‘Castillo está copando prefecturas para manipular las elecciones municipales y regionales de Perú’

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS GIL, EXAGENTE DE INTELIGENCIA PERUANO
El exintegrante del GEIN, José Luis Gil.

José Luis Gil es un exintegrante del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), organismo de la Policía Nacional del Perú (PNP) que logró la captura en 1992 del terrorista maoísta Abimael Guzmán, cabecilla del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), el grupo subversivo que inició en la década de 1980 uno de los episodios más sangrientos en la historia del país andino.

Luego de tres décadas de haber derrotado al terrorismo marxista-leninista-maoísta, personajes vinculados a las organizaciones subversivas de antaño rodean a Pedro Castillo, quien además ha sido señalado en reiteradas ocasiones como un agente al servicio de estos grupos que operan dentro del magisterio y no han renunciado a la revolución comunista, menos ahora que han llegado a Palacio de Gobierno gracias al voto necio de millones de peruanos que parecen haber olvidado los atentados cometidos en nombre de la hoz y el martillo.

– Hay una pregunta que la prensa nacional suele obviar y los medios extranjeros no se atreven a profundizar. ¿Cómo 8 millones de peruanos pudieron elegir presidente a un sindicalista vinculado a organizaciones subversivas? Las denuncias y advertencias fueron constantes durante la campaña electoral.

Hay que entender, en primer lugar, el tipo de política que se ha venido haciendo en el Perú. Ahora, aquí tenemos que precisar algunas cosas. El resultado electoral nos da la imagen de que hay ocho millones de peruanos que son pro comunistas por haber votado por Castillo, eso no es cierto. Hay que señalar que solamente un 18% votó convencido por el proyecto que ofrecía Castillo y Perú Libre, eso en primera vuelta. El resto le apoyó por descarte, en la segunda vuelta, es resultado del antifujimorismo, del voto “anti Keiko”.

Muchos de los peruanos que votaron por Pedro Castillo en segunda vuelta no lo hicieron por él, sino para evitar que ganara Keiko Fujimori. Esto ha sido demostrado por muchos analistas políticos desde que finalizaron las elecciones. Que Pedro Castillo esté en el Palacio de Gobierno es el resultado del trabajo que han realizado los operadores de la izquierda peruana los últimos años en distintos niveles, y me refiero a la izquierda en toda su gama de colores, desde el rojo más intenso y radical hasta el rosa pastel más progre.

¿Cómo un fenómeno tan violento, como fue el terrorismo de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), ha podido ser reducido en tan pocas décadas a menos que un recuerdo? ¿Cómo explica que muchos jóvenes peruanos crean que Alberto Fujimori es peor villano que Abimael Guzmán?

La estrategia mundial de la izquierda, a partir de la década del 90, ha sido muy bien montada y asumida por todas sus vertientes, desde la más radical hasta la más “progresista”. Estas diversas corrientes de la izquierda han confluido en crear una narrativa poderosa capaz de destruir cualquier dato o evidencia del lado de la derecha, aplastándola.

La estrategia política y comunicacional de la izquierda de los últimos treinta años ha sido feroz, sistemática y permanente. Ha sido inoculada en la población a través de los medios y la educación, y cada vertiente ha hecho su trabajo. La izquierda progre se ha ubicado en organismos internacionales, en la plataforma política de gobierno. Están bien posicionados en el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, en los organismos autónomos. Este trabajo organizado de montar una narrativa a su favor y ubicarse en puestos estratégicos en el plano nacional e internacional ha generado que, cuando la derecha ha querido reaccionar y ponerles alto, no han podido.

La derecha pierde en los organismos internacionales, en los medios de comunicación, en las aulas universitarias. No solamente Alberto Fujimori, también su hija, Keiko, han sido pintados como si fueran criminales de guerra. Esa es la ventaja que tiene la izquierda de montar operaciones psicológicas para cambiarle la percepción de la realidad a la población. El criminal terrorista Abimael Guzmán terminó convertido en los últimos años en un anciano indefenso frente al rostro, entre comillas, diabólico, de Alberto Fujimori. Esta manipulación de la percepción ciudadana es sostenida por el sistema paralelo que la izquierda ha creado, con medios de comunicación afines, por supuesto.

La izquierda suele minimizar la presencia de elementos subversivos como el Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP) en regiones como el Vraem –donde abundan los cultivos ilegales de hoja de coca–, indicando que cualquier acción armada en esas zonas es obra de delincuentes comunes y narcotraficantes, no de remanentes terroristas. ¿Por qué tanta insistencia en mantener fuera de las luces a estas organizaciones?

Parte de la estrategia de la izquierda radical es relativizar las actividades criminales de Sendero Luminoso en el Vraem, con quien además ha hecho tratos, algo que es materia de investigación fiscal, siendo el caso de Guillermo Bermejo –congresista imputado por presunta afiliación a una organización terrorista– el más notable. Esta relativización oculta las convergencias en los planos ideológico, político y militar entre la izquierda y la subversión.

¿Cómo la subversión comunista se infiltró en el magisterio y qué tanto influye dentro de este gremio?

El objetivo del comunismo es el cambio radical de la sociedad. Este cambio tiene un nombre: revolución socialista. No se puede alcanzar la revolución socialista si no se ha tomado el poder y controlado el sistema educativo. El sueño de Sendero Luminoso y otros grupos radicales ha sido y es tomar la educación, y eso significa controlar a los maestros y a los alumnos.

Cuando en 1990 intervenimos una de las casas que había ocupado Abimael Guzmán, encontramos un fragmento de un texto en el que Guzmán decía que les costaba mucho trabajo infiltrarse en el Sutep [el sindicato de maestros peruanos, controlado por Patria Roja] y controlarlo. Sin embargo, Guzmán se manifestaba contento en este texto “porque vemos de manera creciente que los maestros se van incorporando a la guerra popular”.

Por esa razón, más de 530 profesores fueron encarcelados como miembros de Sendero Luminoso por asesinato, atentados con bombas, voladuras de torres de alta tensión, etc. El objetivo de la subversión comunista es la educación, por eso incorporaron a los maestros a sus filas. Esta infiltración continúa hasta hoy. Y para ello tienen que minar, destruir al Sutep, así tengan que crear una organización paralela, como lo han hecho con el Fenatep [Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú].

Por eso ves que lo primero que hizo Pedro Castillo apenas llegó al Ejecutivo en el Perú fue darle partida de nacimiento al Fenatep. Su objetivo principal, después de la toma del poder, es la educación. Sin ella, no podrán hacer la revolución.

Usted ha dicho que está en marcha una “lumpenización” y debilitamiento del Estado por parte de este gobierno, un gobierno que “desprecia” la excelencia, decencia e institucionalidad. ¿En qué sectores ve con mayor evidencia este propósito?

Están minando el Estado con gente del peor nivel académico. Los ministerios y demás instituciones están siendo ocupados por gente sin ninguna capacidad de liderazgo. Lo que pasa es que no les interesa este Estado, y eso es algo que nos debe quedar claro. Ellos desprecian el Estado vigente y la democracia. Su visión de Estado está en otro momento, está en la revolución socialista.

Yo no creo que el desgobierno sea por torpeza, sino adrede. Pedro Castillo se mueve en un círculo mediocre y solo de ellos puede disponer. No les importa este Estado, y lo que están haciendo es implementar el poder. Designando aliados en puestos clave para controlar a la policía, las Fuerzas Armadas, las prefecturas. Están en un proceso de implementación del poder.

En octubre se realizarán elecciones para alcaldes y gobernadores y muchos temen que tanto la polarización política como las irregularidades en el proceso se vuelvan a repetir. Además, usted considera que no es gratuito que Castillo y sus aliados nombren prefectos regionales afines a sus propósitos. ¿Qué le depara políticamente al Perú en estos próximos meses?

De acuerdo con su agenda, estamos transitando a la revolución socialista, y para ello se requiere implementar el poder y luego consolidarlo. Estamos en la fase de implementación, en el nombramiento de autoridades, en la ubicación estratégica de sus huestes. Aquí vemos el caso de los prefectos y subprefectos, que en la práctica son los representantes del presidente en las regiones.

No ha sido ningún error que hayan nombrado como prefectos a personajes vinculados a los grupos fachada de Sendero Luminoso, ubicados en provincias estratégicas. Pedro Castillo está copando las prefecturas a nivel nacional para manipular las elecciones municipales y regionales de octubre de 2022. Nos están cocinando a fuego lento para que no sintamos la amenaza.

El peligro al que nos estamos enfrentando sigue creciendo cada día, como una bola de nieve. Lamentablemente, la oposición está dormida, anquilosada, sin el conocimiento estratégico. Se rehúsan a conocer lo que en verdad está pasando, muchas veces por arrogancia, y eso nos va a conducir a la debacle. Cuando los peruanos realmente noten que los están llevando al matadero, recién van a reaccionar, y puede que sea tarde. El comunismo está devorándose a dentelladas el futuro del Perú.

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