'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
ENTREVISTA AL EXPRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE PERÚ
ENTREVISTA AL EXPRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE PERÚ

Ernesto Álvarez: ‘El proyecto del comunista Castillo es llevar a Perú a la deriva de las tiranías bolivarianas’

15 de mayo de 2022
El expresidente del Tribunal Constitucional de Perú Ernesto Álvarez. Archivo Personal

La elección de los seis nuevos magistrados del Tribunal Constitucional (TC) por parte del Congreso peruano ha desatado la ira de la izquierda caviar, bautizada así por el ingenio criollo que se burla de la siniestra “progre” y aburguesada que vive, desde hace casi dos décadas, del presupuesto público.

A los caviares no les ha gustado, particularmente, la elección de Luz Pacheco (quien recibió 92 votos a favor), a quien juzgan de “conservadora” y vinculada al Opus Dei por oponerse a las píldoras abortivas, la figura legal del “feminicidio” y ser docente de la Universidad de Piura y doctora en Derecho por la Universidad de Navarra.

Tampoco es que la derecha conservadora haya capturado el nuevo TC -como chillan los perdedores-, pero la izquierda caviar, que ha venido saboteando una y otra vez la elección de los magistrados porque no conseguía colocar a los suyos, insiste furiosa a través de sus medios de comunicación aliados que estos nuevos tribunos no son “idóneos”.

Según ellos, porque el procedimiento de elección habría sido irregular y vulnerado el derecho de participación política, pero todo indica que sus críticas nacen de la frustración de haber perdido el control e influencia que habían disfrutado desde hace más de un lustro en el órgano supremo de interpretación y control de la constitucionalidad.

“La prensa es testigo de la participación de colegios, instituciones, universidades, que nos han enviado su colaboración para que el proceso de elección del TC sea más transparente y ahí no nos ha dejado manipular públicamente. Ni los de la derecha, ni izquierda, ni de los del centro y menos los caviares, no hemos permitido ninguna injerencia, nos hemos mantenido en una línea consecuente”, dijo a la prensa el congresista José María Balcázar (Perú Libre), presidente de la Comisión Especial para la elección de los candidatos al TC.

Para entender la coyuntura política peruana -cada día más inestable por la crisis de gobernabilidad, empeorada con el arribo del comunista Pedro Castillo-, conversamos con Ernesto Álvarez, doctor en Derecho y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Martín de Porres (USMP), expresidente del Tribunal Constitucional entre 2007 y 2014.

¿Por qué la elección de los nuevos magistrados del TC ha generado tanta resistencia por parte de este sector de la izquierda, denominada coloquialmente en el Perú como caviares?

Este sector se ha acostumbrado a mandar en el país sin tener los votos electorales y los votos parlamentarios. Ellos, hace más de veinte años, vienen dictando la agenda y políticas de Estado, prácticamente ordenando al régimen político por encima de su escaso apoyo popular. Esto es porque tienen operadores en las ONG, tienen dominio de los principales medios de comunicación y, ante todo, han incursionado en casi todas las universidades de prestigio, asegurándose la academia. Por tanto, es un sector sumamente poderoso que está indignado porque solo ha colocado a dos de los seis magistrados elegidos por el Congreso. Técnicamente, eso es lo que le compete, eso es lo que significa electoralmente. Toda la izquierda en el Perú no es más que un tercio de los electores, y han colocado de seis, dos tribunos. Es lo que les corresponde, pero obviamente ellos aspiraban a tener una mayoría y por eso querían que se postergue la elección para ver si, con la caída de Castillo, y según ellos, con nuevas elecciones parlamentarias, poder colocar a un Tribunal Constitucional mayoritario.

¿Podríamos decir que esta ha sido una gran derrota para la izquierda caviar?

Definitivamente, porque a falta de votos y presencia significativa en el Congreso, aspiran a mantener e impulsar su agenda política, la agenda de las ONG internacionales, mediante el Poder Judicial -el cual tienen dominado- y el Tribunal Constitucional, que, en esencia, es lo que les podría ayudar a cumplir todos aquellos objetivos del marxismo cultural que impide que se materialice la voluntad del pueblo peruano, un pueblo eminentemente conservador.

Justamente la izquierda caviar, y, sorpresivamente, un grupo de liberales bastante funcionales a estos, han tratado de descalificar a una de las nuevas magistradas, la señora Luz Pacheco, tildándola de conservadora y otros calificativos que suelen acompañar a este, como retrógrada, cavernaria, incluso ignorante. ¿Por qué tanta hostilidad hacia el conservadurismo? Llama la atención viniendo de un sector que suele venderse como “tolerante” hacia las ideas contrarias y defensor del derecho de las personas a opinar libremente.

Porque los liberales, a diferencia de los conservadores, tienen una especia de complejo de culpa, y en todo lo que es social y cultural, se adhieren a la agenda de la izquierda sin ponerse a pensar que, si la libertad forma parte inherente de la dignidad humana, pues la propuesta marxista de una agenda social tiene visos de estatismo profundo. Los único que se resisten a esta agenda son los conservadores, por eso es que son odiados, y estos grupos intentar crear una especie de cordón sanitario, académico, político y social. La Universidad de Piura, por ejemplo, es una universidad de mucho prestigio y mucha seriedad académica. Es interesante que, siendo la magistrada una mujer de amplia trayectoria profesional, ninguna organización feminista o el Ministerio de la Mujer se haya pronunciado felicitándola. Esta actitud ha desnudado el feminismo falso y doble rasero de esta izquierda, que lo único que hace es aplaudir, celebrar y premiar a los suyos.

La coincidencia entre los partidos de derecha, como Avanza País, Renovación Popular y Fuerza Popular, con el partido oficialista, la agrupación marxista leninista Perú Libre, para elegir a los nuevos magistrados del TC, ha provocado que la izquierda caviar monte una campaña que denuncia una suerte de alianza a la que denominan “fujicerronismo” (por Keiko Fujimori y Vladimir Cerrón) que se habría formado para cerrarle paso a la agenda de “derechos” (matrimonio gay, aborto) y minar la educación universitaria. ¿Qué opina sobre esta posición?

Que no conocen nada de política. Están acostumbrados a dominar todos los espacios, culturales, sociales, económicos; no admiten la necesidad de coordinar, de consensuar y de tolerar a los diferentes actores que también quieren participar, coincidir e influir en las políticas de Estado. Esto no lo entienden, creen que tienen la verdad, y que todo aquél que dice algo disidente, simple y llanamente lo califican como idiota, corrupto o malicioso. Detrás de su pretendida superioridad moral e intelectual, está el deseo de mantener su economía personal a través de consultorías.

El proyecto presentado por el Ejecutivo para someter a referéndum la Asamblea Constituyente fue archivado por la Comisión de Constitución del Congreso. ¿Esto cierra definitivamente los intentos de la izquierda por impulsar una Constituyente plurinacional en el Perú?

Buscarán otro medio u otro momento, de todas maneras. El Gobierno de Pedro Castillo, en estos nueve meses de gestión, no tiene ningún proyecto serio, en vivienda, educación, nada. Su verdadero proyecto político es sobrevivir y lograr una asamblea constituyente para cambiar el sistema político y económico y llevar al Perú a la deriva de las tiranías bolivarianas. Este es su único propósito, y van a apelar, si es necesario, a la violencia en las calles, como ya hicieron en Colombia y, exitosamente, en Chile.

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