El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha señalado que el sector de la vivienda es un «mercado fallido», argumentado así la intervención del Estado. Durante su intervención en la reunión interparlamentaria de los grupos socialistas, el jefe del Ejecutivo ha defendido que la intervención ya se hizo con la energía, con la conocida como «solución ibérica» para intervenir los precios del mercado mayorista de la electricidad.
Sánchez ha afirmado que «es evidente que Europa se enfrenta a una crisis sin precedentes» en lo que a vivienda se refiere, y para solucionarla se requiere de una «política valiente» y que «no se ponga de perfil», como considera que hicieron «los neoliberales con la Ley del Suelo». En este sentido, ha incidido en que es importante que no se repitan «los errores del pasado» y dejar el mercado inmobiliario «en manos de la especulación», por lo que ha insistido en apostar por la intervención del Estado.
Aunque ha ensalzado varias de las medidas del Gobierno en materia de vivienda, como la constitución de la primera empresa estatal con más de 30.000 inmuebles de la Sareb, multiplicar por cuatro el presupuesto en esta materia o destinar 144.000 viviendas a alquiler social; Sánchez ha admitido que «queda mucho por hacer». No obstante, añade que no va a permitir «que estas dificultades sean excusas para no hacer nada o para dejar todo en manos del sector privado».