«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
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Un programa político práctico

Fuente: Shutterstok.
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Podrían comenzar a caer bombas nucleares sobre nuestras cabezas, que la izquierda seguiría chillando con histeria sobre el desastre ecológico que supone su estallido para el aparato auditivo de los pájaros. Están perdidos, o están locos, o ambas cosas. Así, están dejando un campo inmenso para la acción política de las alternativas de derechas. Perdidos en la madeja de la subvención a las minorías, intentando una y otra vez azuzar pequeñas diferencias y rebuscar brumosas deudas históricas, su único programa político es azuzar bajas pasiones, ya sean populistas o climáticas. No tienen tiempo para un plan sobre el país, para una idea de economía sólida y cerrada. La derecha debe aprovecharlo. En Europa y en Estados Unidos.

George Liebman en The American Conservative enumera medidas que el Partido Republicano puede programar para ofrecer una alternativa política que suponga un revulsivo real para la marcha de una nación

Esa es la idea de fondo del artículo de George Liebman en The American Conservative, que enumera medidas que el Partido Republicano puede programar para ofrecer una alternativa política de interés para una mayoría, que genere pocas controversias, y que suponga un revulsivo real para la marcha de una nación. Políticas que, por otra parte, son fácilmente extrapolables a otras latitudes, incluida España.

“Esto presenta una oportunidad para los republicanos, que podrían capitalizar el giro de la izquierda hacia la política de identidad presentando una visión concreta sobre la economía, una visión informada por la tradición que los demócratas han abandonado”, señala antes de presentar “algunas sugerencias para políticas que enfatizan el trabajo, no el bienestar, una agenda que debería atraer incluso a los republicanos más ortodoxos”. “Cualquier reinvención económica debe comenzar con reformas educativas”, con varios ejemplos adaptados a la situación americana, que completa con propuestas alternativas como que “los empleados menores de 25 años” reciban “una exención de los impuestos federales sobre la nómina”; Liebman culmina su programa con una colección de medidas que, si bien no todas recibirán el beneplácito del conjunto de los republicanos, sí resultan inspiradoras como plan transversal de reactivación económica.

Margot Cleveland explica en The Federalist que «fue el FBI y no las redes sociales lo que le robó las elecciones a Donald Trump”

En la misma línea, los editores de National Review –y varios autores a través de un número especial sobre programa político republicano- señalan “propuestas para abordar los desafíos de Estados Unidos de manera acordes con nuestro orden constitucional”. “Daniel Lips explora las nuevas oportunidades que ofrece la América posterior a la COVID-19 para darles a los padres más control sobre la educación”, añaden, “lo que incluye permitir que los estados usen los fondos de ayuda para la pandemia no gastados de las escuelas para promover la elección de escuela. Beth Akers aboga por responsabilizar a las universidades depredadoras por cargar a los estudiantes con deudas sin darles las habilidades necesarias para pagarlas, y por terminar por completo con los préstamos respaldados por el Gobierno para la escuela de posgrado”. “Este es un momento de exceso de confianza liberal y fracaso que debería crear numerosas oportunidades conservadoras”, concluye el editorial de la revista, “pero esas oportunidades se perderán si los republicanos persisten en ni siquiera tratar de identificarlas”.

Por último, estos días ocupa gran protagonismo en la prensa conservadora el escándalo de las confesiones de Zuckerberg sobre la presión del FBI para censurar en Facebook durante la campaña electoral el escándalo del portátil de Hunter Biden. Margot Cleveland explica en The Federalist por qué la “intromisión del FBI en las elecciones de 2020 es aún más grande de lo que parece”: “Fue el FBI y no las redes sociales lo que le robó las elecciones a Donald Trump”, sentencia.

Sea como sea, más pronto que tarde, tanto en España como en Estados Unidos, la izquierda caerá por su propio peso

Sea como sea, más pronto que tarde, tanto en España como en Estados Unidos, la izquierda caerá por su propio peso, su brújula política extraviada y su lamentable gestión, y la derecha volverá al poder. En el pasado, esto se ha traducido en borrón y cuenta nueva, que tal vez sea la manera correcta de hacer las cosas, pero no es el modo en que suele actuar la izquierda, ni la forma en que se aglutina al electorado.

Dos artículos sugerentes de E. Donald Elliott en The American Spectator, plantean la posibilidad de que tal vez sea necesario actuar de otra manera esta vez, e insiste en ir hasta el final con las investigaciones de escándalos progresistas. En opinión del autor, es la hora de “comenzar a apuntar a líderes demócratas prominentes, al igual que la izquierda y sus aliados en los medios han apuntado a Trump”. Entre otras iniciativas, propone investigar los correos electrónicos de Joe Biden sobre la entrega de préstamos estudiantiles, a los Clinton y Obama por violación de la Ley de Espionaje, o a Paul y Nancy Pelosi por “su larga historia de transacciones bursátiles increíblemente lucrativas sobre las que Nancy tenía información privilegiada”. ¿Por qué no?

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