«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El número de nuevos convenios firmados ha caído un 7% en lo que va de año

La corrupción y las cesiones de Sánchez a sus socios ahuyentan la inversión extranjera en España

Diputados del PSOE aplauden a Pedro Sánchez en el Congreso. Europa Press

La onda expansiva del caos político en España alcanza ya a miles de kilómetros, hasta las sedes de grupos estadounidenses y asiáticos interesados en invertir en el pujante sector logístico. La anárquica situación política, con un nivel inédito de incertidumbre jurídica y regulatoria, está ralentizando decisiones de inversión relevantes.

España se había convertido en un imán para empresas que reorientan sus operaciones ante los nuevos equilibrios geoestratégicos. Su posición geográfica es un activo cada vez más valorado para acercar los centros logísticos a los puntos de venta y suministro, reduciendo riesgos como el bloqueo de rutas comerciales, un temor avivado recientemente por la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán.

A ese atractivo geográfico se suman factores como el precio cada vez más bajo de la energía o la sólida red de infraestructuras. En 2024, la demanda de espacio logístico en España creció un 18%, frente a una caída media del 11% en la UE. Sin embargo, operadores del sector advierten de una clara retracción del apetito inversor: “Hay quien pensaba invertir y aplaza la decisión, o quien pretendía invertir 100 y solo pone 20, por lo que pueda pasar”, explica un empresario del sector a Vozpopuli.

La imagen internacional de España se está viendo afectada por los continuos casos de corrupción y por la amenaza de nuevas trabas a la actividad empresarial. Un ejemplo señalado es el riesgo de que el Gobierno acabe imponiendo la reducción de la jornada laboral de forma unilateral, lo que podría suponer un incremento de costes superior al 10% en sectores intensivos en mano de obra, como el logístico.

Aunque la debilidad parlamentaria del PSOE había enfriado las posibilidades de aprobar la jornada de 37,5 horas, las patronales temen que Pedro Sánchez acceda a imponerla como moneda de cambio política. De momento, la tramitación ha quedado aplazada hasta septiembre, lo que sigue generando inquietud entre los empresarios.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, resumía esta semana la situación: “Sin credibilidad no hay confianza. Sin confianza no hay inversión. Sin inversión no hay crecimiento y sin crecimiento no hay futuro”. En el mismo sentido se pronunciaba Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña CEIM, quien hablaba de “incertidumbre en vena”.

El impacto sobre el sector logístico es especialmente sensible. Con más de 233.000 empresas, 1,13 millones de empleos y una contribución del 7% al PIB, el sector genera una facturación superior a 111.000 millones de euros, según la patronal UNO Logística. El auge del comercio electrónico ha disparado la actividad: de 538 millones de envíos en 2019 se ha pasado a 1.300 millones en 2024, equivalentes a 3,3 millones de entregas diarias.

La cautela de los inversores se refleja en otros datos económicos. El número de nuevos convenios firmados ha caído un 7% en lo que va de año. La inversión extranjera en España, según la asociación Multinacionales con España, cayó un 30% en el primer trimestre, hasta los 4.067 millones, frente a la media de 6.000 millones en los últimos cinco años. Aunque 2024 cerró con un buen dato histórico —38.292 millones, el segundo mejor registro de la serie—, la tendencia muestra ya una clara ralentización.

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