos y la referencia al caso Samuel Paty como punto de partida de los insultos.

Según sus testimonios, a los que también ha tenido acceso Valeurs Actuelles, la señora K. le reprochó a Stéphane Didier mirar a su hija, musulmana, «con desprecio» desde el homenaje a Samuel Paty que tuvo lugar en el colegio el 2 de noviembre, conforme a la consigna del gobierno.

«La madre de la alumna le gritó que era un cerdo profesor racista«, testifica uno de los dos profesores, mientras el otro afirma: «Añadió que era un cerdo profesor racista e islamófobo» y esto a pesar de que «el señor Didier supo conservar la calma y no levantó la voz en ningún momento».

La dirección del instituto, acusada de atenerse a la política de «no hacer ruido»

Contactados por Valeurs Actuelles, los dos compañeros de Stéphane Didier lo describen como un profesor serio, respetado por sus alumnos, conocido por su autoridad y honestidad. «El señor Didier no es racista ni islamófobo, es un muy buen profesor que ayuda a sus alumnos«, explica uno de ellos. El otro añade: «Stéphane Didier ha recibido muy poco apoyo por parte de la dirección, que lo que ha hecho, sobre todo, es agobiarlo».

De hecho, Stéphane Didier acusa a sus jefes de no haber estado a la altura del shock que ha sufrido. Además de la primera baja por enfermedad de diciembre, tuvo que estar de baja por enfermedad en otras dos ocasiones: una en marzo, durante diez días, y otra a principios de junio, durante las últimas cinco semanas del año escolar.

«Después de las vacaciones de Navidad no recibí ni un solo mensaje de apoyo por parte del responsable del instituto, que lo único que ha hecho es intentar arreglar la situación el mismo día invitándome a seguir la conversación con la madre de la alumna en su despacho. Yo estaba en shock, no tenía ganas de seguir hablando con esa señora. Cuando me volvió a contactar, fue solo para pedirme los papeles de la baja por enfermedad», se queja.

La minoría musulmana del instituto Claude-Boucher, en el que enseña desde hace catorce años, cada vez está más influida por el islam tradicional

La dirección del instituto, que no desea hacer declaraciones, informó del asunto al rectorado de Poitiers, que decidió proteger jurídicamente a Stéphane Didier, como confirma una carta del 23 de febrero. «Hemos hecho lo que debíamos y no minimizamos en absoluto lo ocurrido», indica el rectorado, que prefiere hablar de insultos y no de amenazas, y que asegura que la dirección del instituto había emprendido un procedimiento de conciliación, pero que el profesor no se presentó a la reunión, lo que desmiente Stéphane Didier, insistiendo sobre la falta de apoyo humano del que han dado muestra tanto el rectorado como la dirección de su instituto.

Atenazado por el miedo no quiere volver a su instituto, situado en el barrio popular de Crouin, y ha pedido una entrevista al rectorado para pedir un traslado. «Es un caso bastante sintomático de las dificultades que sufren algunos servidores del Estado en el ejercicio de sus funciones; en este caso, un profesor», explica su abogada, Céline Bayard, que se asombra de que las autoridades no hayan tomado medidas para proteger a su cliente. «En este tipo de situaciones, y en este contexto que es el nuestro, habría que aplicar sistemáticamente el principio de precaución», afirma.

Stéphane Didier afirma a Valeurs Actuelles que la minoría musulmana del instituto Claude-Boucher, en el que enseña desde hace catorce años, cada vez está más influida por el islam tradicional, que la aleja de una parte de la enseñanza. «Tras los atentados de enero de 2015, observé un cambio», precisa. Y recuerda que una alumna de tercero de la ESO había encontrado «normal» que los dibujantes de Charlie Hebdo hubieran sido asesinados porque «habían insultado al Profeta». «Ese mismo mes, vimos llegar a un chico con un fusil de asalto AK-47 de plástico y una banda alrededor de la cabeza con inscripciones en árabe».

¿De dónde viene la hostilidad de la señora K.? La prensa local indica que en 2015, poco después de los atentados contra Charlie Hebdo, esta señora formaba parte de un pequeño grupo de mujeres musulmanas que habían preparado un cuscús gigante para los habitantes y los representantes públicos a fin de lanzar un llamamiento a la fraternidad y rendir homenaje a las víctimas de París. En esa ocasión, la señora K. declaró: «Como francesas, nos sentimos completamente conmocionadas por lo que ha sucedido en nuestro país. Y como musulmanas, sentimos que la actitud hacia nosotros ha cambiado«.


Publicado por Amaury Bucco en Valeurs Actuelles.

Traducción de Verbum Caro para La Gaceta de la Iberosfera.

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