«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Italia es ya el cuarto mayor mercado emisor de turistas hacia España

El pulso de Sánchez con Italia amenaza 1.392 millones de gasto turístico en plena temporada alta

Un turista en Barajas. Europa Press.

El enfrentamiento entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el Ejecutivo italiano de Giorgia Meloni por la crisis migratoria de Ceuta amenaza con trasladarse a uno de los pilares fundamentales de la economía española: el turismo.

La reintroducción temporal de controles fronterizos dentro del espacio Schengen entre ambos países coincide con los meses de mayor actividad turística y afecta a un mercado especialmente importante para España. Sólo durante agosto y septiembre de 2025, alrededor de 1,3 millones de turistas italianos visitaron nuestro país y dejaron 1.392 millones de euros, según los datos recogidos por Libertad Digital a partir de las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los controles no impiden a los ciudadanos italianos entrar en España, pero sí introducen más esperas, trámites e incertidumbre en unos desplazamientos que hasta ahora se realizaban dentro de un espacio europeo de libre circulación. El riesgo reside en que una parte de esos viajeros pueda optar por otros destinos si las restricciones se prolongan durante la recta final del verano.

Italia reaccionó tras la crisis migratoria de Ceuta

El choque se produjo después de la entrada masiva de inmigrantes ilegales en Ceuta. Ante el temor de que parte de esas personas pudiera desplazarse posteriormente hacia otros países comunitarios, el Gobierno de Meloni decidió restablecer temporalmente controles para viajeros procedentes de España.

La medida italiana fue seguida por una respuesta equivalente del Ejecutivo de Sánchez, que introdujo también controles fronterizos sobre los viajeros procedentes de Italia.

El enfrentamiento ha elevado la tensión entre Madrid y Roma en torno a la gestión migratoria y al funcionamiento del propio espacio Schengen. La decisión española tiene, además, una dimensión económica especialmente sensible debido al enorme volumen de ciudadanos italianos que cada año escogen España como destino vacacional.

Más de 5,7 millones de turistas italianos en un año

Italia fue en 2025 el cuarto país del mundo que más turistas aportó a España. Según las cifras del INE recogidas por el citado medio, durante ese año llegaron 5.704.989 visitantes italianos. Únicamente Reino Unido, Francia y Alemania superaron esa cifra.

Reino Unido encabezó el listado con más de 19 millones de turistas, seguido de Francia con 12,7 millones y Alemania con algo más de 12 millones. El peso de Italia no se limita al número de visitantes.

Los turistas procedentes del país transalpino gastaron durante 2025 5.451 millones de euros en España, una inyección directa de recursos para hoteles, restaurantes, comercios, transporte y actividades de ocio. El turismo italiano constituye así uno de los grandes mercados exteriores de la industria turística española.

Agosto y septiembre concentran casi 1.400 millones

La preocupación aumenta al observar específicamente los meses en los que se han introducido los controles. En agosto y septiembre de 2025 llegaron aproximadamente 1,3 millones de turistas italianos, que gastaron conjuntamente 1.392 millones de euros.

Es una cantidad muy significativa para dos meses en los que buena parte de las empresas vinculadas al turismo concentran una parte esencial de su facturación anual.

Durante ese mismo periodo, los viajeros británicos dejaron unos 5.686 millones de euros; los franceses, 3.184 millones; y los alemanes, 3.505 millones. Italia vuelve así a aparecer entre los cuatro mercados fundamentales para la temporada turística española.

Los controles no cierran la frontera, pero pueden desincentivar viajes

La existencia de controles fronterizos no significa que 1.392 millones de euros estén automáticamente perdidos ni que los turistas italianos tengan prohibido entrar en España. El problema es otro.

Los mayores tiempos de espera, la posibilidad de controles adicionales y la incertidumbre generada por un conflicto diplomático pueden llevar a algunos viajeros a cambiar sus planes y escoger otro destino europeo donde los desplazamientos sean más sencillos.

El impacto final dependerá de la duración de las medidas y de la evolución de las relaciones entre Madrid y Roma. Cuanto más tiempo permanezcan los controles durante agosto y septiembre, mayor será la exposición de un sector que vive precisamente de facilitar los desplazamientos internacionales.

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