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China vuelve a poner en peligro a Occidente

China ONU uigures derechos humanos
El presidente de la República Popular de China, Xi Jinping. Europa Press

Hace algunas semanas hablé en este mismo lugar de la guerra mundial digital. Los enemigos de Occidente están empleando cuentas falsas en las redes, dirigidas por sus agentes de Inteligencia, para incrementar la división en las naciones, y de manera especial en Estados Unidos, tal y como recoge Ivana Stradner en New York Post. «Esto no es nada nuevo», escribe, «durante la Guerra Fría, el Kremlin utilizó operaciones de desinformación para difundir el mensaje sobre el ‘racismo’ y el ‘imperialismo’ estadounidense. Una campaña de desinformación de la KGB llamada Operación Denver culpó al gobierno de los EEUU de diseñar el virus del SIDA y difundió la narrativa falsa de que la CIA lo estaba usando para atacar y matar a los estadounidenses negros”.

China está siguiendo el modelo de Rusia para tratar de debilitar a Occidente a base de dividir a la sociedad, provocando a la larga naciones más polarizadas con gobiernos más débiles como primera consecuencia. «El objetivo no es promover un lado político sobre otro. Es mantener a Estados Unidos lo más dividido posible», señala, «parte de la motivación es doméstica. China le dice a su gente que Estados Unidos es una sociedad racista desgarrada por el crimen. Rusia dice que somos una tierra sin Dios. Cualquier cosa para distraer la atención de sus propios regímenes totalitarios».

China está siguiendo el modelo de Rusia para tratar de debilitar a Occidente a base de dividir a la sociedad

Lo novedoso y preocupante del momento es que mientras sus enemigos invierten cada vez más recursos en estas tácticas de desinformación, la mayoría de los líderes occidentales no está haciendo demasiado para contrarrestar la guerra. Junto a la defensa de los valores democráticos, Stradner propone una vieja receta como respuesta más urgente: «Las operaciones de información de EEUU también deberían exponer la corrupción, la brutalidad y el autoritarismo en el núcleo de estos regímenes. En gran medida, eso es lo que hizo Estados Unidos, de manera efectiva y sin disculpas, durante la Guerra Fría».

«Los agresores extranjeros como Rusia y China apuntan a los fallos en los EEUU, como las tensiones raciales, para polarizar a la sociedad e incitar al caos. Es primordial que los políticos de ambos lados de la mesa se unan para proteger nuestros valores compartidos. Moscú y Beijing ya afirman creer que Estados Unidos está librando una guerra de información contra ellos. Ojalá eso representara la realidad sobre el terreno», concluye.

La dictadura comunista china ha vuelto en los últimos días a las portadas de la prensa europea y americana

Precisamente la dictadura comunista china ha vuelto en los últimos días a las portadas de la prensa europea y americana por su fracaso total en las políticas sanitarias contra la pandemia; en particular, su plan de «Covid cero» que acaba de ser cancelado después de arruinar su economía, provocar que un montón de ciudadanos acabaran en la miseria, y despertar en el régimen el fantasma de una rebelión en las calles. «La reapertura de China ha sido un desastre», escribe Helen Raleigh en The Federalist, “después de someter al pueblo chino a casi tres años de infierno con pruebas masivas, rastreo de contactos invasivo, bloqueos prolongados, cuarentena forzada y dificultades económicas, China fue la última gran economía en reabrir y su reapertura ha sido caótica y aterradora”. 

«La desastrosa reapertura de China no es una validación de la política de covid cero de Beijing, sino una refutación de la misma y una acusación al sistema político de China. La nación está gobernada por un partido bajo una sola persona, Xi, quien oficialmente se convirtió en dictador de por vida en el 20º Congreso del Partido», añade, tras recordar que sus equivocadas medidas sanitarias han resultado, tres años después, en un déficit de inmunidad enorme que ahora está pasando factura. «No importa cuán poderoso sea Xi, no puede ordenar que un virus desaparezca a voluntad como trata a los disidentes políticos», zanja.

Los editorialistas de New York Post advierten de que el aumento del coronavirus en China está alentando a los «locos del COVID» para implementar nuevas restricciones. «Muchas de estas personas probaron el poder sin trabas durante la pandemia, les gustó y ahora quieren más«, escriben, sin importar cuán desastrosamente equivocadas fueron sus recetas.

«Esto no quiere decir que deba abandonarse la política recién anunciada de los EEUU de solo permitir la entrada al país de viajeros de China con test negativo», prosiguen, «de hecho, el retraso de los CDC en la implementación de la política hasta el 5 de enero es tan absurdo como la ‘ciencia’ políticamente motivada durante la pandemia que provocó el cierre de escuelas, el cierre de negocios y reglas generalizadas de enmascaramiento y no logró nada». 

De cara al futuro, el editorial expone con claridad cómo debería afrontarse, recomendando a la gente más vulnerable que no se exponga a aglomeraciones o lugares potencialmente peligrosos para los contagios: «Y si está enfermo, quédese en casa, tal como lo hacía la gente antes de que la locura de COVID rompiera nuestro cerebro colectivo. Pero no exijas que la vida de todos se detenga por completo».

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