'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
ENTREVISTA A LA SENADORA COLOMBIANA MARÍA FERNANDA CABAL
ENTREVISTA A LA SENADORA COLOMBIANA MARÍA FERNANDA CABAL

Cabal: ‘Petro tiene la enfermedad mental del izquierdópata revolucionario, su realidad es la mentira’

18 de mayo de 2022

▪️«Al presidente Uribe le faltó ser un poco no sé si vanidoso y haberle contado al país y al mundo todo lo que había hecho por Colombia»
▪️«El Gobierno [de Duque], que fue elegido gracias al legado del presidente Uribe, hizo todo lo posible para acabar con el Centro Democrático»
▪️«La Internacional Progresista que cobija al candidato Gustavo Petro es un paraguas gigantesco de corrupción y narcotráfico».
▪️«Si cae Colombia cae América Latina. Tristemente, parece que los Estados Unidos no se percatan de la ubicación geoestratégica de Colombia»
▪️«Un presidente no tiene porque saber de todo, pero sí tiene la obligación de escoger a los mejores, que son los que te resuelven la vida»
▪️«Gracias [a la Fundación Disenso y a Vox] por liderar el contraforo de Sao Paulo. Ustedes nos dan un peso, un norte y una bandera y todos vamos a girar alrededor»


A pocos días de las elecciones presidenciales en Colombia, tener la oportunidad de entrevistar a María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrático, es un raro privilegio. Cabal es algo más que la sucesora política de Álvaro Uribe… es la heredera del uribismo, aquel gran movimiento de lucha contra el socialismo y la violencia comunista que permeó a tantas naciones iberoamericanas y que incluso alcanzo a España. Pero Cabal tiene algo que la hace única: mira de frente al enemigo cada día, no le tiene miedo a nada y, además, reconoce los errores cometidos, que es el mejor método para no repetirlos. No será en estas elecciones que se dirimen entre el candidato del Foro de Sao Paulo, Gustavo Petro y el moderado Fico Gutiérrez, pero recuerden dónde leyeron —aquí— por primera vez, la palabra que en un futuro definirá un nuevo movimiento para Colombia: el cabalismo

Senadora, estamos ya cerca de las elecciones presidenciales en Colombia. Desde hace 60 años, y a ver si nos puede explicar esto, la izquierda terrorista ha causado cerca de nueve millones de víctimas de la violencia en todas sus formas. ¿Cómo es posible que en Colombia haya quién todavía pueda pensar en votar a la izquierda que busca el olvido de sus crímenes?

Porque hay una tendencia a escoger impresentables, a personas con deudas con toda una sociedad; y también hay Estados que prefirieron ceder la justicia en nombre de una paz ficticia […] 

Esto no es un fenómeno sólo de Colombia, sino de buena parte de Latinoamérica, y ya coronó otros escenarios como España y los Estados Unidos con la creación de narrativas nuevas que distorsionan los hechos. Por eso yo he dicho que hay una disputa entre Memoria e Historia. La Historia es comprobable; la Memoria, no. El ser humano es dado a crear mitos y leyendas, que son los favoritos de la izquierda. La izquierda no tiene nada que vender sino muerte y miseria, desplazamiento y destrucción; pero cooptan la mente de las personas ingenuas, de los incautos y de los imbéciles. A esos a los que Olavo de Carvalho llamaba el imbécil colectivo… y el imbécil vota.

En Colombia crearon Marquetalia como mito fundacional de las guerrillas poniendo al Estado y al Ejército como los grandes genocidas de los campesinos. Nunca nos contaron la verdad de cómo la Internacional comunista ordena la internacionalización de la revolución y empezamos a recibid cédulas y gente entrenada en Moscú en los años 20. Cómo luego recibimos de España tantos curas marxistas que vinieron a sembrar la Teología de la Liberación en América y que hoy siguen haciendo daño.

Si no conoces la Historia y si no tiene la capacidad de contrastarla con los mitos, siempre va a prevalecer el mito, que es lo fácil y lo propagandístico. Por eso convirtieron, por ejemplo, al Che Guevara en un héroe romántico y revolucionario que debería tener la denominación de asesino en serie.

Hoy, por la desconstrucción de la Historia, por la fragilidad de la mente y por apelar al odio, que es el veneno perfecto para alimentar generaciones que no tienen ni idea de que hoy vivimos mejor que ayer,  estamos inmersos en la posibilidad de que sea presidente un candidato [Gustavo Petro] que perteneció a uno de los grupos más macabros de la historia de la violencia en Colombia.

Usted es un político que va de frente. Y se lo agradezco. Vamos de frente. El liderazgo de Álvaro Uribe no sólo arrinconó al terrorismo marxista sino que traspasó fronteras, fue un auténtico liderazgo en las Américas y llegó hasta España. ¿Qué se ha hecho mal para que su partido, el Centro Democrático, esté en horas bajas?

—Varias cosas se hicieron mal y las hemos hablado con el presidente Uribe. Pocos presidentes han salido como él de su mandato con un 80 por ciento de su popularidad. De alguna manera, eso le hizo perder el norte y Uribe descuidó toda la parte documental de cuál había sido la Colombia que recibió. Una Colombia con 30.000 muertos al año, que es la cifra más alta en la historia de la violencia colombiana. Uribe descuidó contar cómo logra reducir los indicadores de la violencia, cómo somete a los paramilitares, cómo copa territorios inhóspitos bajo control de grupos ilegales y cómo logra reducir los cultivos de coca casi a la cuarta parte.

Al presidente Uribe le faltó ser un poco no sé si vanidoso o mejor quizá responsable con las futuras generaciones. Debió haberle contado al país y al mundo lo que había hecho y no desdeñar tantas propuestas. Recuerdo cómo una vez el presidente del Discovery Channel quiso hacer una historia sobre él y Uribe simplemente se negó. Todo eso que no dejas que se cuente, luego lo cuenta otro y lo cuenta mal. Cada éxito que se logra hay que contárselo a un país en el que la propaganda de izquierda es la que campea.

Hay una estrategia que se llama inversión revolucionaria y esa es la que nos han aplicado los asesinos de la guerrilla; esos que tienen la capacidad de torcer la realidad y logran que los militares acaben inculpados y los victimarios, de víctimas. Eso mismo es lo que han hecho en Guatemala y en Perú.

El segundo error es que este Gobierno [de Duque], que fue elegido gracias al legado del presidente Uribe y que contó con los votos de los que hicimos una campaña extraordinaria, hizo todo lo posible para acabar con el Centro Democrático. ¿Cómo es posible que hayamos pasado de 32 representantes a la Cámara a 16 y de 19 senadores a 13? Eso sólo se explica porque gobernaron de espaldas al partido. Nuestra gente terminó triste y con desesperanza y muchos renunciaron. Por eso, ahora, el reto que nos ponemos es el de que vuelvan a creer.

«El izquierdópata no tiene límites morales y no le importa aliarse con el que asesinó a su madre si a él le beneficia»

—Durante los dos últimos años hemos perdido para la causa de la libertad a Bolivia, Perú, Honduras, Chile, en buena parte los Estados Unidos… ¿Qué significaría para Iberoamérica que las fuerzas del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla se hicieran con Colombia?

—Sería una catástrofe. Tenemos que pensar que toda esa estrategia del Foro de Sao Paulo estaba perfectamente entretejida tras la caída del Muro del Berlín. Pensábamos que la amenaza de la doctrina colectivista comunista había cesado para superar estos dramas, y resulta que Castro y Lula da Silva encuentran en Hugo Chávez y en el dinero ingente de la economía venezolana, el motor perfecto. Lo han hecho tan macabramente bien que lo han terminado conquistando todo con la propaganda, cooptando a los peores líderes, apelando a la superioridad moral del sinvergüenza, porque son sinvergüenzas, y apelando la debilidad moral de los Estados que cada vez que regalan impunidad se autodestruyen.

Vimos cómo el Foro de Sao Paulo empezó a adoctrinar en toda Iberoamérica y luego creó el Grupo de Puebla, un grupo de convictos, presidentes y expresidentes delincuentes, algunos condenados, otros no como Cristina Kirchner o Dilma Rousseff. Y por encima de todo el gran paraguas de la Internacional Progresista en la que está el candidato Gustavo Petro. Un paraguas gigantesco de corrupción y narcotráfico. Hoy, el gran triunfador en una América Latina que ha ido paulatinamente perdiendo su libertad, es el narcotráfico por cuenta de organizaciones como la Internacional Progresista.

Le cuento lo que se dice del candidato de la izquierda Gustavo Petro en el diario El País, que es como la biblia internacional de la progresía española. Lo llaman socialdemócrata, moderado, progresista… ¿Lo reconoce en esos adjetivos?  ¿Quién es Gustavo Petro y por qué es tan peligroso?

—Gustavo Petro tiene las perfectas características del izquierdópata revolucionario, que es una enfermedad mental donde los rasgos de los mandatarios son idénticos entre sí: son megalómanos y mitómanos. Su realidad es la mentira y la vende constantemente. Yo me siento en el Senado frente a Petro y me impresiona cómo se cree sus propias mentiras. Todo el tiempo creando realidades paralelas que consumen sus seguidores incautos, hipnotizados y los que forman parte del imbécil colectivo.

Esos rasgos del izquierdópata los vuelven peligrosos cuando llegan al poder. Son desleales. No son confiables. Dicen que tienen la receta para cambiar y la gente cree que el cambio, por ser cambio, es bueno. ¡Un suicidio también es cambio y te moriste!

Lo grave de Petro es que plantea un cambio cuando en su vida jamás ha generado  un empleo o ha vendido un chicle en una tienda. Petro no tiene ni idea de Economía y la estudió con notas mediocres en la Universidad Externa de Colombia.

¿Cuál ha sido la trayectoria de Petro? Pertenecer a un grupo bárbaro que a sangre y fuego quemó vivos a magistrados del Palacio de Justicia. Que metía a sus secuestrados en unas jaulas bajo tierra que titulaban cárceles del pueblo para justificar su propia barbarie. Hay historias espantosas de secuestrados que cuando eran liberados por las fuerzas de seguridad, prácticamente su piel se deshacía por los hongos y la humedad. Ya nadie se acuerda del asesinato de un sindicalista negro muy importante y que no comulgaba con la izquierda. El M19 de Petro le tendió una trampa con una mujer y lo dejaron tirado en la calle en calzoncillos. Se llamaba José Raquel Mercado y ya nadie lo recuerda. ¿Qué le pasa a la sociedad que termina regalando el país para que no la maten más? No. Uno no regala su país a una persona con esos rasgos.

A mí no me extraña nada del periódico El País. Tengo muchos reparos con lo que escriben. […] Es parte como de ese juego hipócrita del primer mundo. Pero es un juego costoso. Fueron iguales de cómplices con Chávez.

Se ha cumplido un año del comienzo de las protestas violentas en Colombia y está más que demostrado que aquella barbarie que causó decenas de muertos no solo participaron colombianos indignados con las desigualdades, sino infiltrados del ELN, disidentes de las Farc y hasta bandas del crimen organizado. ¿Eso es lo que le espera a Colombia si la izquierda no gana las elecciones?

—Es probable. Pero se te olvidó alguien: los rusos. Los servicios de Inteligencia policiales ya desvelaron, y ha salido publicado en varios medios, los videos de un hombre ruso que grababa las protestas para mandarlas a los financiadores. También se revelaron las transferencias bancarias desde un banco de Rusia a distintas cuentas. Esto no es ninguna locura ni una teoría de la conspiración. Rusia lleva muchos años en Venezuela y hay rusos en Colombia, como los hay de Hezbolá y de Irán desde hace mucho tiempo. Yo, con franqueza, me sorprendo de cómo no estamos peor.

La izquierda amenaza con que si pierde será por fraude. Aténganse a las consecuencias, porque va a venir el estallido social que es la nueva forma de nombrar una toma guerrillera financiada por el narcotráfico que recluta muchachos, desempleados, inmigrantes venezolanos adoctrinados por el ELN y por las disidencias del Farc, que para mí son Farc, porque nunca en la historia de las Farc se dividieron y ahora resulta que hay disidencias. Yo no les creo.

Habrá que enfrentarlos, porque no vamos a entregar un país a una toma guerrillera que dejó más pobres que la pandemia y la cuarentena.

—Se le está poniendo cara de presidenta, que diría Santiago Abascal. Dígame, senadora, ¿Teme que buena parte de los colombianos, hastiados de los errores del Gobierno de Duque, se queden en casa y puedan permitir el asalto de Petro, o la Colombia silenciosa y silenciada reaccionará?

—Que buena pregunta… [Cabal piensa y repite despacio: «La Colombia silenciada por los medios»]. Yo apelo a la conciencia de ese colombiano que ha sufrido los horrores de las guerrillas, Seguramente sufrieron también horrores de los paramilitares […] Apelo a que ese voto silencioso salga. Apelo al rechazo a que un guerrillero nos dé cátedras de paz ni de nada. La izquierda ha demostrado que tiene una capacidad de aliarse con los peores criminales y los peores enemigos. Esa es la perfecta definición de la conducta del izquierdópata que no tiene límites morales y al que no le importa aliarse con el que asesinó a su madre si a él le beneficia.

Esa es la superioridad moral de la izquierda que es absolutamente diabólica. Yo sí creo que todavía hay un margen de entre un ocho y un doce por ciento de voto indeciso. Esos son los que nos van a dar el triunfo. A esos es a los que hay que convencer de que es verdad que hay mil problemas en Colombia, monopolios, un país cartelizado… Todo eso, sí. Pero la libertad no se puede perder porque sin libertad no hay vida.

-Usted ha alertado esta semana sobre los dictadores socialistas que que llegan al poder por la vía democrática y después se perpetúan. «Petro simpatiza ideológicamente con ellos», dijo. ¿Deben temer los colombianos un proceso similar al de Venezuela?

—Si cae Colombia, cae América Latina. Tristemente, vemos que parece que los Estados Unidos no se percatan de la ubicación geoestratégica de Colombia. No se percatan de que tenemos dos océanos y una ruta que conecta con Centroamérica. En términos de estrategia, [si cae Colombia] la izquierda puede trasladar una guerra a ese patio trasero de los Estados Unidos. Tenemos que apelar a que a una situación absolutamente crítica y peligrosa. 300.000 hectáreas de coca, más la plata de Rusia, Hezbolá… Es un país que puede terminar completamente subvertido y entonces veremos a los guerrilleros patrullando de la mano de un presidente como Petro que los va legitimar. Donde habrá negociaciones con el ELN mucho más audaces que las del pacto de la Habana.

-Ya ha mostrado su apoyo a Fico Gutiérrez. ¿Por qué debe ser el exalcalde de Medellín el próximo presidente de Colombia?

—Bueno, en el abanico que tenemos es la persona que puede ser el triunfador. Fico tiene la virtud de que es un hombre sencillo, y las personas sencillas rompen las barreras de acceso y bajan las prevenciones. Ojalá haga lo que no hizo este presidente [Duque]: tener el mejor Gabinete con la mejor gente. Porque un presidente no tiene porque saber de todo, pero sí tiene la obligación de escoger a los mejores, que son los que te resuelven la vida. Ojalá lo haga con mucho sentido común y no permita que llegue mucho indeseable.

—Usted es firmante de la Carta de Madrid de la Fundación Disenso desde su comienzo. Es lógico pensar que usted será una de las principales ponentes del Foro Madrid, de la unión de las fuerzas de reacción contra el avance del socialismo y contra el Foro de Sao Paulo, esa internacional de la miseria, que nos saca 30 años de organización y activismo. ¿Será el Foro Madrid impulsado por la Fundación Disenso y VOX será la recuperación del tiempo perdido?

—Yo llevo años conociendo la guerra por dentro. Conociendo el disfraz revolucionario. Años donde hubo varios intentos de hacer el contraforo de Sao Paulo. Yo fui la primera que organizó un foro anticomunista en Colombia hace mucho tiempo y le cuento que casi no me lo dejan hacer y terminé obligada a  cambiarle el nombre porque a veces la derecha es tan estúpida que no entiende que el lenguaje se usa para la guerra. No entiende que hay que enfrentar las cosas por su nombre. El asesino es un asesino. No lo tiña, no lo dibuje y mucho menos lo exalte. Al que asesinaron no lo van a revivir.

Han sido muchos años con un profesor fascinante como Alberto Mansueti intentado crear el contraforo de Sao Paulo, pero no pudimos. Nunca pudimos los latinoamericanos tener el nicho siendo nosotros las víctimas. Sólo hasta que salieron ustedes y dijeron «bueno, el fenómeno ya se movió a otras fronteras». Sólo hasta que hasta que ustedes tuvieron que enfrentar en España a la imbecilidad colectiva al extremo, la tribalización de la sociedad, esas mujeres locas que quieren odiar a los hombres… Oiga, ódieles ustedes, pero no me hagan humos absurdos cuando la mayoría de las mujeres lo que quieren es tener un compañero en su vida y viceversa; o cuando el amor a los hijos es un amor incondicional y se promociona el aborto.

Toda este perversión es parte de esa propaganda macabra. Mire, por ejemplo: hace unos días la Corte Constitucional, la que no permite que se fumiguen los cultivos de coca porque hay que preguntarle su opinión a las comunidades controladas por el Cártel de Sinaloa, prohibió la pesca deportiva. O sea, que todos esos pueblos que viven de la pesca tendrán que dedicarse a la coca. Todo es retorcido. Hoy dicen que un pez es un ser sintiente y un bebé de 24 semanas puede ser asesinado. Ah, que esa no es la palabra. Se llama interrupción voluntaria del embarazo porque todo hay que matizarlo dentro de la perversidad… Hoy es el mundo al revés.

Gracias a ustedes por liderar este objetivo [del Foro Madrid]. Ustedes nos dan un peso, un norte y una bandera y todos vamos a girar alrededor. Me parece fundamental. Ustedes han demostrado el valor civil de defender la nación y la bandera de España.

—Una pregunta más. He dicho que se le está poniendo cara de presidente de Colombia. ¿Se va a rendir?

—No. Porque la vida es una y la vida es corta. No digo que no haya que tener miedo. Es mejor no sentir miedo. Uno debe caminar por lo que te produce pasión. A mí me produce pasión transformar un país para que la gente viva mejor. No vender fantasías revolucionarias ni superioridad moral. Voy a insistir y voy a persistir. Voy a ser la primera mujer presidente de Colombia. Lo vamos a lograr de verdad. Conozco el país mucho más a fondo que lo que mucha gente cree. Lo demostré durante la precandidatura presidencial y me encanta debatir con la izquierda. Me encanta descubrir a los mamertos en su infinidad de mentiras.

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