Agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han denunciado el control que ejerce el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la cúpula del organismo. El Ejecutivo está impulsando una «colonización» de los servicios secretos con «perfiles políticos» afines al PSOE, según fuentes consultadas por The Objective.
«El centro está dejando de trabajar para el Estado y lo está empezando a hacer para el Gobierno», advierten estas fuentes. La inquietud se ha extendido entre los agentes con mayor trayectoria ante los últimos nombramientos y el ascenso de personas vinculadas con los actuales responsables del CNI.
El organismo está dirigido por Esperanza Casteleiro, mano derecha de la ministra de Defensa, Margarita Robles. Casteleiro sustituyó en 2022 a Paz Esteban, destituida tras la polémica por las escuchas realizadas mediante el programa Pegasus al teléfono de Sánchez, varios ministros y decenas de dirigentes separatistas.
Los agentes críticos sostienen que «toda la cúpula está formada por personal de perfil político, del gusto del PSOE». La acusación alcanza, además de a la directora, al secretario general y a los tres directores generales del organismo.
Según su relato, estos mandos están colocando a personas de su confianza en puestos intermedios. Se trata de cargos con un papel decisivo, pues son los encargados de ejecutar las órdenes dictadas por la dirección.
Las fuentes consultadas vinculan estos movimientos con un posible cambio de gobierno después de las próximas elecciones generales. Los agentes temen que la estructura implantada durante la etapa de Sánchez pueda mantenerse incluso tras su salida del poder.
Los profesionales con trayectoria consideran que existe «una clara estrategia para un uso al servicio del PSOE» tanto en el presente como en un futuro Ejecutivo.
Esta acusación se suma al malestar provocado por el intento de impulsar un acuerdo marco de colaboración entre el CNI y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas). Las fuentes interpretan esta operación como un primer paso hacia la unificación de la inteligencia civil y militar.
El acuerdo debía haberse firmado el pasado 1 de julio, pero se ha retrasado ante las resistencias surgidas dentro de la inteligencia militar. Miembros del Cifas temen que la colaboración acabe por subordinar sus funciones y su autonomía al CNI.
Los agentes críticos sostienen que la «colonización» del organismo es «compatible con el intento de fagocitar la inteligencia militar y crear así un consorcio de inteligencia integral» controlado por personas afines al PSOE.
Unas capacidades que pueden ser «bombas de relojería»
Las fuentes ponen en valor la preparación y los recursos de los 3.700 integrantes del CNI. Sin embargo, alertan del riesgo que supondría emplear esas capacidades con fines partidistas.
«Las capacidades de los 3.700 miembros del centro son inmensas, pero, puestas al servicio de intereses ajenos al Estado, son bombas de relojería», advierten.
El temor también ha llegado al Cifas. Fuentes de la inteligencia militar aseguran que el CNI pretende ser reconocido dentro y fuera de España como «la única autoridad nacional de inteligencia».
El acuerdo también podría afectar a las relaciones con los servicios militares de la OTAN. Según estas fuentes, esos contactos quedarían en manos del CNI, lo que relegaría a la inteligencia militar española a «una segunda división».
«Si se firma este acuerdo, la inteligencia militar estará bajo la bota del CNI», concluyen las fuentes del Cifas, que consideran el desenlace de estas negociaciones crucial para la supervivencia y la autonomía del organismo.