«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Esta situación genera «competencia desleal»

Agricultores denuncian la entrada de productos de Marruecos, Egipto y China con «químicos prohibidos» y alertan de riesgo para la salud

Hortalizas. Europa Press.

El campo español vuelve a alzar la voz ante lo que considera una amenaza creciente: la entrada masiva de productos agroalimentarios procedentes de países como Marruecos, Egipto o China que no cumplen los estándares europeos y que podrían contener sustancias prohibidas, según informa El Debate.

Desde la organización agraria ASAJA denuncian que esta situación genera una «competencia desleal» contra los productores nacionales y europeos, al tiempo que «pone en riesgo la seguridad alimentaria» de los consumidores.

Los agricultores subrayan que, mientras en Europa se aplican algunas de las normativas más exigentes del mundo en materia de fitosanitarios, trazabilidad y condiciones de producción, los productos importados acceden al mercado comunitario sin una verdadera reciprocidad normativa.

Uno de los casos más preocupantes es el de los productos semielaborados procedentes de Egipto y China, sobre los que existen dudas en cuanto a los niveles de residuos de plaguicidas y las condiciones en las que han sido producidos.

A ello se suma la creciente entrada de tomate procedente de Marruecos, donde persisten sospechas sobre el uso de sustancias prohibidas en la Unión Europea y posibles irregularidades en el etiquetado de origen, especialmente en relación con el Sáhara Occidental.

También el arroz está en el punto de mira. Aunque su etiquetado puede cumplir formalmente la normativa, no siempre especifica con claridad el país exacto de procedencia ni el porcentaje de mezcla, lo que dificulta al consumidor conocer realmente qué está comprando.

Las organizaciones agrarias señalan además a la industria transformadora y a la gran distribución, a las que acusan de mantener una opacidad que impide una información clara y transparente sobre el origen de los productos. En este contexto, las inspecciones en frontera ya han detectado incumplimientos reiterados en los límites máximos de residuos de fitosanitarios en algunos envíos, lo que refuerza las demandas del sector.

El campo exige a Bruselas medidas urgentes: controles más estrictos en origen y frontera, aplicación real del principio de reciprocidad y un etiquetado obligatorio que identifique claramente el país de cultivo.

TEMAS |
+ en
Fondo newsletter