¿Quién ha enseñado a CNN y ABC a escapar de la ira venidera?

TRES DÍAS PARA LAS PRESIDENCIALES

Si al final ganara Biden (bueno, es un modo de hablar, queremos decir Harris), habrá sido la campaña más rara de la historia. Habrá ganado un tipo senil y confuso que apenas atrae a unas docenas de público, que apenas ha hecho campaña, del que se va revelando, gota a gota, el peor caso de corrupción en un candidato; habrá perdido un hombre pleno de energía y entusiasmo que congrega a multitudes enfervorizadas por toda la geografía norteamericana, que ha logrado una prosperidad económica que nadie predecía y no ha iniciado guerra alguna (primer caso desde Carter), en un país en el que una mayoría larga confiesa estar mejor que hace cuatro años, la respuesta del millón.

Si gana Biden, habrán ganado los que hoy hablan, se mueven, actúan como perdedores, los tristes; y saldrán derrotados quienes parecen avanzar como un tsunami eufórico.

Pero el monolítico dique empieza a mostrar sus primeras grietas. Los grandes medios no quieren caer con los demócratas, cuyo hundimiento, en caso de derrota, será épico. La fiel infantería de la CNN empieza a flaquear, y su estrellita Jake Tapper ya se atreve a decir que los negocios ucranianos de Hunter Biden “apestan”. ¿Quién les ha enseñado a escapar de la ira venidera? Veo anunciada en Twitter una tribuna de opinión de la misma cadena y tengo que leer varias veces el titular, imaginándolo irónico: ‘Donald Trump merece un segundo mandato’. Tu quoque, CNN?

La cadena ABC, otra que tal baila, desempolva una historia del pasado con Joe Biden como protagonista en Ucrania. Apesta, todo apesta, y ahora, en la hora nona, viéndole las orejas al lobo, las grandes buscan salvar los muebles.

Pero las encuestas… Oh, las encuestas. También las veremos ‘moderarse’ en el último minuto, o la demoscopia saldrá de esta con el mismo prestigio que la quiromancia, algo digno de programa de madrugada, después de la teletienda y junto a los cristales mágicos.

¿Quieren una buena encuesta? Las tiendas de lujo de Nueva York está cubriendo con tablas sus escaparates en previsión de lo que pase tras la noche electoral. ¿Qué creen ustedes que temen, que gane Biden? No, temen las hordas que tienen preparadas los sospechosos habituales para cuando gane Trump, para hacer de su segundo mandato un infierno peor que el de su primero.

Solo que en este Trump ya no tiene mucho que perder. Lo ha apostado todo al rojo, no hay tercer mandato a la vista, ha demostrado que cumple y , ahora sí, van a empezar a rodar cabezas de sus enemigos en forma de arrestos e investigaciones a fondo.

Quien crea que lo que viene es una reedición del mandato anterior es que no ha entendido nada. Lo que viene es el duelo en OK Corral, y de aquí solo puede salir uno. El acoso constante, las zancadillas desde la propia administración, las filtraciones desde la CIA y el FBI, las tramas y los chivatazos buscando carne de ‘impeachment’ son de ayer. Trump no tendrá las manos atadas, es cuatro años más sabio y conoce mucho mejor su misión.

Trump no es Trump. Trump el hombre no tiene ideología. De ser algo, sería un progresista de cuando ser progresista en América no excluía el patriotismo ni el amor instintivo por la libertad y el ‘fair play’ y la decencia esencial de las cosas. Pero ha visto lo que hay, y ya no hay vuelta atrás.

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