Eva Sara Landau: ‘Trump está con el bien, su poder facilita a nuestros pueblos luchar contra el mal’

Entrevista

Eva Sara Landau, boliviana, analista conservadora, exiliada política por la dictadura de Evo Morales y asesora para temas hispanos en Dark Horse Political.

—Pregunta: ¿Qué está pasando en Iberoamérica?

—Respuesta: Lo que pasa es lamentable. Cuando pensábamos que la organización criminal llamada Foro de Sao Paulo, el Socialismo del Siglo XXI, se desintegraba, vemos ahora cómo poderes económicos y políticos le han dado oxígeno para volver a atacar, con su nuevo nombre: el Grupo de Puebla.

—Poderes económicos… ¿cuáles?

—Como ejemplo, George Soros y los criminales globalistas. La izquierda, una minoría con recursos ilimitados, y con gran poder de destrucción.

—¿Qué pinta Soros en esto apoyando a Maduro y compañía?

—Soros tiene un gran interés en los recursos naturales de ciertos países y desestabilizarlos es su afán. Claramente hemos visto lo que ha hecho con Argentina, donde su único interés es el litio, lo mismo con Bolivia. Toda esta Plandemia sirve para terminar de liquidar nuestros países e imponer a fuerza la agenda perversa que tienen en mente, y que ponen en practica de manera más rápida allá donde la población es vulnerable, no solo por la pobreza, sino también por la ignorancia.

—¿Qué países dominan Soros y sus compinches… Cuba, Nicaragua, Venezuela ahora otra vez Bolivia…?

—Claramente Argentina. Es el país que corre más peligro ahora mismo. El mejor ejemplo es el de que cuando se iba a dar una conferencia para terminar con la cuarentena, bastó una llamada de quince minutos de Soros al presidente Fernández para que este cambiara de opinión y dejara la cuarentena por tiempo indefinido. Esto fue denunciado por autoridades opositoras argentinas. La asociación de Gates y Soros es evidente, destruir el país, y apoderarse del Litio, materia prima para las baterías, con los que nos convertirán en esclavos, trabajando desde casa, a través de computadoras… Argentina esta en pleno proceso de ‘Exprópiese’, tal cual Hugo Chávez lo hizo.

—¿Qué sacan del resto de países nombrados?

—De Bolivia, litio y cocaína. De Cuba, ideología a través de recursos humanos como los médicos. De Venezuela, control con el petróleo, no sé si les queda oro. Lo que ellos buscan es territorio, a la fuerza. Esto es una guerra y el territorio es su afán. Unos ponen plata, otros capital humano… Es una organización bien estructurada. El narcotráfico paga no solo gobernantes y militares, sino también terroristas capaces de movilizarse por donde quieran.

—¿Colombia y Chile son objetivos?

—Claro que sí. En Colombia tienen aliados como las FARC. Han sido tan persistentes que lograron poner de presidente a Santos para que les abriera curules en el parlamento. ¿Cuándo se ha visto que terroristas, guerrilleros confesos, en lugar de estar presos sean autoridades? Este año hemos visto cómo la agenda Soros destruía Chile de manera simultánea en varias ciudades. Eso solo se consigue teniendo estructura, y mantener esa estructura requiere mucho dinero. La necesidad que despertó en Chile por cambiar la Constitución no es casualidad, esta agendado.

—¿Qué viene después?

—Lo que viene, lo que quisiéramos que venga, es, en lo personal, Justicia. Ver a esta minoría destructiva en una Corte, tratando de defenderse por sus crímenes. La reelección del presidente Trump podría conseguir que esta mafia quedase herida de muerte o por lo menos que no puedan levantarse en muchos años. Como analista debería ser objetiva, pero me da hasta temor expresar lo que me temo: que si no es así, vamos a la esclavitud total. Campos de concentración para los opositores, hambre, control… Soy hija y nieta de personas que vivieron en campos de concentración… El panorama es desolador.

—Y a todo esto, ¿qué pinta el virus?

—El virus ha sido la mejor herramienta que esta ‘minoría poderosa’ que antes mencionada ha usado para controlarnos y realizar experimentos sociales con nosotros. Lamentablemente les ha funcionado en muchos lugares. El miedo es capaz de paralizar comunidades completas. Han debilitado naciones para luego poder manejar a su antojo. Declaraciones de control de población las han pronunciado gente inteligente como Bill Gates y gente ignorante como Evo Morales. La agenda a seguir es la misma.

—¿Toda la esperanza la fía a la reelección de Donald Trump?

—Es una combinación entre el poder que tiene Trump para parar estas minorías poderosas y la convicción de los pueblos de ser libres. El poder de Trump hace más fácil a nuestros pueblos luchar contra el mal. Con restricciones y órdenes, el presidente Trump consigue lo que hemos visto que ha logrado Israel con los países árabes, o el bloqueo de países asiáticos a Corea del Norte. Ese es el poder que tiene la primera autoridad de los Estados Unidos, sea para el bien o para el mal. Trump está con el bien. Pero nosotros debemos estar convencidos de qué es lo que queremos y luchar por ello. ¿Queremos libertad o tiranía? ¿Queremos prosperidad o retroceso? ¿Queremos gobernantes o jefes?

—La sociedad civil y los partidos que aprecian la libertad en Iberoamérica no son capaces de vencer a ese social-comunismo?

—Bolivia fue un claro ejemplo de que se puede. En 2019, después de un megafraude, desde Santa Cruz de la Sierra se despertó a la gente y hubo países que sintieron que lo sucedido era ejemplar y digno de seguir. ¿Y qué paso? La plandemia, ese plan malvado que se sintió con fuerza y mucho dolor en países como el mío, Bolivia. Necesitamos líderes amantes de la libertad en puestos importantes como es la Presidencia de los Estados Unidos, no porque el presidente nos apoye directamente, porque eso no pasa, pero sí por la tendencia que esto significa. Cuando Washington pisa la cabeza de terroristas y narcos a nosotros se nos hace más fácil luchar contra los países que ellos manejan.

—¿El nombramiento de la juez Barrett en el Tribunal Supremo norteamericano supone una buena noticia para esa resistencia?

—¡Claro que sí!

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Una entrevista de Josep María Francàs para La Gaceta de la Iberosfera. Sígale en su canal de Telegram. @jmfrancas

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