«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
no rebaja su nivel de protección ni modifica su titularidad

El Gobierno de Sánchez cambia el estatus legal de la cueva de Altamira, que deja de ser «Monumento»

Cueva de Altamira. Europa Press.

La cueva de Altamira ha dejado de estar catalogada oficialmente como «Monumento» un siglo después de recibir esa denominación. El Gobierno ha aprobado un real decreto que modifica su categoría como Bien de Interés Cultural y la convierte en Zona Arqueológica, según recoge El Debate.

El cambio, publicado en el Boletín Oficial del Estado, no rebaja su nivel de protección ni modifica su titularidad. Altamira continuará bajo la gestión del Ministerio de Cultura. La reforma busca adaptar la situación jurídica del enclave a la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985.

Una protección que abarca todo el complejo

Hasta ahora, la protección legal se centraba fundamentalmente en la cueva, declarada Monumento en 1924. La nueva categoría engloba el recinto completo del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, la antigua casa-museo, el denominado Espacio 1973 y el edificio principal inaugurado en 2001.

También incluye la Cueva de las Estalactitas, el yacimiento conocido como Alrededores de Altamira y el terreno geológico sobre el que se asienta el sistema kárstico. El Ministerio de Cultura considera que todos estos elementos forman parte de un mismo conjunto histórico, científico y paisajístico.

Más controles sobre obras y actividades

El decreto delimita además por primera vez un entorno oficial de protección. Cualquier proyecto urbanístico, industrial, forestal o turístico que pueda alterar las condiciones del terreno deberá someterse a un control patrimonial más estricto.

También se vigilarán especialmente las vibraciones, los movimientos de tierra y cualquier modificación en la circulación del agua o del aire. El objetivo es evitar que una intervención en el exterior pueda afectar a la estabilidad de la cueva o a la conservación de las pinturas.

Una zona ya transformada para proteger la cueva

Durante las últimas décadas, las administraciones ya habían eliminado distintos elementos considerados perjudiciales para Altamira. En el entorno fueron retiradas viviendas, una explotación ganadera, una carretera, instalaciones eléctricas y plantaciones de eucaliptos.

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