«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el desembolso de las familias alcanzó los 814.116 millones de euros

Los hogares se endeudan en 39.000 millones para mantener el nivel de consumo

Una persona en el exterior de una tienda de regalos. Eduardo Parra

El gasto de los hogares sigue siendo el motor de la economía en España. En 2024, el consumo final ascendió a 1,12 billones de euros, representando aproximadamente el 75% del Producto Interior Bruto (PIB), que cerró el año en 1,49 billones, según los datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE). De esta cifra, el desembolso de las familias alcanzó los 814.116 millones de euros, suponiendo un 54,3% de la riqueza generada en el país. Durante el primer trimestre del año, este porcentaje incluso llegó a rozar el 57%, detalla Vozpópuli.

Estas cifras reflejan el papel determinante del gasto privado en el crecimiento económico. La actividad financiera de las familias no sólo sostiene el mercado interno, sino que también marca la evolución de la economía, superando con creces la contribución del sector público. En comparación con 2023, el consumo total experimentó un repunte del 6,1%, mientras que el gasto familiar creció un 7,07%, un incremento notablemente superior a la inflación anual, que cerró en un 2,8%.

El apetito por el gasto también se traduce en un mayor recurso al crédito. Durante 2024, las entidades financieras concedieron préstamos al consumo por valor de 38.643 millones de euros, lo que representa un incremento del 19,6% respecto al año anterior. Este crecimiento es casi siete veces mayor que el ritmo de aumento de los precios, reflejando la confianza de los consumidores en la estabilidad económica, pero también una mayor dependencia del endeudamiento para sostener el nivel de vida.

Según el Banco de España, esta tendencia confirma que, aunque el consumo es un factor clave en el bienestar económico de los hogares, muchos recurren a préstamos personales para financiar su estilo de vida. Las familias ajustan sus gastos cada año, no sólo con ingresos y ahorros, sino también con financiación externa.

El mayor porcentaje del presupuesto familiar se destina a vivienda, suministros y energía, representando el 22% del total del gasto. En segundo lugar, el ocio y la restauración absorben cerca del 16%, mientras que alimentación y bebidas no alcohólicas suponen un 13%. El transporte ocupa el cuarto puesto con un 11% del consumo, seguido de los sectores del entretenimiento, cultura y seguros financieros, cada uno con un 7%. A pesar del protagonismo de los créditos al consumo en la adquisición de bienes duraderos, el mobiliario y equipamiento del hogar apenas representan el 4% del gasto total.

Para encontrar un nivel de financiación similar al de 2024 hay que remontarse a 2008, cuando se desató la crisis financiera global. En aquel año, el volumen de nuevos créditos al consumo alcanzó los 41.960 millones de euros, con tipos de interés medios del 10,89%. En contraste, en 2024 la tasa media se situó en el 8,5%, reflejando el impacto de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que aplicó cuatro reducciones consecutivas en los tipos de interés, pasando del 4,5% en mayo al 3,15% al cierre del ejercicio.

Actualmente, el tipo medio de estos préstamos ha descendido al 7,94%, tras iniciar el año en el 9,04%. La tendencia bajista podría prolongarse en 2025, tras la nueva rebaja de tipos anunciada por el BCE en febrero, situándolos en el 2,90%. Desde el organismo europeo han indicado que la política de estímulo monetario continuará en sus próximas reuniones.

A excepción del período de crisis entre 2011 y 2015, las familias españolas han mantenido un hábito constante de recurrir al crédito para financiar su consumo. En la última década, el volumen de préstamos personales concedidos anualmente ha rondado los 32.000 millones de euros, con tipos de interés nunca inferiores al 7,3%.

A diferencia de las hipotecas, los créditos al consumo tienen tasas más elevadas debido a la falta de un activo tangible como garantía de pago. En este contexto, las familias acumulan una deuda total en préstamos personales de 182.095 millones de euros, un aumento de 3.405 millones respecto a diciembre de 2023, lo que representa un crecimiento del 1,9%.

De este endeudamiento, más de 105.000 millones corresponden a créditos con plazos de amortización superiores a cinco años, mientras que alrededor del 21% del total se devolverá en menos de doce meses.

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