Los que vencen y los que pierden si al final gana Biden

EN JUEGO, LA LIBERTAD INDIVIDUAL

El resultado de las elecciones está siendo muy ajustado, y todavía se se sabe quién será el próximo inquilino de la Casa Blanca; pero, si gana Biden, habrán ganado las FARC, los BLM, los terroristas de Antifa, los peronistas  de  Argentina, la dictadura cubana, Evo Morales, la Nicaragua de Ortega, el borracho de AMLO; el chavismo, Podemos, Pedro Sánchez y el abstencionismo del PP; el socialismo de esta Unión Europea, Macron, Merkel y su repulsa de la cultura europea cristiana, el pijoprogre de Canadá; los globalistas, la inmigración ilegal, las mafias que trafican con seres humanos, los narcos, las mafias de Europa del este. Habrían ganado la Escuela de Frankfurt, Gramsci, el postmodernismo, el Foro de Sao Paulo y el de Puebla; la ONUMujeres, Foro Económico Mundial, Soros, Bilderberg, Davos, la Agenda 2030, el Gran Reseteo, el Club de Roma, el Acuerdo de París; la Comisión Europea, el Consejo Europeo, el Servicio Europeo de Acción Exterior, el Tribunal de Cuentas Europeo, el Banco Central Europeo, los Bancos nacionales, el FMI, la Reserva Federal; Antonio Guterres, Greta, Planned Parenthood y el Islam; los colectivos LGTBIetc, los feministas y ecologistas; habrán ganado Borrell, Von der Leyen, Charles Michel, el Consejo de la Unión Europea, la Comisión Europea, el Tribunal de Cuentas Europeo; Merkel y Macron (otra vez), Zapatero y Maduro, Pedro Sánchez y Pablo Casado, Pablo Iglesias y Rufián; habrán ganado Facebook, Twitter, Amazon y Google; NYT, WP, CNN, ABC, CBS, NBC, Univisión; las 100 empresas más productivas del S&P; habrán ganado el rey Mohammed VI de Marruecos, Hamas, Hezbolá, la Autoridad Palestina y la OLP, la teocracia iraní, Erdogan, las mafias ucranianas, Xi Jinping. Habrán ganado todos los que defienden el igualitarismo, la destrucción de Occidente y el reparto de todo lo bueno que la cultura occidental ha aportado, hasta ahora, al mundo. Viendo los antecedentes de Obama y su belicosa política exterior, es lógico pensar que la victoria de Biden nos traerá de vuelta un mundo ‘revenío’, más violento, inestable e inseguro.

Si gana Trump, es posible que la libertad acabe triunfando en todo el mundo; y, si no, al menos será más difícil destruirla en Occidente

Pero si definitivamente, y contra todo pronóstico, gana Trump, todos estos habrán perdido. Todos, sin excepción. Porque lo que une a todos los de arriba es su animadversión a Occidente y sus valores, que podríamos discutir sobre cuáles son, pero que, sean los que sean, es evidente que no les gustan; si les gustaran, los defenderían y alentarían, en lugar de criminalizar todo lo que proceda de allí. Si gana Trump, es posible que la libertad acabe triunfando en todo el mundo; y, si no, al menos será más difícil destruirla en Occidente. Algo es.

Si gana Trump, habrán ganado VOX, el partido conservador británico, el Libertarian Party UK, Orban y Hungría, Bolsonaro y Brasil, Duda y Polonia; habrán ganado los provida, el Cristianismo (no, el Papa Francisco I, no), el capitalismo, la familia tradicional, el emprendimiento, el esfuerzo personal, la meritocracia, el pin parental y la educación privada; habrán ganado el libre comercio, los acuerdos bilaterales, la confianza en la gente y la desconfianza en los globalistas y contadores de cuentos.

Si gana Trump, todos los que piensan que lo importante es la libertad individual y la patria (que no es el Estado) también habrán ganado.

Pero si gana Biden, como parece que va a ser el resultado final, todo se precipitará. Y el igualitarismo aplastará sin misericordia la libertad individual

Pero, hay más. Es posible que, a pesar de una posible victoria de Trump, al final los defensores de la libertad también pierdan. Es posible. No porque Donald Trump esté en contra de ella, sino porque una derrota de los que quieren acabar con ella no implica que sea el fin de todos los enemigos de la libertad. No olviden que un socialista es alguien que ha dejado de usar la razón para comprender la realidad, por lo que una derrota electoral en Estados Unidos nunca la interpretará como una derrota de su ideología. Nunca. Al menos, nunca ha sucedido así desde 1917. Un ejemplo es que en las redes sociales ya hay progres llamando ‘golpista’ a Trump porque está intentando impedir que el voto por correo sirva para cometer fraude en lugares tan corruptos como Illinois. Es decir, si Trump se impone, es bastante probable que los socialistas que controlan el Partido Demócrata se radicalicen; sobre todo porque la diferencia va a ser mínima. Y dentro de cuatro años, el candidato de ese partido es probable que sea alguien con mucho más odio en su interior.

Si a ello le añades que los medios de comunicación no van a dejar de ser socialistas, es lógico pensar que los próximos cuatro años serán si cabe aún más duros de lo que han sido estos últimos. Y dirán que la culpa es de Trump. Siempre dicen lo mismo, por cierto. Siempre son ellos los que odian, pero la culpa de su odio es de los odiados; siempre son ellos los que están en contra de la libertad de expresión, pero culpan de atacarla a quienes la defienden; siempre son ellos los que están en contra de la democracia,  pero  culpan  de  su  deterioro  a  quienes  defienden  las instituciones que la forman. Veremos qué pasa.

Pero si gana Biden, como parece que va a ser el resultado final, todo se precipitará. Y el igualitarismo aplastará sin misericordia la libertad individual.

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