«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Vivienda, automóvil, educación y sanidad se alejan cada vez más del presupuesto familiar

La clase media, en extinción: el salario tipo anual no llega a 25.000 euros e impide adquirir vivienda, automóvil y servicios de calidad

Trabajadores en una fábrica. Redes sociales

La clase media mantiene un peso mayoritario en España y en buena parte de los países desarrollados según los criterios estadísticos habituales, pero distintos indicadores apuntan a un deterioro de su capacidad para acceder a bienes y servicios que tradicionalmente se asociaban a ese nivel de vida.

La OCDE considera clase media a los hogares cuyos ingresos disponibles se sitúan entre el 75% y el 200% de la renta mediana nacional. Con esta metodología, el porcentaje de población perteneciente a este grupo en los países desarrollados pasó del 64% a mediados de los años ochenta al 61% en 2020.

El organismo señala además una brecha generacional. El 70% de los baby boomers pertenecía a la clase media cuando tenía alrededor de 20 años, frente al 60% de los millennials. La mayor estabilidad laboral de las generaciones anteriores explica parte de esta diferencia.

En España, sin embargo, los últimos datos disponibles ofrecen una fotografía aparentemente diferente. Según recoge El Economista, un estudio de CaixaBank Research, a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 61,5% de los hogares pertenecía a la clase media en 2023, cuatro décimas más que el año anterior.

La cuestión es que esta clasificación se basa fundamentalmente en los ingresos disponibles y no refleja directamente la evolución del poder adquisitivo, el precio de los activos o el coste de determinados servicios. De ahí que pueda existir una diferencia entre la clase media estadística y la realidad cotidiana de los hogares.

La vivienda constituye uno de los principales ejemplos. Según los datos citados del Banco de España, adquirir una vivienda media exige actualmente cerca de ocho años de ingresos íntegros, frente a los 6,64 años de hace una década y los 2,99 años registrados en 1987.

La brecha es todavía mayor entre los jóvenes. La tasa de propiedad entre los 16 y los 29 años cayó del 58% en 2007 al 30,6% en 2025, mientras que entre los 30 y 44 años pasó del 74,3% al 53,1%.

El encarecimiento también afecta al automóvil. El precio medio de un coche nuevo en España alcanzó los 43.477 euros a comienzos del tercer trimestre, una cifra que dificulta el acceso a un vehículo nuevo para muchas familias. A este escenario se suma una evolución salarial menos favorable. Los datos de la Agencia Tributaria correspondientes a 2024 sitúan el salario medio anual en 24.962 euros entre los asalariados, mientras que el 74,8% se encontraba en tramos de ingresos de hasta dos veces el SMI.

Así, el problema no reside únicamente en cuánto gana un hogar, sino en cuánto puede comprar con sus ingresos. Vivienda, automóvil, educación y sanidad se han convertido en partidas que pueden absorber una proporción creciente del presupuesto familiar. En actividades como la educación, la sanidad o los cuidados existen dificultades para aumentar la productividad al mismo ritmo que en otros sectores, lo que puede elevar sus costes relativos.

El envejecimiento demográfico puede reforzar esta tendencia al incrementar la demanda de médicos, enfermeros, profesores y cuidadores. Si el gasto público no acompaña esa evolución, el ajuste puede traducirse en más impuestos, listas de espera o un mayor recurso a servicios privados.

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