El Gobierno argentino suspende las exportaciones de carne y pone en peligro 100.000 empleos

La excusa es la 'contención del precio interno'
Imagen de dos piezas de carne de ternera. Reuters

En una deliberada política destructiva del aparato exportador, el Gobierno argentino ha anunciado la suspensión por 30 días de las exportaciones de carne vacuna bajo la excusa de contener el precio interno luego de la subida del 65% del precio en las carnicerías durante el último año.

Con el fin de frenar esa presión sobre los precios que se viene registrando, la medida le costará al país una pérdida de ingresos de divisas de por lo menos 250 millones de dólares en un mes.

«Es un tema que se desmadró y hay que ordenarlo», amenazó el presidente Alberto Fernández al tiempo que advirtió sobre la aparición de China como comprador internacional y cómo eso afectó al mercado argentino. «Como la demanda fue tan grande, el precio internacional subió tanto y esos precios comenzaron a competir con los del mercado interno. Ahora es más fácil acceder a la exportación. Todo eso genera una tensión en los precios externos que no sea aguanta más», denunció.

«El precio de la carne crece sin ningún justificativo y lo más llamativo es que aumenta mientras la demanda baja. Hoy estamos consumiendo el nivel más bajo de carne. Crecen los precios sin parar. Eso lo tenemos que corregir. Tenemos que poner orden en quienes exportan, en el Mercado de Liniers. No es posible que ahí se venda carne para la exportación», afirmó categórico Alberto Fernández.

Mientras tanto, las entidades del campo agrupadas en la llamada Mesa de Enlace convocaron a un paro durante nueve días en rechazo al cierre de las exportaciones de carne vacuna.

Los principales referentes del sector no dudan en hacer las obvias comparaciones con relación a lo ya ocurrido en tiempos del presidente Néstor Kirchner. «Es muy grande el malestar de los dirigentes del campo con el Gobierno, ya que advierten que este tipo de medidas ya se aplicaron en el pasado y no lograron frenar la inflación, sino todo lo contrario, ya que el precio de la carne al mostrador aumentó en medio de una caída significativa de la oferta como consecuencia del cierre de las exportaciones. Ahora el temor que hay en el sector agropecuario es que la historia se vuelva a repetir», señalan los productores agropecuarios.

Cabe recordar que cuando se pusieron restricciones a las exportaciones, entre 2006 y 2015, se perdieron 10 millones de cabezas de ganado, la producción cayó un 18% y los precios subieron 300% vs inflación del 200%.
Actualmente Argentina exporta por 2.750 millones de dólares al año. El impacto por el cierre de las exportaciones por esos 30 días será de unos USD 250 millones. De ese total, China recibe el 76% de las exportaciones, a Estados Unidos se comercializan los cortes con faena kosher y cortes para la industria. Y a Israel se venden los cortes del delantero, similares a los de EEUU, y a Europa los cuatro cortes de mayor calidad: los dos bifes, cuadril y lomo.

Según los informes de la Fundación para el Desarrollo de Argentina (FADA), «si se profundizan las restricciones a las exportaciones de carne vacuna, peligrarían unos 100.000 puestos de trabajo. La cadena de la carne vacuna genera más de 400.000 empleos, de los cuales 100.000 corresponden al circuito de exportación», advierten.

Desde la FADA recuerdan que «el cierre de las exportaciones es lo opuesto a lo que necesitamos para salir adelante. El problema de Argentina no es que la carne y otros productos están caros, sino que los argentinos no podemos pagarlos». «Venimos perdiendo poder adquisitivo desde el 2018, como consecuencia de la caída de la economía, la inflación y la devaluación. Lo que necesitamos es generar más empleo, actividad económica e inversiones».

Los augurios de la drástica medida oficial no son alentadores y el pesimismo se ha adueñado del ánimo de los productores agropecuarios. “Es un disparate. Son esos errores no forzados que no se vuelven a cometer en la Argentina y el mundo. Los uruguayos ahora están felices con esta decisión (porque podrían absorber esos mercados). Pero no hace falta semejante barbaridad para llegar a esto. Hay un problema de inflación y pérdida de poder adquisitivo que no tiene nada que ver con las exportaciones de la carne vacuna”, declaró el consultor ganadero, Fernando Canosa.

A nivel interno, el consumo de carne bovina es de 48 kg per cápita y se puede exportar el 30% del total de su producción.

A la fecha, Argentina es un productor de carne de alta calidad y está entre los mayores consumidores de proteínas de origen animal, con un consumo de 117 kg anuales per cápita, sumando carne vacuna, porcina y aviar.
En este contexto, en un país con muchas necesidades de dólares de la exportación, donde la carne vacuna aportó casi USD 3.000 millones en divisas en 2020, frenar la comercialización de carne al mundo no es una buena señal a los importadores que necesitan que el país sea un abastecedor confiable.

A modo de balance de la actual situación que se vive y de las graves consecuencias que acarreará la nueva y populista medida del Gobierno, el director de Econométrica, Ramiro Castiñeira, censuró que «con estas políticas el Estado destruya las empresas privadas y después se presente como salvador, repartiendo planes a los que perdieron el trabajo”.

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