«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Entrevista al secretario general del sindicato Solidaridad

Jordi de la Fuente: «El Gobierno de Sánchez y sus satélites sindicales han convertido la vida de los trabajadores españoles en un infierno»

Jordi de la Fuente. LA GACETA

Llega el Primero de Mayo, y los trabajadores españoles pocas veces han estado en una situación tan precaria como la que viven hoy. Sin seguridad laboral, con salarios depauperados por el descontrol de la inflación, y con un mercado de trabajo completamente alterado por la avalancha migratoria.

Hoy, LA GACETA analiza la actual situación de los trabajadores y de las familias españolas con el secretario general del sindicato Solidaridad, Jordi de la Fuente.

¿Cuál es hoy la situación de los trabajadores españoles?

Para ir al grano y a lo bruto: desde 2017, la media del alquiler de una vivienda ha subido un 90% (en Madrid, tocando el 120%); comprarse una techo para vivir bajo él, un 30% más caro; llenar el carro en el supermercado, casi un 40% más, subiendo la fruta un 50% y la carne un 35% (y eso, con competencia desleal ya cabalgando); el salario medio real, el que nos queda después de pagar la salvajada de impuestos, ha bajado en diez años un 0,2%, mientras como vemos, todo lo demás se ha disparado.

Con todo esto encima de la mesa, Pedro Sánchez y sus satélites ministeriales o sindicales dicen que tenemos unos excelentes datos macroeconómicos, pero basta salir a la calle y meter gasoil, o pedir un café, o abrir correos con las cuotas de autónomos, o mirar tu cuenta a final de mes…, para saber que la vida real, la de las familias trabajadoras, ha empeorado terriblemente en estas dos legislaturas del PSOE y de Podemos o Sumar en el poder. Si a esto le sumamos que han abierto las fronteras a la inmigración masiva, transformando nuestros barrios en proyectos de gueto o directamente en zonas no-go, reafirmamos con más rotundidad: han convertido la vida de los trabajadores españoles en un infierno.

Hay un fenómeno creciente: el de los españoles que tienen trabajo pero no pueden ganarse la vida. ¿Cuáles son las nuevas formas de supervivencia para esas familias?

Los datos oficiales son terribles: más de un 12% de los hogares españoles se encuentran en pobreza laboral. Eso significa que, aún teniendo trabajo, no llegan a  fin de mes. Estas familias tienen que hacer de todo para sobrevivir: que los abuelos los ayuden, alquilar habitaciones a extraños, o directamente vivir todos en una habitación —sí, esto ya pasa entre españoles, no es exclusivo de la inmigración que nos venden en los medios de desinformación de la izquierda—. Otras tienen más “suerte” y empalman un trabajo con otro. De hecho, tenemos otro nuevo récord del que sacan pecho desde la izquierda de la pobreza y la derecha del excel: 632.000 trabajadores que tienen dos o más empleos. Pero no lo hacen por aumentar su capacidad de ahorro, ni porque son grandes emprendedores, lo hacen porque su situación económica es mala. Sentencio que el 60% de los contratos que se firmaron fueron fijos-discontinuos o parciales indica perfectamente hacia dónde nos llevan, y es al troceo de los trabajos, a la multi-precariedad, al empobrecimiento sistemático de la clase trabajadora española.

El desmesurado precio de la vivienda y la altísima inflación de los productos básicos de la alimentación hacen casi imposible para miles de familias poder subsistir sin alguna forma de ayuda…

Ya hemos hablado del drama del aumento del coste de la vida. A ninguna familia española con dificultades se le escapa que la burocracia es un laberinto que les aleja del acceso a una ayuda social y que, encima, son los últimos en la cola. De hecho, lo acaban de ver ante sus ojos: cientos de miles de regularizaciones masivas, haciendo cola, sin cita previa, pasando por delante de todos aquellos españoles que esperan cualquier trámite, incluido los necesarios para subsistir. Para recibir las ayudas sociales más elevadas, incluido el Ingreso Mínimo Vital, un inmigrante debe estar residiendo en suelo español de forma legal. ¿Y cuál es la puerta de entrada a la legalización de la situación de un ilegal? Efectivamente, primero el empadronamiento y luego la regularización, a la que estamos asistiendo masivamente. Si hacemos caso a los datos oficiales, y el 10% de los ingresos de la Seguridad Social provienen de inmigrantes, ¿cómo nos salen los números, si el 44% de inmigrantes en edad de trabajar no están afiliados? ¿No será que, en realidad, además de los que vienen, que en su mayoría deberían ser población activa, las reagrupaciones familiares están a la orden del día y el resto de contribuyentes estamos pagando a los hijos y a los mayores de estos extranjeros, además de los servicios públicos de todos ellos? Somos los nietos de los que levantaron esta nación de las ruinas de una guerra brutal… y ahora somos los últimos en acceder a la asistencia de un sistema que abuelos, padres e hijos hemos sufragado con nuestro esfuerzo.

Háblenos de los jóvenes, ¿cómo es la situación laboral y profesional para ellos, en general?

La generación más preparada de la Historia en España es también la que vive peor que sus padres, algunos incluso que sus abuelos. Padres y abuelos que, en muchos casos, ni tienen titulación académica superior, ni tantísimos que ni siquiera terminaron sus estudios básicos, para ponerse a trabajar cuando la situación familiar lo requería. Generaciones que con sus manos han trabajado (con contrato fijo la mayoría), ahorrado, construido familias, adquirido viviendas, emprendido negocios. Hoy todo esto se antoja un sueño inaccesible para los jóvenes: más del 30% van saltando entre contratos temporales, los mismos que pueden comprar un piso (con el aval de su familia, claro está), un 53% no puede ahorrar nada o menos de una décima parte de lo que cobra, ¡y eso viviendo en casa de sus padres! Con este panorama, ¿quién puede emanciparse, construir un hogar, luego formar una familia? El bipartidismo y el sindicalismo vendido, que tienen la sartén por el mango de estos asuntos, los están condenando al exilio, para cubrir aquellos puestos de trabajo que dicen esos mismos, que los inmigrantes cubren en España “porque los españoles no los queremos hacer”. ¡Aquí su gran mentira! Los jóvenes españoles quieren volar, y además de enjaularlos, se empeñan en cortarles las alas, alejarles el pienso y después venderles pastillas para sus problemas de salud mental. ¡Enfermedades mentales provocadas por el panorama que nos están dejando el PSOE, el PP y sus aliados! ¡Ellos son los culpables! Y los jóvenes lo tendrán en cuenta, vaya que si lo tendrán.

¿La regularización de al menos un millón y medio de inmigrantes ilegales supone otra amenaza para los trabajadores españoles? ¿O es en realidad una amenaza para el conjunto de los españoles, por el colapso que va a provocar en los servicios públicos?

Es la sentencia del Estado del Bienestar, tal y como lo conocíamos. Nuestras infraestructuras, hace décadas, se pensaban y construían para atender un aumento poblacional determinado; luego, para atender lo inmediato; hoy, es imposible absorber a cientos de miles de personas de golpe a este sistema, sin que colapse completamente. Lo mismo ha ocurrido con el mercado de la vivienda con una demanda creciente y una oferta que se restringe, además de otros factores como el control de precios sin construir más casas, la protección del okupa (el 60% de ellos en Cataluña es extranjero, creo que es indicativo) o regalar las condiciones a los fondos de inversión extranjeros que copan edificios enteros para fines especulativos.

Hasta los gurús del oficialismo progre ya admiten que el salario real va a bajar todavía más, al entrar cientos de miles de personas convertidas en mano de obra barata para cubrir puestos de trabajo poco cualificado -porque no, no vienen “ingenieros”, y muchos “médicos” son de titulación infumable-. A la competencia desleal que sufre nuestro sector primario que suponen los tratados internacionales que firma alegremente el Gobierno y los eurodiputados del PP y del PSOE, como Mercosur o los que tenemos con Marruecos o Australia, le sumamos al competencia desleal hacia el trabajador autóctono que suponen estas masas de personas que vienen por el efecto llamada, a las que la casta progre-woke y la casta excel-liberalia quieren convertir en nuevos esclavos, para acabar esclavizando luego a toda la fuerza productiva española, formada o no.

Los sindicatos mayoritarios de izquierda siguen tratando de monopolizar el 1 de Mayo, pero en realidad ellos tb son parte del problema…, ¿en qué medida lo son?

Se calcula unos 280 millones de euros entre 2020 y 2024 de subvenciones entre UGT y CCOO. 32 millones prometidos en 2025 a estos dos por parte del Gobierno, sin contar subvenciones de otras administraciones o ingresos indirectos a través de sus múltiples entidades, convertidas en tentáculos o más bien, sanguijuelas. Creo que con la que está cayendo, las cifras de paro, los convenios a la baja, los ERE y ERTE que dejan tiradas a miles de familias y que se multiplican a lo largo y ancho del país (y por los que cobran), son argumentos más que sólidos para señalarlos como parte del problema.

Han dejado de ser incluso sindicatos “de clase”. Hoy son entramados empresariales cuyo principal cliente es la Administración, agencias de colocación y de subvención y el seguidismo de la agenda política del Gobierno de Sánchez, haciéndole de escudo y paralizando todo conato de movilización social contundente. ¡Si supiera la gente cuántas protestas y movilizaciones de trabajadores tratamos de empujar, pero UGT y CCOO corren a apagar el fuego! Pero esto se va terminando y el hambre será más fuerte que las promesas, y ahí estará Solidaridad para defender hasta el último de los trabajadores de España.

¿Cómo ha crecido el sindicato Solidaridad en los últimos años?

Hemos penetrado en sectores que antes no habíamos conseguido, como el de sanidad, informática y otros industriales de alto valor añadido, a los que se añadimos los consolidados como seguridad, transporte, logística u hostelería. A esto le sumamos un incremento neto de nuestros afiliados, especialmente derivado por la incansable actividad de nuestros equipos de acción sindical —liderados por Ismael Tejero, el mítico «obrero del pladur» del vídeo—, la atención de nuestros servicios jurídicos y el incremento exponencial de acciones a pie de calle. Más de 50 acciones en un año, desde que asumí la secretaría general de este sindicato, en las que hemos protestado junto a los vecinos por una mayor seguridad; contra las funestas y saca-cuartos Zonas de Bajas Emisiones en Madrid, Soria, Segovia, Albacete (en la que nuestra presión ha obligado al PP a dar marcha atrás), Málaga o Barcelona; por una vivienda alternativa ante el desahucio de familias españolas en situación desesperada; movilizaciones contra los centros de menas y contra narcosalas en barrios humildes; manifestaciones con los colectivos de sanidad, seguridad, hostelería; contra Mercosur y con los trabajadores del sector primario español; presentaciones del sindicato por la geografía nacional y consolidación de nuevos equipos de acción provinciales. Estamos en condiciones de decir que el sindicato Solidaridad va a convertirse en la peor pesadilla de los sindicatos del sistema, y en la alternativa social, patriótica y 100% libre que los trabajadores de España anhelan.

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