«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
EL PRESIDENTE ABANDONA JUNTO A SU FAMILIA OTTAWA

Trudeau se esconde en una ‘localización secreta’ ante la protesta de 50.000 camioneros contra el mandato vacunal

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Europa Press

El verdadero espectáculo, la noticia de verdad en este caso, es el de los grandes medios de todo el mundo ninguneando una protesta que ha obligado al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, a abandonar la capital, Ottawa.

No saben cómo hacer para que el mundo no vea lo evidente, los más de cincuenta mil camiones rumbo a la capital (terminarán de llegar este domingo), cien kilómetros largos de caravana a la que se han sumado granjeros y ganaderos y que la gente saluda desde las cunetas y los puentes.

No saben, digo, pero lo intentan: La CBC, la cadena de televisión estatal y la más importante, ha recurrido a lo que en el Estados Unidos de Donald Trump era el comodín satanizador: Rusia.

Así lo ‘desentrañaba’ una presentadora de la CBC: “Dado el apoyo de Canadá a Ucrania… no me parece disparatado postular que puedan actuar operativos rusos alimentando esta protesta a medida que crece… instigándola”.

¡La trama rusa llega al norte! Mientras, el ultrawoke primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, que hace apenas unos días aparecía en televisión despreciando a los camioneros y su protesta contra el mandato vacunal como «una pequeña minoría marginal» (una frase que le acompañará en sus pesadillas mientras viva), está en paradero desconocido «por su seguridad«, es decir, por miedo a enfrentarse a esa diminuta minoría que no representa a nadie. Poco antes había pretextado, para no reunirse con los representantes de los camioneros, que tenía que cuarentenarse porque un ‘contacto estrecho’ había dado positivo al covid en esas galletas chinas de la fortuna conocidas como ‘PCR’.

La televisión del régimen ha informado de que Trudeau y su familia han abandonado su domicilio en Ottawa para refugiarse en una localización secreta. La oficina del primer ministro ha dicho que no comentará sobre la ubicación de Trudeau por razones de seguridad.

Y ni siquiera se les puede llamar a los camioneros peligrosos antivacunas, ya que en torno al 90% del gremio está vacunado con la pauta completa.

Viéndole las orejas al lobo, algunos políticos han empezado a señalizar indirectamente su solidaridad con un movimiento que, al menos visualmente, parece imparable. Así, el primer ministro de la provincia de Saskatchewan, fronteriza con Estados Unidos, ha acudido a su cuenta de Twitter para pedir el fin del mandato vacunal a los camioneros que cruzan la frontera.

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