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Rocío de Meer: ‘Si pudiese cambiar una única cosa en España, sería devolverle a la sociedad española la fe en sí misma’

ENTREVISTA A LA DIPUTADA NACIONAL DE VOX

Rocío de Meer, diputada nacional de VOX, cuenta en este encuentro con La Gaceta de la Iberosfera cómo fue su inicio en el mundo de la política junto al partido que lidera Santiago Abascal y explica que la aparición de su formación y su irrupción en el Congreso de los Diputados es «una oportunidad histórica para España» y, personalmente, una ocasión para, aún «en minoría», ser partícipe de la batalla cultural contra la corrección política y el globalismo.

  • ¿Cómo le sienta que en los medios de comunicación se utilice su pertenencia a una familia militar como un reproche?

Estoy orgullosa de mi familia militar, los medios van a utilizar lo que encuentren. Si utilizan a mi familia… ya me he acostumbrado a la crítica, al chaparrón, no te voy a decir que me gusta, pero no me importa lo que digan de mí.

  • Fue presidente del club de debate de la Complutense, ¿cuándo empezó a pensar que iba a dedicarse a la política?

Nunca pensé que me fuese a dedicar a la política. Me ha gustado siempre la política, leer, sobre todo el debate de sobremesa, el que más. Por una cosa u otra yo era de las niñas más tímidas de la clase y, una vez, en un examen oral, me puse tan nerviosa que no fui capaz de hacerlo, y fue en aquel momento en el que decidí que tenía que combatir el miedo escénico de alguna manera. Justo en ese momento se cruzó en mi carrera un profesor de oratoria y, a raíz de eso, entré en la sociedad de debates de la Complutense y, al final de mi carrera, tuve el honor de presidirla. Esto lógicamente me ha dado herramientas para el futuro, pero, sobre todo, fue una época en la que disfruté muchísimo. Disfruto muchísimo la batalla dialéctica, argumentando, haciéndolo en equipo, me encanta. No pensaba que fuera a darle un uso político en el futuro, a pesar de que la política me gustara, fue más bien un accidente lo de la política.

  • ¿Es cierto que en ese club de debate conoció a Santiago Abascal?

Metiéndome en el mundo del debate, de la oratoria, casualmente yo estaba en cuarto de carrera y la Fundación DNAES organizaba el premio nacional de oratoria Gabriel Cisneros y fue en esos premios donde conocí a Santiago Abascal. Sería hace doce años, una cosa así.

  • ¿Qué mínimos le pide a un joven que quiera dedicarse a la política?  

En primer lugar la vocación de servicio, creo que es algo que también deben tener todos los funcionarios o todas las personas que opositan a un puesto de la administración pública. En la política, además, esa vocación de servicio tiene que ir acompañada de un agarre muy fuerte a tus ideales y, sobre todo, saber que los vas a defender por encima de todas las tormentas que vayas a tener a tu alrededor, de la época, del siglo que te haya tocado, de lo desagradable, del barro… debes intentar agarrarte fuerte a eso y saber que vas en esa dirección.

  • ¿Es capaz de dejar el cargo de diputada en el perchero de la entrada de su casa, o sufre de insomnio y sigue debatiendo con la almohada?

Con la almohada debato siempre, soy un poco noctámbula en cuanto a ideas, los discursos por la noche me vienen muchísimo, pero yo, en cuanto paso la puerta de mi casa y dejo mi maleta o lo que sea, tengo a dos terremotos que van corriendo a buscarme y se me olvida todo. Con ellos se me olvida todo.

  • En los años 30 una publicación satírica bautizó al Parlamento como ‘Charlamento’, ¿hasta qué punto la crítica de entonces se puede aplicar a lo que vemos hoy en cada sesión de control?

El Parlamento se ha devaluado mucho, incluso los que lo perciben desde fuera ven que, a veces, es un circo, es algo estéril, se han perdido muchísimo las formas, yo creo que ya no existe un poco la política de caballeros. Ahora es una cosa un poco más chabacana, hay mucho barro, hay más maldad, hay un ambiente diferente al que yo creo que había en un siglo XIX en un parlamento. Pero bueno, es la época que nos ha tocado vivir, también tiene cosas buenas: puedes retransmitir un discurso a gente a la que jamás llegaría gracias a los medios audiovisuales, puedes pelear por la belleza precisamente en un ambiente feo. Yo creo que tiene mucho sentido, pelear por la verdad en un lugar en el que todo es mentira, pelear por el bien en un lugar de tanta maldad. Yo creo que eso también es bonito, es bonito que te haya tocado una época difícil, es bonito ser minoría, a mí me gusta ser minoría, y le encuentras sobre todo sentido a lo que estás haciendo.

  • Usted tiene cargos en varias comisiones, VOX la ha metido en el medio de la batalla cultural. ¿Está agradecida o tiene envidia de sus compañeros de la Comisión de Defensa?

Estaría más tranquila en la Comisión de Defensa. Es verdad que la portavocía fuerte que tengo yo, o a lo mejor la más polémica, es la de inmigración, que es el debate más polémico por excelencia, el que provoca todos los insultos. No les envidio porque a mí lo que me gusta es eso, al revés, les estoy agradecida, creo que la batalla cultural es la batalla importante y estoy agradecida de que se me haya permitido participar en ella.

  • ¿Cuántas veces al día piensa en lo fácil que sería su vida, la vida de VOX, si se moviese en los términos que exige la progresía o la corrección política?

Para mí sería muy difícil estar en un entorno en el que tendría la conciencia muy intranquila con las cosas que debo defender. En definitiva, no me veo en ese marco, no me veo en esa circunstancia, al revés. Creo que el hecho de ser minoría, de que lo tú defiendas no sea lo políticamente correcto, le da además cierto romanticismo, que yo creo que además es una de las armas más bonitas que está teniendo VOX. Actualmente no hay nada que conservar y por eso se puede discutir si ser o no conservador. Sin embargo, cuando lo que ya hemos olvidado, el derecho natural, lo tradicional, es lo transgresor, lo que genera una rebeldía, lo que te da un romanticismo, ¡pues bendito romanticismo!, bendita minoría, bendita batalla cultural difícil. Con lo otro, sin embargo, dormiría mucho más intranquila.

  • ¿Cómo se sostiene un discurso antiinmigración contra el consenso del PP, PSOE y demás partidos que ganan con una narrativa sentimental?

Es el discurso de la realidad, nos estamos enfrentando a un discurso lacrimógeno, pero no solo en inmigración, en feminismo… en todo. Se sostiene intentando contratacar con las herramientas que uno tenga y sabiendo que la realidad es lo que uno defiende. Lo lacrimógeno de ellos quizás también lo puedes utilizar para darle la vuelta, lo lacrimógeno del discurso progre entraña una serie de mentiras, consiste en destaparlas y saber llegar a la realidad de las cosas. El problema es cómo convencer a la gente, ellos tienen la macroestructura, tienen los medios para llegar a todo el mundo con su película. Yo no tengo ningún miedo a eso, VOX está haciendo una batalla cultural muy fuerte y creo que cada vez hay más gente que, como la inmigración masiva es algo que se está viviendo en tantísimos barrios de España, hay muchísima gente que lo está viendo en el portal de al lado. No les hace falta ver lo que diga un político del PSOE o del PP, ya lo está viendo en el portal de al lado. Creo que es una de las cosas que en Cataluña nos ha dado un magnífico resultado, el que haya gente incluso independentista que ha puesto en valor un discurso valiente que está mirando a la realidad a los ojos y diciéndoles a los españoles que esto hay que cortarlo ya porque las consecuencias futuras pueden ser incluso peores.

  • ¿Qué está dispuesto a hacer VOX para conseguir ese poder que le permita cambiar todo lo que piensa que está mal en España?

Lo que ha hecho hasta ahora: ir con todo a por esta oportunidad histórica que se está brindando al futuro de España, que yo creo que hay que aprovecharla, por encima de cualquier mira personal y hasta las últimas consecuencias. Creo que es una oportunidad histórica lo que está teniendo ahora mismo España con VOX.

  • Si tuviera poder para cambiar una sola cosa en España, ¿cuál sería?

Todos los problemas obedecen al mismo fondo, sería devolverle a la sociedad española la fe en si misma, en lo que son, en lo que representan, en la cultura, en la herencia de sus padres. Al final, la mayoría de problemas, la inmigración masiva o las agendas globalistas, se han podido asentar en un país porque la sociedad estaba totalmente narcotizada. ¿Qué clase de juventud teníamos o tenemos? Creo que devolverle a la gente la fe, el ‘ser es defenderse’ como decís en vuestro periódico, devolverles la identidad, creo que les devolvería las armas, la capacidad, las ganas de luchar por algo.

  • Terminamos con inmigración ilegal a cambio de que el aborto se quede como está, ¿lo firma?

No, no lo firmo.

  • ¿Llegamos tarde a la defensa de la libertad en la Iberosfera después de un siglo de espaldas a América?

No sé si llegamos tarde o pronto, pero es bonito llegar, en algún momento había que llegar. Insisto en que creo que ahora mismo en una oportunidad histórica, creo que ahora mismo España tiene la oportunidad de ser un faro en el mundo como fue en otro siglo, un faro regional en un mundo globalizado en el que una pequeña nación no tiene tanto que hacer. El español como herramienta, como lenguaje…tiene gracia que se vaya a construir una estructura regional gracias a políticas realizadas en 1492. Es una cosa bonita que, a través de la historia, se haya generado esta oportunidad que ahora mismo está teniendo España. Por eso no sé si llegamos tarde, en cualquier caso, tengo la confianza y la esperanza de que llegaremos y en que el nombre de España en el mundo será un nombre transformador.

  • Si tuviera un teléfono y pudiera hablar consigo misma cuando tenía 20 años, ¿qué consejo se daría?

Hay gente que dice: ‘No me arrepiento de nada porque todo me ha enseñado algo’. ¡Yo me arrepiento de tantas cosas! No voy a decir cuáles, pero si tuviese esa oportunidad de hablar con mi yo de 20 años intentaría evitar todas las que pudiera.

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