«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La última ocasión en que se le vio en este campeonato fue en 2015

Alcaraz celebra la presencia de Trump en la final del US Open: «Es un privilegio para el tenis, intentaré no ponerme nervioso»

Carlos Alcaraz y Donald Trump. Redes sociales

El tenista español Carlos Alcaraz, que disputará este domingo la final del US Open en busca de su sexto Grand Slam, ha reaccionado al anuncio de que Donald Trump asistirá al evento con buenas palabras para el presidente republicano. Tras superar a Novak Djokovic en semifinales, el murciano ha asegurado en rueda de prensa que considera un honor que mandatarios de distintos países se interesen por el tenis. «Es positivo que un presidente venga a apoyar el torneo y al deporte», ha declarado, al tiempo que ha señalado que espera que la presencia del líder estadounidense no le ponga nervioso en su encuentro ante Jannik Sinner.

La visita de Trump convertirá el Arthur Ashe Stadium en escenario de una jornada cargada de expectación, tanto deportiva como política. Nueva York, un territorio de mayoría demócrata, no siempre recibe con agrado al mandatario, por lo que en caso de que aparezca en las pantallas gigantes del recinto, no se descarta que se escuchen abucheos y silbidos, aunque también cuenta con una gran cantidad de seguidores que podrían aplaudirle.

Para el presidente norteamericano, acudir a Flushing Meadows es, además, una especie de regreso a sus raíces. Trump creció en Jamaica Estates, un barrio del distrito de Queens situado a pocos minutos del complejo donde el domingo se celebra el US Open y muy cerca del antiguo escenario del torneo en Forest Hills, donde se disputaba en su infancia.

El dirigente republicano, que actualmente prefiere el golf, ha sido desde joven un entusiasta del tenis y durante décadas fue un habitual de las gradas en septiembre. La última ocasión en que se le vio en este campeonato fue en 2015, cuando ya había iniciado su carrera política rumbo a la Casa Blanca. En aquella ocasión, durante un partido entre Serena y Venus Williams, su aparición en pantalla gigante provocó una sonora pitada del público.

Su asistencia de este domingo forma parte de una estrategia más amplia: Trump se ha convertido en un visitante recurrente de grandes espectáculos deportivos, consciente del impacto mediático que generan. Hace pocos meses se dejó ver en la Super Bowl, donde fue recibido con opiniones divididas entre los aficionados de los Kansas City Chiefs y los Philadelphia Eagles. En julio, en cambio, en la final del Mundial de Clubes de fútbol, disputada a las afueras de Nueva York, la reacción fue mayoritariamente positiva y sus gestos en la ceremonia de premiación del Chelsea no pasaron desapercibidos.

Hay más escenarios donde su presencia despierta entusiasmo. Ha recibido ovaciones en las 500 Millas de Daytona, cita emblemática del automovilismo estadounidense, donde incluso dio una vuelta al circuito en su limusina presidencial, y también en las veladas de la UFC, un deporte en el que los aficionados lo aclaman con fervor.

Así, la final entre Alcaraz y Sinner, ya de por sí considerada como la rivalidad más atractiva del tenis actual, sumará este domingo un ingrediente extra: la llegada de Trump, que pondrá a prueba una vez más la división de opiniones que genera en su ciudad natal.

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